Opinión

Nada muy Ocde

Por: Diario Concepción | 09 de Noviembre 2018
Fotografía: Diario Concepción

Jorge Condeza Neuber
@jorgecondezan

Al conocer el “enjuague” que hicieron en Santiago para repartir los fondos de inversión regional se logra comprender porque no quisieron dar a conocer la formula de reparto desde el primer día que comenzaron las criticas.

Se estableció que la división del primer año de existencia de la nueva región seria entre 15 y no 16 y para el reparto entre Bío Bío y Ñuble se aplicaría la misma fórmula usada para el reparto del fndr nacional. Pero el Gobierno ahora nos notifica que faltaban datos y que hubo que improvisar, a pesar de que desde hace años se sabía que el momento llegaría.! ¡Una vergüenza por donde se le mire! Y de ello asigno buena parte de responsabilidad a los parlamentarios que al parecer nunca supieron que estaban votando, y si lo supieron, nunca hicieron un mínimo cálculo para saber qué ocurriría una vez aplicada la ley.

Para completar el desaguisado revuelven las cifras, y para 14 regiones usan los datos Cases 2015 y para las nuestras la Casen 2017 en una mezcla metodológica que sólo merece reparos, para entonces rematar con una división salomónica de algunos parámetros con la antigua regla del fifty/fifty, creyendo que con eso se hace justicia como en una discusión casera, pero que en asuntos tan relevantes suena a una tinterillada que priva a Bío Bío de cerca de 8.000 millones que no tenemos por qué regalar.

Un par de ejemplos para no aburrir. Los índices de pavimentación y costo de construcción, dadas las distancias y condiciones geográficas, se asumieron iguales considerando, además, que en todas las regiones es bastante parecido. Pero en los índices de pobreza rural y pobreza de hogares con jefatura femenina no puede haber igualdad entre las regiones ya que las cantidades son distintas. Dipres decidió que las mujeres pobres jefas de hogar estaban un 50% en Ñuble y un 50% en Bío Bío con lo que asumen igualdad entre una región que tiene 1,500.000 habitantes y otra de 480.000 o igualdad entre una que tiene casi el triple de pobres que la otra. ¡Casi el triple! En ambos índices hubo una doble discriminación positiva, al asignar una cantidad artificialmente mayor a Ñuble, siendo nuestra región la perjudicada con este invento.

Tan preocupante como toda esta improvisación y elección de criterios al ojimetro, es que los legisladores hayan votado asuntos respecto de lo que no tenían conocimiento, hayan aceptado una cláusula de reparto sin incluir a 16 regiones y que el aparato publico no disponga de mediciones objetivas como para hacer algo serio, profesional con base técnica. Todo muy artesa y nada muy Ocde por cierto.

Ahora entonces crecen las dudas : ¿Si la Casen 2015 no tenia datos desagregados por provincias, la Casen 2017 lo solucionó? ¿Y para la construcción del índice 2020/2021 tendremos que volver a usar datos armados en el camino? ¿Qué dicen las universidades locales de todo esto? ¿Los expertos en economía y estadísticas?

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