Opinión

Lesiones y la recuperación óptima

Por: Diario Concepción | 10 de Septiembre 2018
Fotografía: Cedida

Víctor Pérez Galdavini
Magister en Kinesiología Deportiva
Jefe de Carrera de Kinesiología Ucsc

Un problema siempre presente en los deportistas, es la posibilidad de sufrir una lesión, sea leve o grave. En estos casos es necesario, obviamente, tratarse de manera óptima y profesional.

Sin embargo, se pueden establecer factores comunes en el manejo médico y kinésico, independiente de la actividad deportiva que realiza el paciente, especialmente en las primeras fases del tratamiento, en las que se busca reparar una determinada estructura o tejido.

Pero en el ámbito de la rehabilitación deportiva, se busca de manera precoz la mantención y/o recuperación de la condición física del deportista y además la recuperación y/o reentrenamiento de los gestos deportivos de la actividad que realiza. Por ejemplo, como lo es en el caso de un futbolista, se realizarán actividades y ejercicios relacionados con aquellos movimientos y gestos técnicos propios de su deporte y del puesto en el que se desempeña.

Es común ver, en los centros que se dedican seriamente a atender deportistas, al kinesiólogo trabajando en actividades vinculadas al deporte específico en que se desempeñan los pacientes. En el ámbito del deporte profesional, el kinesiólogo trabaja en el campo de juego con el deportista hasta que esté listo para reincorporarse al trabajo con sus compañeros, por lo tanto, existe un contacto directo y trabajo de equipo con el resto del cuerpo técnico, en especial con el preparador físico.

También hay que considerar que la edad siempre influye, pero no es un factor determinante por sí solo. Intervienen también en la recuperación elementos tales como la alimentación, el peso, el entrenamiento y la sobrecarga de trabajo, entre otros, destacando en algunos casos las lesiones previas y la historia clínica del deportista. En el caso de un deportista profesional, influye también de manera determinan te el equipo médico y kinésico y las decisiones que se tomen en cuanto al retorno a la actividad.

Evidentemente, que si hablamos de un deportista profesional de 35 años, es probable que tarde un poco más de tiempo en recuperar su nivel, básicamente para asegurar una rehabilitación que le permita un retorno seguro a la actividad.

En el mismo sentido, la lógica nos indica que la carrera del deportista se acortaría en una situación así, no obstante, la historia nos muestra que cada caso es distinto. En ese aspecto, creo que el factor determinante es la condición física de base del deportista, su capacidad de recuperación, sus motivaciones y el trabajo que se realice en la rehabilitación.

Más que el deporte que se practique o la edad, la rehabilitación cumple un papel preponderante. Si esta se cumple cabalmente de acuerdo a los objetivos planteados, el deportista no debería tener problemas para la reinserción en su actividad.

Finalmente, sobre las lesiones que más cuestan recuperarse, creo son aquellas lesiones articulares que además involucran un componente óseo. Un ejemplo son las luxofracturas de tobillo, que generalmente requieren una reparación quirúrgica y tiempos de espera prolongados, con seguimiento médico y kinésico importante en la rehabilitación, hasta la vuelta a la funcionalidad normal o lo más parecido a ello de las estructuras involucradas. En ocasiones, el daño es tan severo, que persisten secuelas funcionales importantes, obligando al retiro del deportista.

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