Opinión

Asuntos falsos, de absoluta falsedad

Por: Procopio | 26 de Noviembre 2017

Una cosa es que sea difícil conseguir un buen trabajo, con buen ambiente laboral y remuneraciones satisfactorias y otra muy diferente llegar a ocupar una de esa plazas mediante procedimientos turbios y arteras triquiñuelas.

No es un asunto nuevo, la falsificación de títulos profesionales ha de ser una tarea elemental para delincuentes que logran resultados satisfactorios con documentos con cotas más altas de seguridad, como la falsificación de moneda. Tampoco es un fenómeno local, ocurre en todas partes y es un desafío permanente para las instituciones verificar si los profesionales que contratan como tales tienen las calificaciones debidas.

La diferencia está en el grado de desfachatez, aprovechando las facilidades de las redes sociales, o el mercado virtual, por ejemplo; www.todomercado.com/titulo-universitario‎- una de múltiples direcciones con igual giro de actividades- se puede leer textualmente ofrecimientos como el que sigue: “Hay una forma en que usted puede conseguir un título técnico y/o profesional, certificado de enseñanza básica o media. Títulos universitarios en Chile al mejor precio y la mejor calidad en trabajos. Cada documento viene con las respectivas firmas, timbres, estampillas, sellos de relieve, sellos de agua, etc., además de un alto nivel de confidencialidad con el cliente”.
En Chile, por su antigua tradición de país sobrio, un tanto grisáceo, en comparación con algunos de sus más extrovertidos vecinos, siempre ha existido un respeto casi reverencial por los títulos universitarios, el cartón, como describen las familias de la clase media que ingresaban al ámbito de familias con hijos universitarios. Resulta, en consecuencia, una falsificación con connotaciones, además de legales, de imperdonable sacrilegio.

PROCOPIO

Etiquetas