Opinión

¿Por qué ganó Iván Duque en Colombia?

Por: Diario Concepción | 05 de Julio 2018
Fotografía: Diario Concepción

Arnoldo Pacheco Silva
Historiador

Uno factor que influyó directamente fue la sensación de vulnerabilidad que el ciudadano común y corriente siente frente a la situación económica del país, afectada por niveles de desempleo que perjudica principalmente a los jóvenes y mujeres, a millones de personas viviendo de empleos informales sin disponer de sus cotizaciones previsionales y de salud, preocupados por el grave déficit fiscal que puede gravitar negativamente en la reactivación económica, consciente de la falta de nuevos capitales y la carencia de incentivos para la inversión productiva, elementos que impedirían la creación de nuevos empleos reales que beneficiarían al 27% de pobres y a los sectores medios. Es decir, nuevamente es la realidad concreta de la economía que se debe considerar para llegar a cambiar las condiciones de vida del ciudadano.

En este sentido Duque fue directo y creíble en responder a esas expectativas, planteando: incentivar la inversión y promover el crecimiento económico sustentable; ampliar y profundizar las fuentes de energía renovable y respaldar el emprendimiento privado.

Por su parte Petro, puso el énfasis en la participación estatal para mejorar la competitividad financiera; en algún momento habló de expropiaciones, para luego rectificar con una propuesta de mayores impuestos a la riqueza, y terminar con la producción extractiva de carbón y petróleo, dejando en suspenso los mecanismos más concretos y reales de cómo terminar con los compromisos ya contraídos en esa área tradicional de la economía.

Un segundo factor, que bien podríamos llamar la sombra venezolana que cubrió de incertidumbre la candidatura de Gustavo Petro. Era conocida la cercanía que tuvo con Hugo Chávez, su relación amistosa mantenida a través de visitas y entrevistas, que forzada por las circunstancias de la campaña, llegó a reconocer al menos una distancia crítica con Maduro. Sin embargo, quedó en el imaginario colectivo la sospecha, la duda y, más bien, una fuerte incertidumbre que Petro podría seguir un camino populista semejante al modelo venezolano.

Unido estrechamente a lo anterior, está el problema de la gigante masa de inmigrantes venezolanos que pasan a Colombia, día a día, por el puente Simón Bolívar, parece ironía, para llegar a la ciudad de Cúcuta la puerta de entrada, y que hoy alcanza a un poco más de un millón de venezolanos que han ingresado en los últimos 15 meses. Es una verdadera crisis humanitaria, donde necesitan apoyo sanitario, atención médica, vacunas, empleos e ingentes recursos fiscales para enfrentar uno de los problemas inmediatos más graves que tiene Colombia en estos momentos. En otras palabras, el problema venezolano no sólo está en sus fronteras, sino que está instalado en el quehacer interior del Estado.

Un tercer factor, es que los acuerdos de paz con la Farc exigen enmiendas para establecer verdad, justicia y reparación para las víctimas de la guerrilla, como parte de un proceso real de paz. Junto con lo anterior queda un arduo camino de desarticular el narcotráfico y su conexión con la ex guerrilla, de allí la importancia de mejorar la seguridad de su frontera con Venezuela.

Son expectativas del pueblo colombiano, que Iván Duque supo recoger en el momento adecuado de su campaña y que hoy reafirma como presidente electo con una gran convicción. Surge como un líder carismático, autónomo, de gran empatía, capaz de enfrentar los problemas del país y con gran capacidad de gestión. Imposible no reconocerlo después de revisar numerosos discursos de su campaña y de su participación como político en el Senado.

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