La historia de nuestra zona ha estado siempre marcada por la resiliencia, por la capacidad inquebrantable de levantarse ante la adversidad y por convertir una crisis en reinvención.
Como ha sido en otros episodios de su historia, el Biobío vive un momento desafiante vinculado a su economía y desarrollo. Las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que sitúan la desocupación en un 10,6% y la informalidad en un 27,6%, junto con una economía nacional y regional tensionada por proyecciones de crecimiento moderado, describen una realidad que se percibe en diversos estratos sociales.
Sin embargo, como lo hemos visto antes, la historia de nuestra zona ha estado siempre marcada por la resiliencia, por la capacidad inquebrantable de levantarse ante la adversidad y por convertir una crisis en reinvención. La Región nunca se ha quedado de brazos cruzados y hoy menos que nunca puede hacerlo.
Bajo este escenario son bienvenidas acciones públicas que amortigüen o resuelvan el problema de la falta de trabajo. La inminente entrada en vigencia del Subsidio Unificado al Empleo (SUE) este próximo 1 de octubre se instala como una posible palanca para nuestro mercado laboral.
Luis Méndez, director del Observatorio Laboral Biobío y académico de la Universidad del Bío-Bío (UBB), proyecta que este instrumento tiene el potencial real de “superar los 50 mil trabajadores” beneficiados en la zona, abriendo las puertas de la formalidad a quienes más lo necesitan, como son jóvenes, mujeres, adultos mayores de 55 años y personas con discapacidad.
Se plantea que dicha medida logrará dinamizar sectores clave como el comercio, la agroindustria y los servicios, con la idea de generar un motor de inclusión productiva.
Desde el Ejecutivo, la seremi del Trabajo y Previsión Social, Camila Álvarez, ha calificado la medida como “una herramienta concreta y eficiente para focalizar los subsidios (…) con el fin de fomentar el empleo formal”.
Su diseño dual, explicó la autoridad, que respalda tanto al empleador en la reducción de costos como al trabajador por un periodo prolongado, entrega certezas en momentos de incertidumbre.
Humberto Miguel Cerda, presidente de Asem Biobío, también valoró la medida al advertir que esta política “reduce temporalmente el costo y el riesgo de contratar trabajadores formales”. No obstante, el dirigente gremial también mencionó que su implementación exitosa dependerá de que “la tramitación sea sencilla, las postulaciones ágiles y los pagos oportunos”.
En ese sentido, las empresas de menor tamaño de Biobío deben asumir este reto con orden administrativo y visión de futuro, sabiendo que formalizar es también alcanzar una economía más sólida. El Biobío posee un talento humano excepcional, una tradición industrial inigualable y una vocación de liderazgo que ninguna recesión pasajera podrá apagar. El Subsidio Unificado al Empleo no es solo una tabla de salvación frente a la coyuntura, pero, sin duda, representa un apoyo significativo.