Esperamos que el encuentro de los miles de jóvenes con el Papa Francisco pueda dar frutos y también, contagiar a otros tantos jóvenes, para que con el mismo entusiasmo y valentía de los que participaron del encuentro, no se dejen arrastrar por la comodidad, el éxito y el egoísmo.
Esperamos que el encuentro de los miles de jóvenes con el Papa Francisco pueda dar frutos y también, contagiar a otros tantos jóvenes, para que con el mismo entusiasmo y valentía de los que participaron del encuentro, no se dejen arrastrar por la comodidad, el éxito y el egoísmo.
Sin duda y en todos los tiempos, los jóvenes han tenido un rol preponderante en nuestra sociedad. Hemos visto como con su entusiasmo y valentía han sido capaces de hacer prevalecer sus ideales en distintos ámbitos del quehacer nacional.
Particularmente, en esta época del año algunos jóvenes son capaces de destinar generosamente, su tiempo de descanso, para servir a otros, en distintas actividades, que pueden adoptar la forma de trabajos voluntarios, misiones, etc. Un grupo importante de jóvenes de nuestro país, participó con el Papa Francisco en la XXXI Jornada Mundial de la Juventud, que se realizó en Polonia, hace pocos días atrás.
Para quienes observamos y estuvimos atentos al encuentro, pudimos advertir que la actitud de Bergoglio, fue muy cercana y su lenguaje además, de coloquial muy moderno y actual.
En todo momento animó y motivó a los participantes. El llamado fue categórico, invitó a los jóvenes a dejar la comodidad, y a no confundir la felicidad con un sofá.
Los invitó a defender con ahínco nuestro mayor bien; la libertad. Al respecto, advirtió que "hay muchas drogas socialmente aceptadas que nos terminan volviendo tanto o más esclavos". Para que ello no ocurra los llamó a estar atentos y a vivir la fraternidad.
Los entusiasmó, para que se animen a "cambiar el sofá por un par de zapatos que los ayuden a caminar por senderos nunca soñados y menos pensado, por esos caminos que abrirán los horizontes".
Esperamos que el encuentro de los miles de jóvenes con el Papa Francisco pueda dar frutos y también, contagiar a otros tantos jóvenes, para que con el mismo entusiasmo y valentía de los que participaron del encuentro, no se dejen arrastrar por la comodidad, el éxito y el egoísmo y se animen a decidir su futuro y por supuesto a dejar una huella en nuestra sociedad.