Editorial

El desafío de convivir en edificios

En suma, la vida en comunidad debe cuidarse día a día y constituye un desafío permanente para todos.

Por: Editorial Diario Concepción 24 de Septiembre 2026
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Actualmente, la vida en comunidad implica un desafío que va mucho más allá de compartir un edificio o un condominio. Supone reconocer que el derecho individual encuentra límites cuando afecta el bienestar de quienes viven al otro lado de una pared, sobre un techo o frente a una puerta.

Este escenario se observa principalmente cuando las familias optan por vivir en altura, donde la convivencia se ha transformado en uno de los principales desafíos urbanos de la sociedad actual.

En ese sentido, el respeto resulta fundamental. Cuando los reclamos por ruidos molestos, ladridos persistentes, olores invasivos, acumulación de basura o uso indebido de estacionamientos ajenos dejan de ser simples diferencias entre quienes habitan un edificio y se vuelven recurrentes, estamos frente a un problema que requiere atención.

Aquí, según administradores de edificios, tan importante como sancionar es acreditar la falta. Elías Osorio, administrador de condominios en la zona, advierte que “la principal dificultad es acreditar objetivamente la infracción”, especialmente cuando se trata de ruidos u olores cuyos orígenes resultan difíciles de identificar.

En este contexto, una convivencia sana requiere reglas claras, procedimientos transparentes y comunidades informadas de sus derechos y deberes. También exige confianza en que las denuncias tendrán seguimiento y que las decisiones no dependerán de arbitrariedades. Cuando los vecinos perciben que los reclamos quedan sin resolución o desconocen si existieron sanciones, se debilita la legitimidad de las normas y aumentan las posibilidades de conflicto.

La Ley de Copropiedad entrega herramientas para enfrentar estas situaciones, pero ninguna normativa será suficiente sin un compromiso real de quienes comparten los espacios comunes. Eso deben tenerlo claro quienes habitan en comunidad.

Respetar los horarios de descanso, asumir la responsabilidad por las mascotas, cuidar los espacios colectivos y mantener una comunicación respetuosa no son simples recomendaciones, sino condiciones esenciales para una convivencia armónica. En suma, la vida en comunidad debe cuidarse día a día y constituye un desafío permanente para todos.

Más en ciudades, por ejemplo, como Concepción, cuya ampliación más frecuente es hacia la altura, debido a la escasez de terreno.

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