Opinión

El uso intrépido de las tarjetas

Por: Procopio | 01 de Diciembre 2017

Para los no iniciados, ese asunto de la moneda virtual, que se compra y vende en mercados igual de etéreos, con rendimientos millonarios, es un auténtico misterio, es, en términos coloquiales, como comprar aire, que de pronto, por alguna razón inexplicable, adquiere con el paso del tiempo, mucho más valor.

Más cercano a la vida cotidiana, es el reemplazo de los consabidos billetes y monedas por tarjetas plásticas. Duele menos usar la tarjeta, esta última tiene  menos carga afectiva. Para entender esta última idea basta con pagar, contante y sonante, cien mil pesos, con diez relucientes billetes de  diez mil pesos, y hacerlo usando  la tarjeta de débito, con esta última el gasto parece perder bastante de significado, por ser uso abstracto, casi irreal.

No es una sorpresa para nadie ver  cómo se esgrimen sin vacilación las tarjetas de crédito y el consecuente crecimiento de las deudas. Es que la tarjeta plástica es un descubrimiento intrínsecamente perverso,  es un truco ampliamente probado por los casinos de juego, consiste en descontextualizar el dinero, romper la asociación de valor que tiene el billete auténtico al remplazarlo por un objeto;  fichas de múltiples colores y tamaños, tarjetas de atractivos diseños, el dinero  pierde así su real significado, no es exactamente lo mismo apostar una ficha de color verde esmeralda, que poner sobre la mesa dos billetes de 20.000 pesos.

Se acerca la Navidad, para los mercados, hace rato que llegó, todo está listo y dispuesto para hacer uso y abuso de las tarjetas, símbolos que atenúan el valor del dinero, lo que se descubre más temprano que tarde, al momento de pagar en dinero de verdad. Falta imprimir en las tarjetas una advertencia;  uso autorizado solo para personas con criterio formado.

 

                                                PROCOPIO

 

 

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