La inquietud vecinal es legítima y urgente: no se trata solo de un problema de deterioro estético o abandono material, sino del riesgo inminente de un siniestro de proporciones catastróficas en medio de una zona habitada.
La denuncia impulsada por vecinos del sector Las Higueras en Talcahuano, respecto a una caseta de combustible abandonada que almacena cerca de 500 litros de kerosene, expone una grave vulnerabilidad urbana que exige una reacción interinstitucional inmediata y coordinada. Es que en general, el abandono de infraestructura crítica en zonas residenciales no solo representa una falla administrativa, sino una amenaza latente para la seguridad de las comunidades.
Que un recinto con material altamente inflamable permanezca en el olvido y sobre eso utilizado de forma frecuente por terceros para cometer incivilidades, transforma el entorno en una verdadera bomba de tiempo. La inquietud vecinal es legítima y urgente: no se trata solo de un problema de deterioro estético o abandono material, sino del riesgo inminente de un siniestro de proporciones catastróficas en medio de una zona habitada.
Frente a esto, la presidenta de la JJVV 28 de Higueras, Marcela Barranti, comunicó que el lugar llevaría abandonado entre 10 y 15 años. “Es un peligro latente, tiene aproximadamente 500 litros de parafina todavía en su interior, a una profundidad de unos nueve metros, o eso es lo que nos explicaron desde el municipio. También está conectada a la electricidad, entonces es realmente un peligro, sumado a la acumulación de gases”, informó.
Si bien la acción de la Municipalidad de Talcahuano al oficiar a la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) apunta en la dirección correcta, evidencia también la lentitud con la que operan los organismos del Estado frente a emergencias de carácter técnico. Los residentes no pueden seguir esperando largas tramitaciones mientras el peligro persiste a pocos metros de sus hogares.
Al respecto, el director Regional de SEC Biobío, Manuel Cartagena, sostuvo que “al tomar conocimiento de este hecho, hemos iniciado una investigación para definir bajo qué autorizaciones operó esta instalación y qué empresa realizó el abastecimiento de combustibles. Ya que a todas luces se ven incumplidas las disposiciones reglamentarias en materia de combustibles”.
La extracción segura del combustible, la fiscalización a las empresas involucradas y el retiro definitivo de la estructura deben ser prioridades ineludibles para los entes competentes. La seguridad urbana y la tranquilidad de las familias de Las Higueras no pueden subordinarse a vacíos de responsabilidad institucional. Prevenir una tragedia exige anticiparse con firmeza y celeridad.