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Constanza Schaub, del Colegio Alemán: con la PSU en su mente y el vóleibol justo en su corazón

Ha participado de los Juegos Nacionales, fue capitana de su equipo y elegida este año como la mejor deportista de su establecimiento. Ahora sueña con Medicina y seguir su historia cerca de la malla a nivel universitario.

Por: Paulo Inostroza | 26 de Noviembre 2018
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

Fue una de las primeras premiadas en la última ceremonia de los mejores de Adicpa y pocos días después le correspondía dar la PSU. Sí, la prueba que la tuvo todo el año entre remaches y cuadernos, saltando mientras pensaba si marcar A o B. Y aun con todo eso en la cabeza, Constanza Schaub se las arregló para ser elegida como la deportista más destacada del Colegio Alemán. Así cerró con honores un camino escolar que comenzó hace mucho tiempo y a ella le encanta recordarlo. Cuando no sabía bien lo que quería, mientras hoy sí tiene claro que lo suyo es la Medicina y, por supuesto, el vóleibol.

“Me sorprendió un poco este premio, pero por otra parte llevo muchos años jugando por el colegio y me reconozco como una persona bien comprometida porque este es un deporte que me fascina y un espacio donde realmente la paso muy bien. Estos últimos años ha sido más difícil repartir el tiempo porque estamos todos metidos en la PSU, pero siempre se puede ir a entrenar y jugar para compartir con mi equipo”, confesó la oriunda de Chiguayante.

¿Y cuándo comenzó con el vóleibol? Constanza recuerda que “partí en Quinto Básico, hace harto tiempo, y he conocido muchas personas gracias al vóleibol. Muchas de mis amistades han nacido gracias a eso. Entré porque todas mis amigas se metieron al vóleibol sin tener muy claro qué iba a pasar. Cuando chica jugué hartas cosas, intenté descubrir qué me gustaba más y de a poco me fui dando cuenta que igual tenía algunas condiciones para el vóleibol”.

Recuerda perfectamente cómo subía peldaño a peldaño, de manera natural, solo gracias al trabajo diario y las ganas. “Supe que iba mejorando porque en algún momento me empezaron a llamar para todos los campeonatos, me nominaron capitana del equipo y empecé a creer más en mí. Después llegaron los reconocimientos, que siempre ayudan mucho a seguir, y hoy tenemos un equipo que ha ganado Adicpa varias veces y nunca hemos salido de los cuatro mejores. Somos fuertes”, señaló.

Siempre más alto

Los triunfos a nivel Adicpa, han hecho que Alemán represente a Bío Bío en algunas instancias mayores, con Constanza como una de sus figuras. “Fuimos una vez a los Nacionales en Chillán, después de ganar en la región. Eso fue cuando yo estaba en Séptimo y era Sub 14. Son experiencias lindas que jamás se te van a olvidar. Mi entrenadora casi siempre ha sido Andrea Donoso, ella me ha guiado en toda mi etapa del vóleibol porque la conozco hace como cinco años. Ha sido muy importante para ser lo que soy”, apuntó la ahora ex alumna, de 18 años.

¿Y qué le gusta de la disciplina que eligió? La mejor deportista 2018 de su colegio manifestó que “me gusta mucho que este sea un deporte de equipo, donde necesitas de los demás y ellos también de ti. Tienen que estar todos enfocados en lo mismo para poder ganar. También me gusta que tienes compañeras que pueden apoyarte cuando te equivocas, cuando pierdes. Todas nos levantamos y eso te enseña mucho. No sé si podría decir lo mismo de un deporte más individual. A mí me gusta estar con más gente, crear lazos”.

Sobre su posición en la cancha y sus fortalezas como jugadora, indicó que “soy punta receptora o líbero y mi fuerte es la defensa y recepción. Me enfoco harto en eso y es lo que más practico en la semana, aunque como a todas me gusta mucho sacar y todo lo que tiene que ver con el ataque. Me gusta todo del vóleibol, pero sobre toda la defensa”.

Al leer esta nota estará dando la prueba de selección universitaria, con el objetivo claro, como cada vez que ve la malla enfrente y sale a dar cara. “Me encantaría seguir jugando en la universidad, donde he visto que tienen una liga de altísimo nivel. Me gusta Medicina y ojalá en la UdeC, porque me encanta la carrera, pero también porque sé que la universidad tiene un muy buen equipo de vóleibol. Hay mucha tradición en ese equipo y me gustaría ser parte”.

Y siempre con su familia al lado. Sí, porque le gustan los triunfos colectivos, compartidos. “Mi mamá y mi hermano juegan, pero se metieron al vóleibol después que yo lo hiciera. Como que me vieron y les gustó. Antes, nadie en la familia, pero conmigo se anduvieron entusiasmando todos. Mi mamá, de hecho, todavía juega y cuando se puede jugamos juntas. Mi hermano lo está dejando un poco, pero les gusta ir a verme. Ellos también han sido muy importantes”, advirtió.

Luego volvió a la ceremonia. Con la vista al frente, sabiendo que ha terminado una etapa hermosa, pero lo mejor está por venir. Una etapa que cerró con nota diez.

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