Editorial

Las caletas como polos de desarrollo regional

Se han reconvertido en lugares de atracción turística que les ha permitido sustentarse, potenciando la gastronomía local, las tradiciones y las costumbres de estos sectores, posibilitando nuevos emprendimientos y cuidado de las zonas costeras.

Por: Editorial Diario Concepción | 05 de Julio 2019
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Por muchas razones, nuestra región, con todo el tiempo transcurrido todavía se encuentra en busca de identidad, ya que posiblemente esta se desdibujó cuando se decidió, sin consulta, trazar otras líneas en el mapa. Así, en diferentes gobiernos se ha tratado de ponerle un perfil a la Región; industrial, universitaria, maderera, pesquera, agroindustrial, de servicios, turística, en un seguramente incompleto inventario.

Aun con la separación de la región de Ñuble, la nueva región del Bío Bío, tiene potencial suficiente para prosperar en muchos de los aspectos ya señalados, algunos inmerecidamente siempre en segundo plano, como puede ocurrir con turismo, gastronomía y patrimonio cultural, alejados del escenario por industrias claramente más rentables y que han caracterizado a la Región, como las empresas forestales o pesqueras.

En ese ámbito, se puede situar a las caletas. Nuestra región es una de las que cuenta con la mayor cantidad de estas dentro de su territorio, alrededor de 73, las caletas pesqueras, de tipo rural, semi urbanas y urbanas. Se las define como asentamientos que han persistido a lo largo del tiempo, con una economía a pequeña escala, debido a que principalmente son pescadores artesanales quienes, junto a sus familias, viven y trabajan en el sector, generando características particulares de prácticas y tradiciones, además de un perfil particular y paisajístico.

Una característica fundamental de las caletas, es que en ellas la propia población configura el lugar, lo que se ve reflejado en las viviendas y espacios públicos característicos y típicos; lugares como Caleta Lenga o Caleta Tumbes, por nombrar las más populares. Surgidas originalmente para pesca artesanal, ante cambios desfavorables para esa práctica, se han reconvertido en lugares de atracción turística que les ha permitido sustentarse, potenciando la gastronomía local, las tradiciones y las costumbres de estos sectores, posibilitando nuevos emprendimientos y cuidado de las zonas costeras.

La muy reciente nueva Ley de Caletas “Regula el Desarrollo Integral y Armónico de las Caletas Pesqueras a Nivel Nacional y Fija las Normas para su Declaración y Asignación” fija disposiciones para asignar por 30 años uso de esos espacios y espera convertir a las caletas en polos de desarrollo económico y productivo. En ese período, los pescadores podrán impulsar iniciativas relacionadas con pesca, turismo y cultura, entre otras actividades.

Así, además de realizar actividades pesqueras, las organizaciones de pescadores podrán impulsar actividades productivas, comerciales, culturales u otras, vinculadas directa o indirectamente a la pesca, tales como turismo, transformación, pesca recreativa, acuicultura de pequeña escala, puestos de venta de productos del mar y artesanía local, gastronomía y estacionamientos.

Sin embargo, hay aspectos faltantes, sin los cuales no puede expresarse materialmente este potencial, el primero es el apoyo y financiamiento, internalizar que el estándar debe dejar de ser ocasional y precario, sino constantemente mejorado, que hay exigencias culturales y de capacitación, que hay infraestructura y aspectos sanitarios que deben ser sustantivamente mejorados, y del mismo modo, las rutas de acceso y temas comunicacionales. Hay efectivamente una poderosa oportunidad para nuestras caletas, pero debe haber más que la redacción de documentos convincentes.

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