Editorial

El alto costo de los medicamentos para los adultos mayores

Los adultos mayores destinan más de un tercio de su pensión al pago de Isapres, remedios y profesionales de la salud, con el agravante que en la medida que las personas envejecen, suben los costos de estas Instituciones de Salud Previsional.

Por: Editorial Diario Concepción | 10 de Agosto 2019
Fotografía: Agencia UNO

En la medida que las personas envejecen, la estructura de gastos experimenta un cambio sustancial, si en los segmentos jóvenes los mayores gastos se aplican a la educación, recreación y transporte, en los adultos mayores los gastos están relacionados con el hogar, la mantención de las casas y, muy particularmente, los relacionados con la salud. No se trata solamente de un cambio de prioridades, sino además del poder adquisitivo, hay, entonces, otras realidades en generaciones con necesidades distintas, de acuerdo al escenario económico y estilo de vida.

Estudios últimos han descubierto que los adultos mayores destinan más de un tercio de su pensión al pago de Isapres, remedios y profesionales de la salud, con el agravante que en la medida que las personas envejecen, el costo de los planes de Isapres aumenta, como también las enfermedades, consultas médicas y consumo de fármacos, siendo la hipertensión y la diabetes las afecciones más comunes dentro de este segmento de la población y que requieren de controles anuales.

No se trata de una situación coyuntural a la cual haya que prestar atención transitoria, sino un problema o desafío cuya tendencia es al alza, la expectativa de vida de los chilenos ha ido en aumento sostenido en los últimos años. En un estudio realizado por la Universidad Católica, en conjunto con Caja Los Andes, se asegura que la esperanza de vida sobre los 60 años se ha calculado en 21 años más, lo infortunado de este indicador es que la calidad de la supervivencia no ha ido a la par de mejoras comparables en el bienestar y la salud.

Ha emergido con fuerza, ante esta creciente demanda de las personas de tercera y cuarta edad, el alto gasto en salud que los seniors deben considerar en su presupuesto, que puede llegar a comprometer hasta la mitad de los desembolsos de una persona de ese grupo etario, al mismo tiempo que el progresivo aumento del costo de los planes de Isapres, entre tres y cinco veces más que un plan de salud para un adulto joven.

Las Isapres han estado en el escenario de la polémica por largos años y sus rentabilidades, tanto como la justicia de su actuar con sus clientes envejecidos, seguirán estando sometidas al natural escrutinio de los usuarios y las autoridades que corresponda, pero, paralelamente, hay una preocupación creciente por el costo de los medicamentos, que un estudio indica puede llegar a más de $40 mil mensuales. Según una declaración de un destacado geriatra a un medio de circulación nacional, el 28,3% de los adultos mayores consume uno o dos remedios en forma habitual, mientras un 38,7% ingiere entre tres y cinco fármacos y un 17,3% consume seis o más, con un precio variable que puede ser mayor a $20 mil mensuales cada uno.

Si bien es cierto que un segmento, definido como vulnerable, tiene una relativa cobertura social con financiamiento estatal, el amplio colectivo de la clase media no tiene acceso real a tales aportes y tiene que enfrentar estos gastos con su limitada capacidad de maniobra, y con recursos mermados por una pensión generalmente baja.

El análisis de los factores involucrados en esta situación es imperioso, todos están de un modo u otro en revisión, pero queda abierto el tema de precios de medicamentos, un asunto pendiente y en desarrollo, no hay sobre el particular la debida transparencia cuando a la vista de lo precedente es donde más debiera haberla.

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