Opinión

La que limpia, fija y da esplendor

Por: Procopio | 11 de Enero 2019

La Real Academia Española, la célebre RAE, ha estado en el debate, por haber aceptado términos a todas vistas de pésimo tono para los que creían saber leer y escribir. Sin embargo, hay una explicación, lo que en realidad hicieron estos señores fue producir un Diccionario de americanismos, con la colaboración de las academias de siete naciones latinoamericanas incluido Chile.

Se le define como “un diccionario descriptivo, que carece de propósito normativo y no da pautas para el bien hablar o escribir”, o sea, es como un inventario de nuevas palabras creadas por las diferentes culturas, o subculturas, o infraculturas de la sociedad, para entenderse, o para lograr que otros no entiendan, para manipular la comunicación cambiándole los códigos, encriptarla para los iniciados y dejarla fuera del alcance de los ajenos.

Se calcula que los chilenismos, es decir, nuestra cuota de creatividad, son más de 30 mil y los hay desde el último y discutible aporte de “ganar(se)”, a otros con variables índices de popularidad, entre ellos están “chanta”, como sinónimo de estafador o algo de mala calidad; “nica”, expresión que quiere decir “de ninguna manera”; y “jotear”, “flaite”, “perrear”, y “cachar” , cuya estricta definición, por el momento queda como tarea para la casa.

Para los miembros más escandalizados de nuestra sociedad, ante la emergencia de estos términos, se suele advertir que el lenguaje es una entidad viva y mutante, que obedece a los usos y costumbres, pero que en ningún caso resultan obligatorios, algunos desaparecerán, obedeciendo las leyes de Darwin, otros se ganarán su sitio en la academia, sin mayores escándalos.

PROCOPIO

Etiquetas