Opinión

No queda otra que estudiar

Por: Procopio | 31 de Enero 2019

La educación experimenta un cambio irreversible, en la antigüedad se trataba de enseñar los padres a los hijos las reglas de su arte. Las madres a sus hijas las tareas del hogar y asuntos relativos a la maternidad. El Estado, por su parte, insistiendo que todos los jóvenes aprendieran las reglas de cómo vivir en comunidad, con castigos bastante convincentes en caso contrario.

El cambio que aparece, tiene un nombre: paideia, un plan de estudios que todos- con las habituales excepciones iniciales; mujeres, esclavos, extranjeros- debían estudiar si querían ser hombres buenos y buenos ciudadanos. Es seguido de otro;_ el derecho de todos a saber; conocimiento en expansión, plan de estudios y gente estudiando. Las tres variables son susceptibles a cambios dramáticos: lo que se conoce, cómo se enseña y a quiénes.

Esperamos todos tener ahora una amplia oferta de planes de estudios, equipos docentes de óptima calidad, libre ingreso de los estudiantes, todos elegibles, sin distinción de género o condición. Es un escenario que no tiene marcha atrás, el derecho a pertenecer al mundo del conocimiento ha llegado para quedarse, de hecho, está aquí con nosotros y debemos asumir la vida de ese modo.

La educación siempre ha estado, como lo está ahora, bajo escrutinio. Los nuevos problemas son apasionantes, qué del conocimiento es bueno para la sociedad, quiénes deben acceder a ese conocimiento, quién es el responsable de los resultados. Estamos en el punto de establecer la indispensable responsabilidad de los responsables, no importa las quejas y las marchas.

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