Opinión

La lucha contra la entropía urbana

Por: Procopio | 13 de Marzo 2019

Los mensajes que se ponen en una botella y son arrojados al mar, pueden quedar por allí, flotando y a la deriva, sin destino, o con suerte llegar a manos de quien, sin tener interés sobre el contenido, opte por lanzar de nuevo el mensaje al mar, esta vez sin botella, para su definitiva pérdida.

Desde las ciudades turísticas del mundo, las nuestras incluidas, llega más o menos el mismo mensaje, no justamente en la botella, sino por el mar de ahora; la televisión, el contenido de ese mensaje es más bien un petitorio, para que los visitantes y habitantes, los de paso y los del elenco estable; cuiden la ciudad.

Como nadie entiende a la buena, hay normativas y amenazas de las penas del infierno, para conseguir el buen y cuidado uso de los espacios públicos, del mobiliario urbano, además de preservar un determinado estilo y materiales para tener una marca de identidad.

En apretado resumen, una descripción, a través de una regulación, de cómo se quiere presentar la ciudad a sus visitantes, como protegerla de la contaminación visual resultante si se la dejara a la imaginación y abuso indiscriminado de sus usuarios, cada quien preocupado de su propio beneficio con olímpico desprecio a lo que otros pudieran sentir, las reglas normales de la entropía, es decir al máximo desorden si se deja entera libertad, versus el sostenido esfuerzo de ejercer energía en sentido contrario, antientropía; la armonía y la estética, un duro desafío a la cultura imperante, ¿será mucho pedir?

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