Está terminando Odontología, pero cuando piensa en ingresar al mundo laboral no puede imaginárselo sin correr. En algún momento del día, buscando esos tiempos… Como siempre. Úrsula Hofmeister, de 25 años, fue destacada como una de las 20 deportistas sobresalientes de la UdeC el 2025, año donde fue podio en 400 metros vallas a nivel nacional.
Cuenta que también corre los 400 metros planos de vez en cuando, donde también suele llegar entre las primeras y repasa que “cuando chica hice fútbol, vóleibol, gimnasia artística, rítmica, tenis… De todo. Terminé finalmente en el atletismo cuando entré el 2019 a la universidad y empecé a hacer esto más en serio, más dedicado porque quería entrar a la selección de la universidad. No empecé de tan chica”.
Precisa que “hice atletismo en el colegio y me gustaba, pero andaba probando de todo. En algún momento era una desventaja porque corría contra chicas que llevaban años en esto y quizás yo no tanto. Hace dos años sentí que empecé a mejorar competitivamente, porque la verdad es que este es un proceso bien largo”.
Al respecto, comentó que “no es tan fácil encontrar tu especialidad en el atletismo. Yo probé de todo y tiene mucho que ver con tu entrenador, que te va diciendo para qué eres buena. Partí con 800 metros e, incluso, con el heptatlón, que son siete pruebas combinadas y me sirvió para ver bien en qué era mejor”.
Hasta que le fue quedando claro para dónde iba. “Probé mucho en los 800, pero encontraba que dos vueltas se me hacía muy largo y me quedé con el 400. Siempre quise probar esa distancia, pero con vallas y al principio era muy mala porque es mucha técnica y práctica para llegar a lo que soy ahora”.
Y no hay otra forma de aprender que cayéndose, pero con las vallas al frente es mucho más duro. Úrsula sonríe y señala que “tuve accidentes muy feos cuando partí. Terminaba en la clínica, llena de heridas, con suturas, siempre con las rodillas adoloridas. Ahora llevo un buen tiempo sin caerme, pero es parte del aprendizaje y cuando uno hace las cosas con miedo es cuando más te pasan esas cosas”.
Y a nadie le va bien desde el primer día. Relata que “el deporte es de mucha perseverancia. El primer año que corrí 400 con vallas no clasifiqué al Nacional porque piden marca mínima y quedé fuera por solo un segundo. Fue una frustración grande, lo que más quería era ir. Igualmente me sirvió para practicar con un objetivo y decirme a mí misma que es solo un segundo, que no podía quedar fuera otra vez”.
Y lo logró. Un par de veces y siempre mejorando sus resultados. “El primer Nacional que clasifiqué quedé quinta y en el segundo ya fui podio, terminé tercera. Eso fue el año pasado y me invitaron al Grand Prix internacional en Chile. Este año corrí el Nacional federado adulto y también fui tercera y bajé mucho más mi marca”.
Mira siempre hacia adelante y busca una nueva meta. Asegura que “uno de mis objetivos es competir afuera, participar en algún torneo internacional y no es fácil porque este es mi último año en la universidad y me toca entrar a trabajar. Será distinto compatibilizar esos tiempos, pero quiero hacer alguna temporada en Europa”.
Mira hacia atrás, todo lo que ha corrido, los obstáculos que pasó. Expresa que “no ha sido fácil compatibilizar el deporte con Odontología, que es una carrera bien complicada y depende harto de las clínicas y de los pacientes para terminar el Quinto y hay que cumplir. Ideal era entrenar en la mañana pero entro a las 8 a la universidad, salgo a las 7 y de ahí al estadio. La clave es no pensarlo mucho y hacer las cosas. Si empiezas a darte vueltas con que estás cansada y tienes que hacer el trabajo, estudiar y todo eso, no se logra”.