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El básquetbol chileno y su gran desafío: Que no se pierda esta nueva “Generación Dorada” del cesto

Por: Paulo Inostroza | 27 de Noviembre 2017
Fotografía: Adesup

Hay casi una decena de básquetbolistas chilenos, menores de 20 años, jugando en el extranjero. Argentina, España y Estados Unidos aparecen como sus principales destinos. A eso se suma la selección juvenil Sub 17 campeona a nivel sudamericano, derrotando en la final nada menos que a Argentina. Eso sucedió en julio. Tres meses después, fue nuestro equipo 3×3 el que se tituló como el mejor del continente en los Juegos de la Juventud, disputados en Santiago. ¿Algo más? Las chicas del Sub 14 consiguieron hace poco el histórico título sudamericano, en Colombia, aplastando a Brasil en la final. Ya se habla de una “generación” dorada, con 4 nombres de nuestra zona en la lista de grandes proyectos. ¿Hasta dónde puede llegar esta talentosa camada? ¿Qué hacer para que no se pierdan en el camino?

Gigantes y “Caso Barra”

Santiago Gómez es uruguayo, lleva 3 años y medio en Chile, y ha trabajado con series juveniles. El actual técnico del básquetbol de la Universidad de Concepción analizó que “Chile ha obtenido tremendos resultados con chicos muy jóvenes y tanto en hombres como en el femenino. En el Sub 18 en Valdivia también les fue bien. Hay un gran nivel y creo que da para ilusionarse bien en serio. Siento que de aquí a un par de años habrá un muy buen recambio generacional y hay que empezar a plantearse primero objetivos cortos. Lo más inmediato, subir en la escala sudamericana a nivel de selección adulta y meterse entre las cuatro potencias. Por qué no pensar en poder cumplir un objetivo así. Luego de Argentina, Brasil y Venezuela, que son los más fuertes. Superar a Colombia, quizás a Uruguay. Ahí hay que apuntar, pero es un proceso largo”.

Pero estos chicos no salieron de casualidad. “Santi” explica que “de a poco, el trabajo que se está haciendo desde la base está dando sus frutos. Todo parte por un tema de organización, a través de la Federación, y respetar procesos de entrenadores que puedan hacer su trabajo formativo durante varios años y de forma constante. Se están haciendo bien las cosas, sobre todo por acá en el sur. Hay un proyecto que se llama Gigantes, en Santiago, en el cual se buscan muchachos altos, todavía niños, que quizás no saben mucho de básquetbol para que, llegando a los 17 y 18 años, ya estén bien desarrollados en sus potencialidades. Hay varios planes y proyectos de ese tipo y cuando ves que esos talentos empiezan a conseguir cosas, te dan la razón”.

El angelino Álvaro Pimentel, de 16 años, es una de las figuras de mayor proyección. Fue figura en el equipo campeón sudamericano y es de descendencia ecuatoriana. Mide 1,93 metros. Gómez advierte que “ha llegado mucho extranjero a Chile y esa mezcla permite que también vaya cambiando el biotipo y todo eso termina siendo un aporte, pero más allá de eso ha cambiado la mentalidad. Los chicos entienden mejor el concepto de ser profesionales, de cuidarse. Hoy se trabaja mejor con máquinas, nutricionistas y lo que falta es sacar un poco a los más pequeños del sedentarismo y darle espacios y motivaciones para que jueguen. Es lo primero, pero sí… Hoy cuesta menos encontrar gente alta en el país”.

Otro penquista altísimo es Javier Barra, de 2.10 metros y 19 años. Jugó en Brasil y Argentina, pero hoy está de vuelta en nuestro país, viviendo en Iquique, sin club. Uno que asomaba como estandarte de esta “generación dorada” y actualmente está en al aire. Ni dentro ni fuera.

El DT de la UdeC expresó que “conozco un poco la historia de Javier, que de chico era muy alto. Él hizo colegio en Brasil – también tuvo un paso por el CAI Zaragoza de España- para desarrollarse mejor y tuvo que volver. Es una lástima que hoy no esté en ningún equipo profesional. Quizás no tuvo tanta suerte o no sé qué pasó, pero esa parte de la carrera es la más complicada. Dar ese salto. Como sea, es un chico muy joven que si se propone seguir tiene mucho que dar. Hay que hablar mucho con estos muchachos y darles planes de trabajo para que vayan potenciando lo que tienen y siempre ir mejorando. No quedándose. También sería bueno que en la selección adulta se vaya incorporando de a poco a los chicos de proyección. Así aprenden y se motivan. Hay que conversar mucho con los jóvenes porque si tienes las condiciones, el resto es mucho trabajo y actitud”.

Salir de Chile

Cinco años atrás, era rarísimo ver un chileno jugando en el exterior. Patricio Briones en Argentina o Pablo Coro en la NCAA de Estados Unidos eran excepciones a la regla. Este viernes, la “Roja” del cesto debutó en las clasificatorias rumbo al Mundial de China, con derrota 86-73 a manos de Brasil, y en la nómina hay jugadores como el joven Sebastián Herrera, que juega en Alemania, y otros 4 nombres que ya salieron del país y buscan éxito en Estados Unidos.

Y es que el basquetbolista chileno de hoy es atrevido. Hay talento sumado con actitud. Nuevas figuras como Maxwell Lorca (17 años), Felipe Haase (18 años), Nicolás Carvacho (20 años) y Nicolás Aguirre (19 años) prueban suerte en Estados Unidos y los tres últimos ya son parte de nuestra selección adulta. Pero vienen otros jovencitos como Ignacio Arroyo e Ignacio Berríos, que antes de los 17 años ya tomaron sus maletas y se fueron a las ligas de España y Argentina.

Felipe Inyaco es otra gran promesa. Oriundo de Penco, con apenas 15 años, fue protagonista de la medalla de oro que recientemente consiguió Chile en la modalidad 3×3, junto al angelino Álvaro Pimentel, Kevin Rubio y Pablo Campos. El “Pipe” también fue campeón de la Libcentro Sub 15 a nivel nacional con el Club Deportivo Alemán, logrando 20 puntos en la final que ganaron a San Felipe. Sin duda, un tremendo proyecto, pero… ¿Cómo hacer para que este niño no se quede en el camino? Sí, porque más allá de su estatura, es un chico, un escolar como cualquier otro.

“El próximo paso es irme a Argentina”, afirma categórico, sin miedo. “No hay nada concreto, pero sí he estado viendo la posibilidad, cómo se desarrolla la liga allá y si uno quiere ser profesional de este deporte tiene que dar ese salto de calidad a los 15 o 16 años. Después ya es un poco tarde”. Lo dice tajante. Porque es de pocas palabras, pero habla con mucha seguridad. Quiere hacer carrera en un deporte que crece fuerte en profesionalización y en las metas que sus mismos exponentes se van poniendo. Sueñan en grande y saben que se puede.

Felipe asume que “viene una generación muy buena y uno siente que todos están bien ilusionados con lo que podamos hacer. Creo que tenemos en común harto trabajo y jóvenes que empezaron de bien chicos en esto. Yo partí a los 8 años pichangueando, como se dice, en las canchas de Penco y un día acompañé a mi hermano, que se fue a probar al Club Alemán. Fui a verlo, pero terminé metiéndome también y le dedico harto tiempo al básquetbol, porque es lo que me gusta”.

Cree que el trabajo de base es clave. “No sé si el chileno antes era más chico, pero sí creo que si tomas a un niño alto desde bien niño y lo trabajas harto puedes hacer un gran jugador, pero si lo tomas cuando ya tiene 18 difícilmente lo vas a conseguir. Veo que sí se está haciendo eso y por eso se dan buenos resultados”.

El crack de Alemán agrega que “ha sido clave la llegada de técnicos extranjeros, de buen nivel, que han sido aporte y para que esto siga creciendo el camino es tener entrenadores bien preparados. Me ha tocado estar con Daniel Frola (jefe técnico de selecciones nacionales) y cuando lo escuchas te das cuenta inmediatamente que es una persona que sabe mucho. No sé cómo decirlo, pero cada vez que converso con él o me habla, siento que estoy aprendiendo algo y uno a esta edad lo que más quiere es aprender”.

¿Y por qué tan mentalizado en irse del país? Inyaco asegura que “en Chile se pierden muchos jugadores y muchos talentos porque entre la categoría Sub 17 y el nivel adulto no hay nada. Ahí te encuentras con un limbo, donde no sabes qué hacer. Eres muy joven para integrarte al nivel adulto, donde la calidad es otra y no se te puede esperar tanto. Terminas haciendo banca un año, dos y después te aburres. Ahí hay jóvenes que se dedican a otra cosa o bajan su nivel. En Argentina hay mucho espacio para los Sub 19, los Sub 21 y desarrollarse paso a paso. Eso nos falta y eso es lo que sueño buscar afuera”.

Con asombrosa madurez, añadió que “tampoco se trata de pedir tantas cosas. Es uno el que tiene que ir fijándose objetivos a corto plazo y apuntar alto. Lo más cercano para mí, es la selección para el pre Mundial Sub 18. A eso apunto y trabajo día a día para que ojalá se dé”.

“Falta prensa”

El Club Infinito pertenece a la Asociación Bío Bío y ahí destaca Josefa Catalán. La alera fue figura importante del histórico título sudamericano que acaba de conseguir Chile a nivel Sub 14. En ese equipo también brilló la coronelina Francisca Rocha. Pruebas concretas de que la “generación dorada” es tanto de varones como de damas y el trabajo de cuidarlos y potenciarlos apunta a ambas categorías por igual.

Alejandro Gyllén es el entrenador de Josefa en su club y comentó que “el básquetbol ha mejorado mucho porque los técnicos nuevos están capacitándose constantemente con cosas nuevas. El básquetbol antiguo quedó obsoleto y ahora hay que hacer uso de máquinas, tecnologías y todo lo que ayude a desarrollar buenos jugadores. Hay un trabajo formativo con chicos de 9 años, entendiendo que a esa edad es normal que sean un poco torpes, pero todo es cosa de trabajo. A los niños y los jóvenes hay que hablarles mucho y preocuparse más de formar que simplemente de ganar el partido del fin de semana”.

Destaca que “a nivel nacional hay una nueva directiva, con una persona de acá, como es Marcos Aguilera, que está preocupado de formar chicos a través del minibásquetbol. Chicos y chicas. Estamos entendiendo que el trabajo debe partir a los 9 años y no con la Sub 15. Acá en nuestra zona hay muy buenos entrenadores haciendo su pega en Tomé, Los Ángeles, Chillán y Concepción, entre otras comunas y ha sido importantísimo el potenciamiento de las ligas locales. Recién se unificó el básquetbol porque antes no podíamos competir con gente de otros lugares y no crecíamos”.

Pero cree que falta mucho por hacer. “Vas a un Nacional federado en Punta Arenas y la plata la ponen los papás de los niños. Creo que los chicos crecen si se potencia la liga local y si hay plata para hacer las cosas bien. Ahí siento que el básquetbol, con todos estos logros recientes a nivel juvenil sudamericano, no tiene la difusión que se merece. Se le da poca cobertura y eso también afecta. Cuando hay gran cobertura en la prensa, ahí es cuando llegan los auspicios, porque si no, no se meten. Los auspicios significan recursos concretos y esos recursos generan oportunidades. Ahí hay un tema que conversar”, advirtió.

Porque Alejandro también se ilusiona con esta camada emergente, pero siente que eso también significa una gran responsabilidad. “Hay chicos muy talentosos en la zona, como la Josefa (Catalán), Felipe Inyaco, chicos que en este momento tienen que emigrar para crecer. Hay que hablar con ellos, darles su espacio y destacarlos. Que se vea lo que están haciendo porque así se motivan y se dan cuenta que sus logros son valorados. Hay una buena generación y un buen trabajo para que salgan otros chicos que se sumen a esa generación. Que este grupo sea el primer paso a algo muy bueno”, apuntó.

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