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Violeta Riquelme: la niña tímida que aprendió a volar

Tiene 14 años, estudia en el Colegio Almondale de San Pedro de la Paz y estará en el Nacional compitiendo en salto largo. Entró al deporte para sociabilizar y hoy está llena de amigas. Incluso, sus rivales.

Por: Paulo Inostroza 31 de Agosto 2026
Fotografía: Cedida | @camiiphotos

El deporte es más que buenos registros y medallas. Muchos niños entran por otros motivos y terminan descubriendo un talento que, con mucho trabajo, va tomando forma. Es el caso de Violeta Riquelme, de 14 años, quien entró a los 7 años al atletismo, con ganas de correr, y hoy está clasificada para representar a Biobío en los Juegos Deportivos Escolares, en salto largo.

La alumna de Primero Medio del Colegio Almondale San Pedro de la Paz cuenta que “de niña mis papás me dieron la oportunidad de probar algún deporte o cualquier actividad para sociabilizar, estar con más gente. A los 7 años llegué al club Nahuén, con el profe Manuel Fuenmayor. Era súper tímida, me costaba hablar con la gente y me fui soltando de a poco”.

Ahí fue descubriendo para qué era mejor y relata que “corro, pero lo que más me gusta es el salto largo, sobre todo la fase de vuelo. Estoy aprendiendo otras técnicas y me gusta porque siento que prácticamente estoy volando. Empecé corriendo, siempre distancias cortas y de velocidad, pero las corridas nunca me han gustado mucho. El salto es lo mío”.

Precisó que “el profe nos mostró todas las posibilidades del atletismo y vio que era mejor en esto. Hay que tener harta técnica, potencia, saber hacer bien la carrera y el rechazo. La fase aérea es mucha técnica. Yo mido 1,62. No soy tan alta, pero se me da bien. En mi familia no son muy deportistas, pero me apoyan siempre”.

Mirando lo que viene, apuntó que “fue un poco estresante la clasificación al Nacional porque tuve dos saltos nulos. Me quedaba el último que era ahora o nunca y fue el mejor. Se logró. Ahora me toca en Valparaíso y es mi primer viaje más lejos. Eso me emociona, aunque sí da un poco de miedo porque son todas buenas”.

Pero se lleva confianza y sostiene que “tengo mucho apoyo de mi club, mis compañeras y hasta mis rivales son amigas. Es un deporte individual, pero una nunca está sola. El deporte, los entrenamientos son mi vía de escape, ahí salgo un poco de los estudios y disfruto mucho. Entreno martes, jueves y a veces sábado, si no me toca torneo. Son dos horas siempre”.

“Viole” proyecta que “el Nacional era una de mis metas y ahora quiero estar un día en los Juegos de la Araucanía. Esto es perseverancia y fe y así uno puede llegar donde se proponga”.

La mejor terapia

Su mamá, Astrid Mallea, cuenta orgullosa que “empezó muy chiquitita y más por un tema de desarrollar su personalidad. Que se quedara en la casa no era favorable y le propusimos cualquier actividad. Nosotros no somos deportistas y nació de ella primero correr, después llegó al salto. Llegó muy tímida y me encanta verla haciendo amigas de su colegio y de otros lados y clubes”.
Confiesa que “cuando salta yo me pongo más nerviosa que ella. Busca mi apoyo para contar los pasos para llegar a la tabla y yo la verdad es que no sé tanto, pero siempre la apoyo. Que sienta que estoy ahí”.

Orgullosa de lo avanzado, recomienda que “el deporte es la terapia más maravillosa que hay. Hoy vemos muchos niños que van a terapia, por distintos motivos, y la Viole es una de esas niñas que iba por ese camino, por su timidez, pero acá se desarrolló de manera integral. Los resultados, las marcas que haga es un plus, pero todo lo que ha aprendido como niña, como persona es lo principal. Es favorable en lo emocional, la disciplina y también en su salud”.

También destacó que “estuvo con Manuel Fuenmayor y Rodrigo Sanhueza es su profesor actual. Sus entrenadores han sido vitales. Yo no sé de deporte y confiamos en su consejo, lo que le recomiendan para ir avanzando. La Viole confía mucho en ellos y yo también. Son su soporte y la guían, la frenan si se pone muy ansiosa. Todos los días aprende algo nuevo”.

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