Editorial

La inaceptable realidad de las residencias de menores en Chile

Por: Diario Concepción | 08 de Octubre 2017
Fotografía: Agencia UNO

Hay situaciones impostergables, no importa el ruido que se genere por la ocurrencia de otros asuntos, por más urgentes e impactantes que parezcan, ha de encontrarse el modo de atenderlas, aunque sea trabajar sobre más de un problema por vez, aun a contrapelo de la tradición nacional de desviar la atención sobre situaciones intolerables, haciendo uso de una de las características negativas de nuestra idiosincrasia, que es olvidar los problemas agudos que no nos tocan de cerca, por duros y crueles que sean.

La protección de los jóvenes y niños vulnerables de Chile es, sin discusión, una de esas circunstancias, perpetuamente relegada, apartada de la mirada y las acciones, tendiendo una suerte de telón falsamente piadoso de amnesia, el capítulo del Sename dista mucho de cerrarse y sin embargo, para efectos prácticos, parece un acontecer del pasado.

El reciente lanzamiento del libro de la Dirección Social del Hogar de Cristo, “Del dicho al derecho: Estándares de calidad para residencias de protección de niños y adolescentes”, pone de nuevo de relieve este tipo de situaciones, incómodas e ingratas, porque, muy a nuestro pesar, somos de algún modo responsables. La publicación contiene una extensa investigación que buscó definir cuáles deben ser las características de una residencia especializada de alto estándar que acoja a menores en situación de vulnerabilidad, en contraste con las situaciones detectadas al indagar en la realidad de sus propios centros, un crudo diagnóstico indispensable para avanzar hacia un nuevo modelo de hogares

El descarnado estudio se realizó en ocho residencias de protección para niños y adolescentes, entre 6 y 18 años, en Antofagasta, Calama, La Serena, Quilpué, Santiago y Osorno. El proceso contempló el desarrollo de setenta y nueve entrevistas, tanto a niños y adolescentes que viven actualmente en residencias, como a egresados; familiares de los residentes; equipos de trato directo y técnico; psicólogos y trabajadores sociales y directores de los centros residenciales

Los resultados, dados los antecedentes que la ciudadanía ya conoce, no son sorprendentes, se concluye describiendo la crisis que vive el sistema y la urgente necesidad de un cambio, de la existencia desalentadora de un ciclo de desesperanza de los niños internos, con una baja autoestima y percepción negativa de su situación, ellos y ellas dicen sentirse con pena y con rabia, mientras se observa que presentan problemas para controlar y expresar sus emociones y dificultades para crear vínculos. Se está lejos de las metas de restauración social y afectiva, de poder insertar en la sociedad seres física y mentalmente sanos, en armonía con la sociedad en la cual esperan desarrollarse.

La situación no tiene salida tal y como está, falta de recursos, problemas de infraestructura, rotación de personal, ni los trabajadores, ni la organización en su conjunto, cuentan con el conocimiento necesario para resolver los problemas emergentes, en el diagnóstico de este análisis.

Es tarde para que este gobierno haga algo, se espera que los presidenciables se pronuncien, y seguramente lo harán, escucharemos declaraciones líricas sobre este penoso asunto, pero una cosa muy distinta es enfrentar esta situación como problema de Estado, ya que se trata de la generación de chilenos para el futuro de la nación, urgente deuda pendiente para vergüenza nuestra.

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