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El abandono que vive la Segunda División chilena

Todos los años con problemas económicos, líos administrativos y castigos donde se decide lo futbolístico “por secretaría”. ¿Hacia dónde va esta serie? ¿Tiene sentido? Un limbo del que no es fácil salir con vida.

Por: Paulo Inostroza | 08 de Octubre 2018
Fotografía: Andrés Oreña P.

La Segunda División nuevamente fue cuestionada por su desorden para resolver el torneo -involucrando a Vial, por ejemplo-, pero la verdad es que esta creación fue rara desde su nacimiento. Incompleta, casi amorfa. “La Anfp necesitaba tener más equipos profesionales por exigencia Fifa y salió esto. Fue una solución a la rápida. Un manotazo de ahogado para salvarse”, cuenta Juan Pablo Vera, ex jugador de Lota Schwager. “Desde un principio, la idea fue que alguien hiciera negocio con instituciones históricas, vendibles. Nunca se pensó en el bienestar de los clubes”, señaló Alfredo Morales, presidente de Fernández Vial en aquella época. Así, vio luz la división más botada y nunca corregida del fútbol chileno.

El 2012 se dio inicio a la primera versión de este campeonato con cuatro equipos que entraron por invitación (Vial, Temuco, Iberia y Osorno), uno descendido desde la B (Copiapó) y Melipilla, que entró sin pagar porque la Anfp tenía un problema legal con ellos por descenderlos el 2009. Fue una “vuelta de mano”. También participaron 5 filiales. Morales recuerda que “la cuota de ingreso era una cifra absurda, imposible de pagar para cualquiera de estos equipos. Imagínate llegar desde el amateur con 220 millones de pesos para cubrir una inscripción. Una locura. O no las tienes o las consigues y en el camino te endeudas para siempre. Bueno, eso fue lo que pasó. En el camino comenzaron rápidamente los problemas”.

Osorno fue desafiliado en agosto, Temuco no pudo jugar la liguilla de ascenso por sueldos impagos y Fernández Vial fue desafiliado a fines de año. Bueno, uno de los dos Viales. “Aprovechando esta creación de la Anfp, apareció otro Vial. Nosotros, el verdadero, decidimos jugar en Tercera porque sabíamos que los costos de Segunda eran imposibles de pagar. Estabas para correr en Las Vizcachas y te invitaban a la Fórmula Uno. Suena súper atractivo, pero no tienes nada que hacer ahí. Era una puerta abierta para que los clubes se endeudaran y llegaran empresarios como Tallarico, John Sol y compraran. Audito Retamal siempre quiso eso: vender. El fortalecimiento de la institución era lo menos importante”, sentenció Morales.

El 2013, la “pichanga” continuó. Subieron 4 equipos desde Tercera y así llegaron a 8 (contando al descendido Puerto Montt) y 4 filiales. Iberia fue campeón, pero no existía ascenso directo a la B. Era poco el incentivo por ser primero. A mediados de año, el Temuco de Marcelo Salas tuvo un inédito premio subiendo de serie al fusionarse con Unión Temuco. Privilegios del “Matador”. El 2013-2104, Iberia al fin ascendió… Luego de ser campeón por tercera vez consecutiva. Algo fuera de toda lógica.

Morales repasa que “esta división es una especie de intermedio entre el amateur y el profesional, pero en la práctica es el hermano pobre del fútbol Anfp. No le llega ningún recurso directo, nunca tuvieron voz en Santiago y no genera ningún beneficio económico a quienes ahí participan. No conozco un solo club que no se haya empobrecido en esta división. Si no subes al segundo año estás frito. Se ha bajado la cuota de inscripción que, al menos, hoy está en 35 millones de pesos, pero nada más. Debería llegar dinero del CDF, financiarse los viajes… No sé, alguna ayuda de verdad”.

Al cementerio

El 2014-2015 estuvo marcado por el ingreso del histórico Naval (descendido por imposiciones impagas) y la desaparición de las filiales, que restaban seriedad a cada partido. En la temporada siguiente, entró el descendido Lota Schwager. El fútbol del Bío Bío comenzaba su etapa más oscura pasando de 6 clubes en las dos series más importantes de nuestra competencia, a solo 2. Terrible. Aunque la cosa vendría peor con castigos que los mantendrían congelados.

Lota 2016 no registró, oficialmente, nunca más de mil personas en calidad de local y zafó de bajar por un milagro. El ancla tuvo serios problemas con los sueldos. La dirigencia no podía parar al plantel más barato de la división y, en octubre, sus rivales de Colchagua hicieron una “cucha” para entregarles una ayuda económica, jugos y comida. La “Lamparita” no lo pasaba mejor: perdió puntos por meses sin sueldos y terminó perdiendo la categoría. Naval sería castigado al año siguiente y esta temporada quedó fuera de cualquier categoría. Ambos tocaron fondo. No sabían cómo generar lucas desde ese cero en que partían cada mes.

Juan Pablo Vera fue capitán de esas campañas mineras. “La Segunda Profesional, de profesional tiene el puro nombre. Todo el tiempo había problemas de plata porque no había aportes de Santiago y la realidad es que los clubes, a este nivel, se paran con eso. Esa es la verdad. Tenían que pagarnos los días 15 de cada mes y nunca sabíamos qué iba a pasar. A nosotros nos castigaron porque lo hicimos público, era una realidad. Pero había muchos clubes que estaban igual y todos lo sabían. Hubo un año donde creo que un solo equipo se salvó de ser citado a Santiago por problemas económicos. Imagínate el despelote”, señaló.

Lota y Naval pagaron los platos rotos, aunque no niegan sus irregularidades. El 2017 fueron tantos los clubes con dramas financieros que el primer incumplimiento fue borrado para todos y aun así hubo quienes llegaron al tercero. Vera advierte que “es una fuente de trabajo importante, pero que nunca se ha cuidado desde quienes la crearon. Yo no veo ninguna mejoría desde sus inicios hasta ahora. Lo que pasó con Vial, Cauquenes y Vallenar no me sorprende. Siempre se toman decisiones raras y a última hora, donde puedes esperar cualquier cosa. Yo creo que igual hay dirigentes que buscan recursos y son jugados, lo que pasa es que sin una base donde pararse es complicado. Lamentablemente, Jairo y Claudio Castro llegaron tarde a Lota porque siento que han ordenado la casa cuando esto no daba más”.

Vera trabaja hoy en la empresa 21 de mayo y juega en su equipo del fútbol de barrio. A los 31 años decidió retirarse del fútbol para siempre. “Ya no aguantaba. A este nivel, no. Necesito saber que todos los meses mi sueldo estará depositado para mantener a mi familia. Seguir en la Segunda División, sin cotizar y sin saber si habría plata para Navidad, por ejemplo, es duro. Me cansé de eso”, apuntó.

Líos de hoy

El campeonato 2018 cuenta con 10 equipos. Después de la primera ronda, todos contra todos, los 5 primeros juegan la liguilla por el ascenso y los 5 de abajo por no bajar. Así de sencillo. En la teoría. Pero terminada esta etapa, Vial alegó puntos contra General Velásquez y Vallenar hizo lo propio con Santa Cruz y el propio General Velásquez. En algún momento, Independiente de Cauquenes estaba quedando afuera, pese a terminar cuarto, y Vial estaba entrando, pese a ser séptimo. El torneo estuvo un mes parado y 7 de los 10 equipos dependían de la Primera y Segunda Sala y sus fallos de justicia.

Felipe Cornejo, técnico de Cauquenes, comentó que “aquí hay una puerta abierta que debe cerrarse. Es un tema de todos los años que te genera incertidumbre, no deja que puedas planificarte de buena forma y casi un mes sin fútbol es casi un mes sin ingresos, porque esta división no recibe nada desde la Anfp. Es complicado y lo de este año fue una mancha más en la serie. Debe haber claridad en las reglas y en los castigos, para que se acabe el desorden. Este es un llamado de atención para cambiar el reglamento y terminar la chacota”. De todas formas, el DT que el 2017 ascendió a Vial defiende que “siempre se habla mal de esta serie y se dice que debe desaparecer, que no aporta nada. Yo no creo eso. Acá se ven buenos partidos, muy buenos jugadores y es una fuente laboral importantísima. Lo que pedimos todos es que se le dé la importancia que merece desde la Anfp. Ahora habrá elección de presidente, con Mayne-Nicholls sonando fuerte, y creo que es un tema a tratar y un buen momento para profesionalizar la Segunda de una vez”.

Finalmente, después de fallos y tribunales, este año clasificaron a la liguilla los cinco mejores y punto. “Nosotros no ganamos nada. Ni siquiera teníamos que ver en irregularidades. Solo se hizo justicia”, sentenció. Y dio detalles de qué aspectos deben mejorarse con urgencia.

“Todos los años anteriores hubo grandes dramas económicos. Yo lo viví en Naval, pero pasaba en casi todos los clubes. Este año no ha sido así, salvo un problema de San Antonio, que entiendo que cambió de dueño y se arregló. Eso es positivo. Se avanza, pero creo que la gran solución sería recibir dineros desde la TV y aparecer en el CDF. Ahí ganas en publicidad y te haces visible”, advirtió el estratega del sorprendente Cauquenes.

Del CDF, jamás

¿Y es posible que la Segunda toque algún pedazo de la torta más deseada del fútbol? Sí, desde luego hablamos de las platas del Canal del Fútbol. Mario Rodríguez, presidente de la rama de fútbol de la UdeC, fue enfático en señalar que “eso es imposible. Así de claro. Las decisiones de la Segunda se deciden en consejos de presidentes donde participan la Primera División y Primera B y nadie quiere soltar lo que tanto han peleado. Eso es así. La Segunda está en un limbo, porque las decisiones sobre ellos las toman otros. Imagínese lo que es eso. Darle algo dinero a ellos parece como un acto de caridad, de beneficencia. Así lo ven desde otras divisiones”.

Y para explicar la existencia de esta tan resistida división, recuerda otro detalle clave de su creación. “El primero que lanzó esta idea de la Segunda fue Miguel Bauzá, de Coquimbo Unido. Lo recuerdo porque yo estaba ahí. ¿Y sabe cuál era el verdadero sentido de crearla? En esos tiempos había un problema porque los clubes que bajaban de Primera B al amateur perdían mucho de su patrimonio, porque todos sus jugadores quedaban libres. Eso era lo que querían evitar. No querían perder patrimonio. Así nació esta categoría intermedia, pero sin hacer ningún estudio de ingresos, gastos y cómo iba a mantenerse. Ahí faltó prolijidad”, precisó.

Rodríguez cree que debe manejarse de otra forma y sostiene que “la Segunda está hoy sometida a normas de la Anfp, pero la Anfp no le da nada. Le imponen reglas, pero estos clubes no ganan por estar ahí. Están, pero no pertenecen de manera íntegra. Esta serie necesita funcionar de manera independiente, generar sus recursos y negociar sus acuerdos, pero en la práctica yo no le veo mucho futuro. He escuchado por ahí que la nueva venta del CDF puede ayudarlos en algo, pero yo creo que es al revés. Menos posibilidades les veo de que toquen algo. Esa es la realidad y no sé bien para dónde van”.

Y así, los clubes de Tercera sueñan con llegar a la Segunda. Sueñan con dejar la palabra amateur a un costado y ponerse en el cuello el cartel que dice “profesional”. Es un sueño para Chimbarongo, Lautaro y tantos otros. Ponerse ese cartel que, en el fondo, es solo un cartel. Uno que solo ellos creen que luce bien… Hasta que pasan dos o tres meses.

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