Opinión

Ahora que no estás

La Revista Mocha ha esperado 13 años que se acuerden de ella y salvo contadas excepciones, los auspicios no han llegado.

Por: Diario Concepción | 06 de Diciembre 2018
Fotografía: Diario Concepción.

Víctor Bascur Anselmi
Periodista

La semana pasada el profesor y director de la Revista Mocha, Iván Monsalves, nos golpeó a todos con un anuncio vía redes sociales: “Trabajamos tanto para que existiera esta revista y no es suficiente, 2019 fin de la Mocha”.

La frase que adelanta el fin de la publicación de literatura que ha acompañado más de 13 años a Concepción y al sur de Chile, publicando a cientos de escritores y escritoras, se acabará el próximo año y la decisión parece irreversible y, sobre todo, justificada.

Iván dirige, edita, imprime, consigue auspicios y vende en la calle la revista cuyo final hoy todos lloran. Él hace todo lo que puede en una publicación a la que ahora todos se ponen a la fila para extrañar, pero que sólo por consignar un dato: jamás ha recibido un Fondo de Cultura en más de una década de intentos fallidos.

Cuando leí a Monsalves, recordé a don Tomás Stom, que a principios de noviembre avisó del cierre de su museo que es el único en el mundo que paga a Bienes Raíces: “No hay colaboración de las autoridades para eliminar este injusto impuesto, además no hay dinero para su mantención”, dijo, agregando que solamente el funcionamiento mensual le significa más de dos millones de pesos. Por supuesto, las redes sociales nuevamente lloraron la noticia.

Y así podríamos seguir. En julio de 2015 Artistas del Acero anunció que tenía financiamiento sólo para funcionar hasta septiembre de ese año, desatando la furia de posteadores y comentaristas que jamás pagaron una entrada. Alegremente, la situación logró revertirse y hasta hoy funciona la Corporación Cultural, por lo que facebookeros y twitteros han tenido que buscar otras causas para comentar su preocupación. Pero de visitar museos y centros culturales para ver danza o teatro o comprar discos o revistas, ni hablar.

La cultura de la lista de invitados y los discos y revistas regaladas se ha instalado en Concepción, amparada en llorones que sólo se acuerdan de la cultura cuando se va a acabar lo que se acostumbraron a obtener gratis pudiendo pagarlo. La Revista Mocha ha esperado 13 años que se acuerden de ella y salvo contadas excepciones, los auspicios de quienes pueden hacerlo no han llegado. Basta con ir a un par de sus lanzamientos para ver que los que apoyan son siempre los mismos.

Por eso, cuando Iván dice que la Mocha se acaba, duele, pero se justifica. Por eso como se leyó tanto entusiasmo para que proyectos como el REC o el Teatro Biobío fracasaran, hoy es difícil creerle a los mismos opinólogos su alegría porque estos proyectos se consolidaron y triunfaron. Felizmente, algo bueno de los posteos, es que pese a que no pagan entradas ni dan trabajo a artistas locales, quedan archivados para que siempre podamos recordar a sus autores y autoras.

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