Marilyn Ortega entró a los 25 años a esta disciplina, sin practicar ningún deporte previo, y de lunes a viernes trabaja como secretaria. El 24 de abril vivirá su primer combate profesional.
“¿Por qué me llaman “Porfiada”? Por mi forma de ser y no rendirme, dar siempre la pelea. En los momentos difíciles sigo peleando, insistiendo y buscando la forma de salir adelante”. No hay mejor manera de definir a Marilyn Ortega, quien este 24 de abril marcará un hito en nuestra Región, debutando en el boxeo profesional.
Cuenta que “comencé el 2017, desde cero, a mis 25 años. Nunca antes practiqué un deporte, mi familia tampoco, todo era nuevo. Entré para ayudar a mi salud, bajar de peso. Intenté en el gimnasio, pero se me hacía aburrido y encontré un grupo de mujeres en Valdivia, con Daniela Asenjo, y me enamoré del boxeo”.
De a poco, se transformó en más que un pasatiempo. “El primer año, Daniela y el profesor Alejandro Concha vieron cualidades en mí y me preguntaron si me atrevía a subir al ring. Era un desafío grande y lo tomé. Después fui sintiendo que necesitaba esa adrenalina”.
De sus inicios, repasa que “la primera pelea fue de muchas dudas, no sabes a qué te vas a enfrentar arriba. Mucho miedo, pero si te preparas puedes confiar en que lo vas a hacer bien. Fue una prueba grande, pero sentí el apoyo del club, mis compañeras y mis profesores”.
Hablando de sus fortalezas, afirma que “soy muy disciplinada, me organizo bien en lo nutricional, plantearme objetivos, ordenar horarios. Siempre me tomé esto de manera bien profesional. De lunes a viernes, de 8 a 6, soy secretaria de una escuela de conductores en San Pedro de la Paz, donde me han ayudado harto a compatibilizar mis tiempos”.
Y no solo eso. “En la tarde hago clases y al final del día dedico el tiempo a mi entrenamiento, que es bien agotador”.
¿Y cuándo surge la idea del profesionalismo? Marilyn confiesa que “el año pasado, mi profesor (Claudio Jara) me preguntó si me sentía lista. Siempre he querido dedicar mi vida completa al deporte, 24/7, pero no se puede. Lo veía medio imposible, pero mi profesor fue clave para hacerme sentir que tenía la experiencia y dedicación necesaria”.
Hasta que salió. “En agosto pude pelear por la WBA (World Boxing Asociation), que le ha dado mucho espacio a las boxeadoras. Les gustó lo que hice, nos invitaron en noviembre contra una argentina y también logré ganar. El promotor propuso que debute profesionalmente ahora en abril, en una convención WBA Fedelatin, del 23 al 26, donde vienen muchas figuras extranjeras (“Chino” Maidana, Brian Castaño)”.
Por las tardes hace clases en Maavis-Fighters Ground (Rengo 851) y expresó que “es un centro hermoso donde se ven otras disciplinas del deporte de contacto. Cada vez son más las mujeres que se van atreviendo y se apoyan mucho. De a poco hay más chilenas que nos estamos atreviendo a romper estereotipos”.
Al respecto, agrega que “hay más prejuicios de la gente que no conoce esta disciplina. Los deportistas hombres te apoyan mucho y lo que falta es que nosotras nos vayamos atreviendo y a eso estamos apostando”.
Voy a debutar en gallo, en 53,500 kilos (contra la peruana Rojana Paisig). Generalmente, estaba en 54 o 57 kilos en amateur. Siempre miro peleas y mi referente es Daniela, que confió siempre en mí y es la precursora de esto en Chile. A mí me gusta mucho el cruce, ir al encuentro, fajarme con mi rival, pero la estrategia cambia pelea a pelea”.
A los 34 años, cuando muchos pensarían que no se puede, se sienta en su esquina y cree que sí. Allá arriba, solo escucha ese puño que va y viene, los aplausos y todo es música. Así suenan los sueños cuando un día se cumplen.