Cuando la escritura se inventó marcó el devenir de la humanidad como un hito elemental en la evolución a nivel cerebral, comunicativo, histórico, cultural y social que determina hasta ahora. Nos rodeamos de la palabra escrita, está en todo ámbito y momento, en libros, documentos, afiches y múltiples otras formas, desde la educación al trabajo, en lo formal o la recreación, en un contrato o una etiqueta nutricional, en el mundo físico y el digital.
Por eso en abril el mundo celebra el Mes del Libro para relevar el rol de la lectura, incentivar el hábito lector y fortalecer la comprensión lectora como una necesaria competencia para el desarrollo y bienestar integral, y acortar complejas brechas en este ámbito que perjudican desde las personas a la sociedad y que en Chile tienen una realidad crítica según diversos informes.
“El problema es que hay analfabetismo funcional: la gente sabe leer, pero no comprende lo que lee, y eso genera un círculo vicioso en que no se lee, se cometen errores, hay vulnerabilidad a estafas o a trabajar desigualmente”, advierte la doctora Mabel Urrutia, directora del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva de la Facultad de Educación de la Universidad de Concepción (UdeC), quien investiga las bases cerebrales de la comprensión lectora y métodos para entrenarla.
El Censo de 2024 demostró que la tasa de alfabetización en Chile es más del 97%, con focos de analfabetismo en zonas rurales y personas de menores ingresos. Pero, 44% de los chilenos entre 16 y 65 años tiene niveles deficientes de comprensión lectora, según el último informe del Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de los Adultos de la OCDE, dejando a Chile en el último lugar de los 31 países evaluados.
Impactos personales y sociales
Carencias que ha comprobado la doctora Urrutia desde su experiencia como docente universitaria y en investigaciones, motivándola a este fenómeno con distintos proyectos en que ha evidenciado que el problema tiene soluciones efectivas y sumamente necesarias.
Al respecto, resalta que “la lectura y comprensión lectora es transversal, no está vinculada sólo al aprendizaje y educación, la necesitamos para mediar problemas y decidir, influye en la participación ciudadana y en el bienestar”.
Por ello que no se comprenda bien lo que se lee es más que un problema educativo, es social, con repercusiones socioeconómicas, laborales y hasta sanitarias.
La lectoescritura es hito del aprendizaje y la comprensión lectora permite avanzar en el ciclo educativo hasta llegar a la universidad, exponiéndose a textos y contenidos cada vez más complejos.
También resalta que no comprender lo que se lee puede determinar que se exponga a irregularidades si no se entendió un contrato laboral o de otra índole o una boleta; que se afecte la salud si no se comprende la etiqueta nutricional de los alimentos o un prospecto de fármaco; que haya errores al votar por no comprender propuestas de un candidato; como ejemplos que demuestran lo crítico de las falencias en comprensión lectora y lo necesario de desarrollarla.
Desarrollar la competencia
La neurocientífica explica que hay cinco niveles de comprensión lectora, que van desde entender lo literal hasta inferir y crear ideas en el más alto. Y el desarrollo de la competencia se engloba en dos grandes fases que se abordan en el ciclo escolar, con un primer hito que idealmente debe lograrse a los 5 años y máximo a los 7 años, llegar al quinto en la enseñanza media.
“El nivel cinco se espera para un estudiante que sale de cuarto medio y da la prueba de ingreso a la educación superior, porque en la universidad necesitamos jóvenes con buen nivel de comprensión lectora porque se leen textos complejos”, aclara.
El problema, muestran las evidencias, es que alto porcentaje no tiene niveles suficientes. La buena noticia de la académica es que “hay una amplia ventana de oportunidad para desarrollar la comprensión lectora, porque esta capacidad se puede entrenar durante toda la vida”.
Innovar para entrenar
Sobre la base de leer y leer como elemental para fortalecer la comprensión lectora, la neurocientífica Mabel Urrutia asegura que hay métodos específicos que funcionan hasta la adultez. Los ha aplicado con éxito en investigaciones y profundiza las evidencias en su Fondecyt Regular 1241145, mediante programas que confirman lo efectivo de innovar y avanzar progresivamente en la complejidad de los textos que se leen para entrenar la comprensión.
La primera técnica es la visual: “el lector hábil usa mucho su imaginación, crea modelos mentales basado en la realidad, y puede entender mejor el texto que lee”. También está la verbal, mediante preguntas que se plantea al texto y permiten deducir desde la información del texto.
Y sobre todo destaca a las estrategias multimodales como más innovadoras, interesantes y efectivas porque permiten inmersión en la lectura con herramientas como realidad virtual a través de lentes y juegos, haciendo más experiencial y comprensible un texto.
Los entrenamientos se han dado a universitarios lectores hábiles y menos hábiles, y lo visto es auspicioso, si bien falta para cerrar el proyecto. “Hay un cambio entre el pre y post entrenamiento, incluso en quienes tienen buena comprensión lectora. Son resultados preliminares, faltan análisis, pero eso estamos encontrando”, sostiene. “Es bueno saber que hay métodos que pueden cambiar la competencia de comprensión lectora y la podemos ir mejorando durante toda la vida, incluso si tenemos niveles aceptables”.
Digital y superficial
Su investigación también tiene el foco en la lectura digital que domina en la sociedad contemporánea, tanto a nivel de textos escolares, académicos o recreativos, en medios de comunicación y redes sociales, y evidencia que se plantea nuevos retos porque no es lo mismo que leer un material físico, tampoco la comprensión.
Para indagar ha usado las técnicas neurocientíficas de análisis de movimiento ocular, que permite ver por ejemplo cuánto se posa el ojo en un punto o regresa a palabras, y electroencefalografía que mide la actividad eléctrica cerebral.
Y han probado la teoría de la superficialidad de la lectura digital: “las personas leen por encima porque creen que saben o entienden más de lo que realmente saben o entienden, por lo que la lectura digital no llega a niveles más profundos de comprensión y se cree que se entendió”.
Lo relaciona con aspectos corpóreos del libro tradicional que influyen al leer como forma, peso y hojas, mientras un texto digital se presenta en un espacio virtual y muchas veces en formatos verticales y extensos que afectan.
Brecha del hábito
La carencia de comprensión lectora tiene raíces en la falta del hábito lector desde la infancia, lo que implica a escuelas y familias.
La neurocientífica Mabel Urrutia aclara que para fomentar la comprensión lectora es crucial leer de forma constante e idealmente precoz, porque activa el interés. amplía el vocabulario e imaginario progresivamente. Al contrario, si no se lee habitualmente es difícil comprender, y si cuesta comprender no hay motivación para leer. Y motivación y constancia son bases para crear hábitos.
En ello reconoce que hay prácticas del sistema educativo que dificultan, con muchas lecturas obligatorias que pueden ser complejas y poco interesantes para estudiantes según su etapa, lo que puede abrumar y mermar su motivación intrínseca.
Al respecto enfatiza que “lo primero es que el estudiante lea con frecuencia y fomentar su hábito lector, y lo ideal sería que atendiéramos sus intereses acorde a un nivel de comprensión lectora para entrenar su lectura y mejorar su comprensión, para después avanzar a leer un clásico”. Por ejemplo, dice que en las lecturas obligatorias es favorable ofrecer varias opciones para elegir la que más cautive, incluyendo títulos contemporáneos o best Sellers.
También releva el crucial incentivo familiar con el ejemplo y la posibilidad de acceder a lecturas desde las primeras edades, inicialmente leyendo a niños y luego con lecturas compartidas, disponiendo textos diversos acorde a la etapa vital e intereses.
“Es necesario tener una pequeña biblioteca en casa. Las teorías de motivación del hábito lector plantean que ojalá el niño tenga al menos 50 libros a su alrededor”, precisa.
Aunque por el alto impuesto al libro tener una biblioteca puede ser complejo en muchas familias, releva que hay opciones como bibliotecas públicas y librerías o ferias de textos usados que se deben aprovechar para acercar la lectura como algo cotidiano y entretenido, y potenciar el hábito y la comprensión lectora desde la infancia.