La región busca ajustar la formación técnica a las nuevas demandas de la industria.
•La transición energética plantea el desafío de adaptar la formación de técnicos y profesionales a las nuevas necesidades de la industria en Biobío.
•La brecha de participación femenina y la falta de competencias especializadas aparecen entre los desafíos del sector energético regional.
La transición energética no sólo está modificando la forma en que se produce y utiliza la energía. También está generando nuevas exigencias para el mercado laboral, un desafío que comienza a instalarse en Biobío ante la necesidad de contar con técnicos y profesionales preparados para los cambios que experimentará la industria durante los próximos años.
Ese fue uno de los principales temas abordados durante la Primera Mesa Regional de Capital Humano en Energía, instancia que reunió en Concepción a representantes del sector público, universidades, organismos especializados y actores vinculados a la actividad energética.
Uno de los principales desafíos identificados apunta precisamente a reducir las brechas de competencias y lograr que la formación de técnicos y profesionales responda a los perfiles que requerirá la industria.
La discusión cobra relevancia para Biobío debido al peso que mantienen en la economía regional las actividades industriales y energéticas, además de los proyectos vinculados a la transición hacia fuentes de menor emisión.
La instancia también puso sobre la mesa la necesidad de fortalecer la coordinación entre universidades, establecimientos técnico-profesionales y empresas, de manera que los contenidos y capacidades entregados durante los procesos formativos puedan responder a los cambios que enfrenta el sector.

Seremi de Energía Biobío.
Otro de los aspectos abordados durante la jornada fue la participación de mujeres en la industria energética.
De acuerdo con lo expuesto durante el encuentro, la incorporación femenina continúa presentando brechas, particularmente en áreas técnicas y posiciones de liderazgo, por lo que la equidad de género fue planteada como uno de los elementos que debería incorporarse en las políticas de formación y empleabilidad.
El desafío no se limita, por tanto, a aumentar la cantidad de trabajadores disponibles para la industria, sino también a ampliar el acceso a las oportunidades que puedan surgir a partir de la transformación del sector.
En esa línea, la articulación entre el sistema educativo y las empresas aparece como uno de los puntos centrales para anticipar las necesidades laborales y evitar que la expansión de nuevas tecnologías se encuentre con una oferta insuficiente de trabajadores especializados.
Durante la jornada también se presentó la Hoja de Ruta Energética 2026-2030 y antecedentes sobre el trabajo de la nueva Oficina de Capital Humano y Equidad de Género del Ministerio de Energía.
El análisis laboral regional fue elaborado por el Observatorio Laboral del Biobío y permitió abordar las oportunidades existentes para fortalecer la formación de técnicos y profesionales.

Seremi de Energía Biobío.
La discusión se da en un escenario en que el sector energético incorpora progresivamente nuevas tecnologías y procesos productivos, lo que modifica los perfiles requeridos por las empresas.
El director ejecutivo de Educando en Red, Alberto Pillado, planteó que la transición energética representa también una oportunidad para los jóvenes de la zona, considerando los cambios que experimentará la industria.
Desde la Seremi de Energía, en tanto, se planteó que la transición energética debe ser abordada también como un proceso laboral y formativo, con énfasis en preparar a las personas para los empleos que surjan durante los próximos años.