Editorial

El control negligente de la venta de alcohol a menores

La ingesta y abuso de alcohol en los jóvenes ha adquirido dimensiones importantes en nuestra sociedad, pasando a constituir una de las mayores preocupaciones en el ámbito de la salud.

Por: Editorial Diario Concepción | 15 de Junio 2019
Fotografía: Diario Concepción

Hay formas de conducta que sólo se explican por el rol social que cumplen, incluso, contrariando la propia voluntad, puede ser así, en más casos de lo que pudiera creerse, con el consumo de alcohol y otras sustancias. Muchos jóvenes ingresan en el mundo de las sustancias psicoactivas, precisamente, por este motivo, es una manera de sentir y pensar en base a algunas premisas socioculturales del grupo al que ellos quieren pertenecer o lograr las marcas de identidad con esos colectivos.

La ingesta y abuso de alcohol en los jóvenes ha adquirido dimensiones importantes en nuestra sociedad, pasando a constituir una de las mayores preocupaciones en el ámbito de la salud, debido a que se observan estadísticas alarmantes, respecto a la cantidad y prevalencia de consumo de alcohol en los jóvenes.

En una de las muchas publicaciones interesadas en el tema, se describe en términos realistas al consumo riesgoso de alcohol como un factor que explica varios riesgos sociales y de daños a la salud de la población. Para la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU., el consumo de alcohol puede conducir a malas decisiones sobre comportamientos riesgosos, como beber y conducir o tener relaciones sexuales sin protección, aumento del riesgo de abuso físico y sexual, más otros problemas, como dificultades en la escuela, interferencia con el desarrollo del cerebro y aumento del riesgo de problemas con el alcohol más tarde en la vida.

A estas alturas, nadie en su sano juicio puede optar por ignorar que Chile está plenamente inmerso en este problema. Las estadísticas nacionales disponibles no hacen otra cosa que corroborar la información internacional. De acuerdo con la Tercera Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 del Minsal, el consumo riesgoso de alcohol en los últimos 12 meses, se ubicó en un 11,7% de la población, esta cifra se vuelve algo mayor cuando se analiza el segmento etario de 15 a 19 años, llegando a un 12,2% de la población.

Ante una realidad tan dura es consecuente volver sobre las consideraciones tenidas presentes al elaborar una Estrategia Nacional sobre Alcohol, reducción del consumo de riesgo y sus consecuencias sociales y sanitarias, una propuesta que fue parte del desafío bicentenario para Chile a inicios del año 2010, proyecto buscaba sancionar la venta de bebidas alcohólicas a menores y que continúa paralizado en comisión de la Cámara. La iniciativa que regula el expendió de este tipo de bebestibles al interior de colegios y considera impartir cursos para que se expliquen sus efectos, entre otros aspectos, quedó estancada en la comisión de Agricultura desde el 2015.

No ha sido suficiente saber que los chilenos consumimos, en promedio, 9,6 litros de alcohol puro al año, lo que nos sitúa como el país más bebedor de América Latina y el cuarto en América, según la Organización Mundial de la Salud y el inicio cada vez más frecuente y temprano.

La intranquilizadora circunstancia paralela es que muchos padres no ven razones para preocuparse, estiman que son fases típicas e inofensivas propias del crecimiento y, en consecuencia, manifiestan indiferencia sobre el particular. Las políticas públicas, por bien orientadas que estén, pierden eficacia, si no tienen un respaldo convencido en el seno de las familias, a lo mejor, esa variable tiene que ser incorporada en las mismas políticas.

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