Opinión

Nota baja

Por: Diario Concepción | 09 de Marzo 2018
Fotografía: Diario Concepción

Por: Jorge Condeza Neuber
@jorgecondezan

Tiendo a ver los gobiernos por sus resultados económicos y tal como lo he comentado en muchas ocasiones y considerando todo el contexto en que se desarrolló el Gobierno de Bachelet, sus resultados no son tan malos.

El 2015 y 2016 el bajo precio del cobre, motor de la economía, pasó la cuenta y su mezcla con unas mal llevadas reformas, contribuyeron a un bajo crecimiento. Su responsabilidad fue no ejecutar los cambios para mejorar ese ambiente enrarecido, alentado por la oposición, y subir la confianza para compensar lo que estaba ocurriendo con la inversión.

Pero si vemos con un prisma algo más amplio, yo destaco asuntos que son bien valorados y que buscaban nivelar la cancha. Acuerdo Unión Civil, despenalización del aborto en 3 causales y creación del Ministerio de la mujer. Desmunicipalización de la educación y la nueva carrera docente así como la creación de universidades y CFT en zonas donde no existían; y en el ámbito más político la ley de fortalecimiento y transparencia de la democracia (20900) y el término del binominal también son temas potentes (a pesar del aumento de parlamentarios). O propuestas que aún no logran los resultados que quisiéramos como la ley de bioequivalentes, la del SERNAC- aportillada por el TC- o la misma R. Tributaria que buscaba un mayor aporte de los mayores ingresos pero que ha tenido una pésima implementación.

Hubo avances en obras públicas, en hospitales y decenas de Cesfam y por cierto en los temas eléctrico y ambiental con avances potentes.

¿Porque entonces queda esa sensación extraña de que fue un mal gobierno? Bachelet no seleccionó al mejor equipo posible. Arenas, Blanco y Peñailillo generaron una imagen de mala gestión y muchos proyectos fueron mal implementados redundando en crear un ambiente raro, como de improvisación legislativa.

Ahora último, la propuesta de nueva constitución que, con muchos temas muy interesantes para discutir, ratifica esa sensación de apuro e irrelevancia. Y si todo esto lo mezclamos con estos nombramientos a la rápida y los ofrecimientos de salidas alternativas, llegamos quizás al verdadero lastre de esta administración: los casos de corrupción mal solucionados.

Caval, una roca en el zapato, las facilidades con que zafaron quienes financiaron la política y compraron leyes, la pugna de fiscalía con la policía y el poder político, el arreglo Corfo -SQM, el milico gate o el que afecta a carabineros, dejan una sensación de que se protege a una casta y de que hubo en este gobierno un arreglo que facilitó la impunidad de moros y cristianos a vista y paciencia de todos, deteriorando a instituciones que creíamos fuertes y protegidas de la corrupción.

Ahí estuvo el déficit y por eso la regular nota final con que se ha premiado a este gobierno.

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