Opinión

Andar con la máscara puesta

Por: Procopio | 08 de Enero 2019

Dramatis personae, es una expresión latina que designa la lista de personajes de una obra teatral. Informa, generalmente en los programas que el público asistente recibe a la entrada de la presentación, el elenco total de personajes que intervienen en la obra, y literalmente significaría “las máscaras de la acción”.

Por esas cosas de la evolución de los significados al principio la palabra persona, esta vez del griego, correspondía simplemente a cara, o la máscara del actor. Ahora mismo no tiene sentido, ya que si bien es cierto los actores se maquillan para que sea percibida con mayor claridad su expresión facial, en el teatro clásico griego, el público tenía muy pocas posibilidades de verles la cara a los actores y estos, para superar esa dificultad, se ponían una máscara con las expresiones y las características adecuadas a su papel, ya sea de villano, héroe, mujer, esclavo, el hombre despreciable y el risible, el feliz de la vida y el sufriente extremo, cada cual con su persona, su máscara.

Nos queda el diseño de la comedia y la tragedia con las dos máscaras yuxtapuestas, la gran sonrisa y el rictus de dolor. A diferencia de la vida real donde tenemos que arreglárnosla con la cara que tenemos, cada quien con su personalidad no removible.

Parte de los aprendizajes en sociedad es a componer la cara, a vigilar estrechamente nuestras expresiones para no traicionarnos, disimular la desilusión o la ira, cosas así, lo cual es hasta cierto punto funcional, la mala cosa es que hay expertos que han aprendido a mentir con la cara y andar para allí, engañando a la gente, como cuervos disfrazados de azucenas.

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