Opinión

Elementales precauciones al comer

Por: Diario Concepción | 29 de Noviembre 2017

Esta expresión tiende a ser cada vez más relevante, de tal modo que podría llegar a ser popular;  “eres lo que comes”. Tal cual, al principio parece sonar como una maldición gitana, con un contenido un tanto enigmático, como de profecía antigua, digna de quedar incorporada al viejo testamento.

Literalmente no hace demasiado sentido, o por lo menos no da la impresión que pueda exhibir una sólida base de evidencia experimental. A primera vista, puede naufragar a las primeras pruebas, por ejemplo comer gallina y que uno pasara por episodios de imperdonable cobardía, o comer cerdo y empezar a omitir rituales de aseo personal y mostrar una conducta digna de asco.

En un segundo pensamiento, menos espontáneo, hay una sutil insinuación de que determinados elementos de la alimentación nos transforman o nos dan características diferentes, por ejemplo, la placidez potencial de un herbívoro, frente a la  posible agresividad de un carnívoro.

Es un largo capítulo aquel de describir los posibles efectos de determinados alimentos en nuestra salud, en nuestra manera  de ser, sabemos que la ausencia de algunos metales raros, en concentraciones tan pequeñas que no se detectan con ensayos convencionales, puede significar enormes trastornos de nuestra fisiología, o efectos pavorosos en nuestra vida mental.

No debería sorprendernos este renacimiento del fundamentalismo nutricional, ni extrañarnos de la minuciosa descripción de detalles en calidad, contenido y la escalofriante lista de efectos secundarios, en un asunto de tanta relevancia. La única causa de asombro podría ser que esas preocupaciones, sobre los efectos de la comida y  su impacto directo en nuestra calidad de vida, sean tan arcaicas y  recién ahora les estemos prestando  atención.

                                                                PROCOPIO

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