Opinión

A mejorar

Por: Diario Concepción | 13 de Octubre 2017
Fotografía: Diario Concepción

Jorge Porter Taschkewitz
Ingeniero Comercial UdeC

El Informe de Competitividad Global del World Economic Forum (WEF) 2017/2018 agrupa diversos indicadores en 3 pilares para hacer un ranking mundial entre 137 países.

Desde hace años, este informe ha mostrado cuáles son las debilidades de Chile en el tema competitividad en un mundo en globalización, cada vez con mayor valor compartido de empresas e instituciones con sus respectivas comunidades.

El foco del WEF para que Chile mejore se concentra en: a) la regulación laboral restrictiva que tenemos; b) la elevada burocracia gubernamental; c) la inestabilidad de políticas; d) las tasas de impuestos; e) las regulaciones impositivas y f) la deficiente educación de la fuerza de trabajo.

En temas específicos, de 137 países comparados, estamos en la posición 123 en Prácticas de contratación y despidos, 112 en Redundancia de costos de personal, 110 en Avance tecnológico del Gobierno, 109 en Grado de dominio del mercado, 106 en Importaciones como % del PIB, 103 en Calidad de la educación primaria, 99 en Calidad de la educación en matemáticas y ciencia y 93 en Costos empresariales por delincuencia y violencia.

Cada uno saque sus conclusiones, pero está clara la responsabilidad del Estado chileno por hacer o dejar de hacer gestiones en los importantes temas considerados en este estudio.

Quienes proponen cambiar el modelo actual en arremetidas ideológicas con apoyo de eslóganes populistas y vendedores, debieran detenerse a pensar el verdadero rol del Estado. Si bien el sector privado debe mejorar bastante su accionar, es responsabilidad del Estado generar, monitorear y controlar las condiciones necesarias y suficientes para que opere un mercado libre, sin concentraciones de grupos de interés poderosos que distorsionan las leyes del mercado, provocando mal funcionamiento que no beneficia a la comunidad.

¿Qué de calidad de nivel mundial ofrece el Estado actual a los chilenos?

Nuestro Estado debe hacer una modernización profunda de sus instituciones y procesos, dejar de gastar ingentes recursos en burocracia que no aporta valor alguno, y crear un ecosistema virtuoso de condiciones muy favorables para liberar las potencialidades de emprendedores, innovadores y pequeños empresarios sin dejar de ejercer el control profesional.

Transformemos el Estado desprestigiado, mal pagador, mal empleador, derrochador, multador y mal socio que se lleva casi el 30% de las utilidades de las pequeñas empresas, en un Estado moderno, eficiente, ágil, proactivo, justo y apoyador a los diversos sectores.

Y si Santiago no quiere, hagámoslo en la macroregión Maule, Ñuble, Bio Bío y Araucanía.

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