Opinión

“Auto Cortesía” y Subdesarrollo

Por: Diario Concepción | 06 de Febrero 2018
Fotografía: Diario Concepción

Por: Pamela Espinosa B.
Psicóloga, Coach Profesional Pontificia Universidad Católica de Chile.
bac.cafeconcepcion@gmail.com

Voy conduciendo por el puente Llacolén, bajo deliberadamente mi velocidad a 60 kms. por hora, y me impresiona la velocidad que comienza a adquirir el mundo que me rodea: pasan micros de transporte público llenas de personas, sin cinturón de seguridad por supuesto, como un soplo de aire al lado mío, los autos me adelantan con miradas de molestia, incluso recibo bocinazos para que aumente la velocidad.

Cuando aún me falta la mitad del puente por recorrer, me encuentro con un taco de automóviles que no se mueve; aprovecho ese momento de buscar en mis listas de reproducción alguna canción que me haga pasar un buen rato y me sorprendo, cuando ya me voy acercando a la salida, que el embotellamiento no era producido por un auto detenido, sino que por que están manteniendo el puente. Hay sólo una vía habilitada y lo que ocurre es que nadie quiere dar la pasada al auto del carril del lado, la mayoría se apresura en apretar el acelerador, para lograr ser “el primero” y no dejar el espacio al que está al lado.

¿Qué pasa con nuestra cortesía y modales cuando nos encontramos en este tipo de situaciones? Sabía usted que cuando hay una disminución de dos vías a una sola, si los autos de ambos carriles se turnaran para dejar pasar un auto a la vez, ¿no ocurriría el taco?

Inevitablemente se viene a mi mente el recuerdo de un paseo matutino por las calles de Ámsterdam en Holanda, cuando veo dos líneas de tren antes de entrar al círculo central de esta bella ciudad, y que en uno de esos carriles viene un tren, por supuesto me detengo para dejar pasar el moderno tren lleno de pasajeros, pero cuál no sería mi sorpresa al ver que el tren se detiene y el conductor con un amable gesto me da la pasada (!).

¿Qué es lo que nos provoca la falta de gentileza en nuestro día a día? ¿Andamos enojados? ¿Nos estamos transformando en una cultura cada vez más individualista, pero irónicamente hiperconectados a través de las redes sociales?

¿Ha experimentado usted la dulce sensación que se siente al tener un gesto amable con alguna persona y recibir una sonrisa de vuelta? ¿Cree usted que por ser el hecho de ser el primero de la fila, empujando a los demás, su día irá mejor? Tómese el tiempo de hacer la prueba de realizar un acto amable y desinteresado con alguien que tenga a su lado, y disfrute de la cálida sensación que comienza a sentir en su interior, no espere a que le devuelvan la mano, créame que esa luz, le ayudará a tener un día más feliz y significativo e iluminará un momento en la vida de alguien más que no sea usted mismo.

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