La variación del metal rojo genera disminución del tipo de cambio y una nueva holgura fiscal, pero la incidencia se diluiría dada la situación coyuntural de déficit en la Región.
En la última semana de octubre el cobre volvió a subir de precio en la Bolsa de Londres, superando la barrera de los 5 dólares la libra. Esto, de acuerdo con analistas regionales consultados, debería traducirse en un eventual mayor ingreso a las arcas fiscales, entre otros.
Dada la estructura de las exportaciones regionales, mayoritariamente no cobre, pese al aumento en el erario fiscal existen coyunturas locales que frenarían eventuales mayores beneficios para la economía regional.
Así, Claudio Parés, doctor en Economía, jefe de carrera de Ingeniería Comercial y subdirector del Informe Económico Regional (IER) de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (Facea) de la Universidad de Concepción (UdeC), confirmó que efectivamente un mayor precio del cobre genera una disminución en el tipo de cambio y mejora las cuentas fiscales a nivel nacional, “pero el impacto de ambos fenómenos depende de cada región”.
De acuerdo con el también subdirector del Informe Económico Regional (IER), “la baja en el tipo de cambio perjudica a las zonas que exportan bienes distintos del cobre (como ocurre en Biobío) y el efecto de la nueva holgura fiscal se diluye en la situación de déficit en que estamos”.
Además, Parés complementó que, como suele suceder, “las alzas importantes de los precios de commodities suelen ser efímeras, por lo tanto, lo más importante es la tendencia de mediano plazo. Entonces, aunque un mejor precio del cobre es una buena noticia, el efecto para nuestra región es escaso”.
Por su parte, Andrés Acuña, director del Magíster en Economía Aplicada (MagEA-UBB) del Departamento de Economía y Finanzas de la Facultad de Ciencias Empresariales (FACE) de la Universidad del Bío-Bío, sobre cómo puede incidir este mayor precio del commodity en la economía regional, apuntó a que el precio del cobre ha exhibido una volatilidad importante durante el presente año.
“Tras la reunión de acercamiento entre los presidentes de Estados Unidos y China en orden a fortalecer la relación comercial entre ambas naciones, la Bolsa de Metales de Londres registró un alza importante en el precio del cobre, pero de menor magnitud a la experimentada en julio pasado tras el anuncio del presidente Donald Trump de aplicar un arancel del 50% a las importaciones de cobre, basado en un reporte de evaluación de la seguridad nacional elaborado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos”, dijo.
En cuanto al impacto en la economía regional, el director del Magíster en Economía Aplicada (MagEA-UBB) prefirió ser cauto en pronosticar un nuevo ciclo expansivo en el precio del cobre y en los términos de intercambio, “especialmente considerando que la producción cuprífera en nuestro país creció en 2024 un 4,9% respecto del año anterior tras cinco años de caídas consecutivas, siendo este volumen inferior a las 5.8 millones de toneladas logradas en 2018. Por consiguiente, el eventual efecto-precio positivo que reflejan los mercados de futuros—con un precio del cobre promedio en 2026 de US$ 5.21 la libra tras el cierre del viernes 31 de octubre— compensaría el eventual efecto negativo en cantidad”.
No obstante lo anterior, Acuña aportó un dato relevante para el análisis al señalar que “lo positivo es la reducción en los costos de la producción minera chilena—según lo reportado recientemente por Cochilco—explicada por una caída en los costos de refinación y tratamiento y el incremento en los precios del oro y la plata. Este menor costo alcanza los US$ 1,77 por libra, lo que representa una ganancia en competitividad relevante, particularmente tras el avance de actores indios (ej., Hindalco, NALCO) en el mercado cuprífero mundial que han capitalizado en el presente año el aumento del precio del cobre”.
Acerca de la posibilidad que este escenario pueda generar un eventual aumento del Fondo Común Municipal, el economista de la Face de la UBB planteó que en el presente año, la producción de cobre acumulada a agosto bordea las 3.5 millones de toneladas, “por lo que el mayor precio del cobre compensaría el efecto de menor cantidad producida si no se superan los 5.5 millones de toneladas por factores estructurales. Por ende, no existiría un efecto positivo significativo en los ingresos fiscales a través de las utilidades de CODELCO y el royalty minero, lo que, en definitiva, financia el Fondo de Equidad Territorial (FET) y el Fondo Común Minero para comunas afectadas por las externalidades negativas de la actividad minera”.
El integrante del Departamento de Economía y Finanzas de la UBB hizo ver, además, que la generación de ingresos autónomos es un desafío clave en la gestión municipal para reducir la dependencia del Fondo Común Municipal o del FET, que requiere un compromiso de largo plazo con la estabilidad financiera de los gobiernos locales, especialmente si la deuda pública de origen municipal superó los 27.000 millones de pesos en 2024”.
Para el Dr. José Ignacio Hernández, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (FACEA) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) un mayor precio del cobre naturalmente genera mayores ingresos para las empresas mineras, y en Chile las empresas mineras tienen que pagar un royalty, un impuesto a la extracción de recursos naturales, en este caso el cobre.
“En la última versión de la Ley de Royalty, los recursos que se recolectan de estos impuestos, parte de ellos se reparten, por un lado a los gobiernos regionales, y eso puede beneficiar a nosotros en la economía regional; y, por otro lado, a través de lo que se llama un fondo de equidad territorial, en el cual las comunas que son más vulnerables, más pequeñas y que no dependen tanto de los recursos propios, sino que tienen que recurrir a la redistribución pudiendo postular a recibir recursos extra del royalty minero para poder financiar recursos municipales”, contó el académico de la FACEA de la UCSC.
Sobre la incidencia de un mayor precio del cobre en el Fondo Común Municipal, el Dr. José Ignacio Hernández manifestó que las municipalidades en Chile persiguen recursos, por una parte, de los recursos propios, cuando cobran patentes, cuando cobran multas, etc. Pero de todo ese dinero, hay una parte que se acumula en lo que se llama el Fondo Común Municipal, y ese dinero se redistribuye para que las comunas que están más aventajadas (que reciben más recursos), puedan colaborar solidariamente con las comunas que están más desaventajadas.
“Entonces, si hay un aumento del Fondo Común Municipal, naturalmente las comunas más vulnerables se van a ver beneficiadas. Pero, por otro lado, ¿de dónde vienen esos ingresos? Parte de los ingresos, principalmente de las comunas mineras, vienen precisamente por parte de las empresas mineras que trabajan y que están aceptadas en esas comunas. Esos ingresos suben, parte de ellos se pueden ir al Fondo Común Municipal, y se pueden ir a las comunas más vulnerables”, dijo el docente de la UCSC.
Renato Segura, economista de la Universidad Técnica Federico Santa María, explicó que, a través del royalty minero, los recursos que se distribuyen en los territorios a través fondos de innovación y fondo común municipal. Por lo general, la gran minería funciona con precios futuros lo que puede moderar las utilidades presentes por la volatilidad que experimenta el precio. Por lo tanto, el nivel de impacto en la región dependerá en gran medida de la evolución futura del precio y las expectativas que existen sobre el mismo.
En cuanto a la relación entre el alza del precio del cobre y la volatilidad del precio del dólar, el economista de la Universidad Técnica Federico Santa María explicó que, por regla general, “un precio alto del cobre aprecia el peso chileno. Sin embargo, el factor arancelario que está en juego en la política norteamericana genera un ruido tanto o más significativo que el precio del cobre. Lo relevante de la racha de precios altos del metal es que son un atractivo para atraer inversión extranjera, lo que finalmente impacta en el largo plazo a nuestro sistema económico y a la recuperación industrial que aspira la Región de Biobío”.