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Estimación meteorológica: Concepción cerrará julio con 350 mm de agua caída, el doble de lo normal

La crecida del Río Biobío generó la suspensión del cruce fluvial entre Santa Juana y San Rosendo.

Por: Hugo Ramos Lagos 31 de Julio 2026
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

El ingreso de un nuevo sistema frontal asociado a un río atmosférico mantiene bajo alerta a la Región del Biobío, donde las precipitaciones acumuladas durante julio ya configuran uno de los meses más lluviosos del año y vuelven a centrar la atención en sectores históricamente expuestos a crecidas de ríos, inundaciones y remociones en masa.

Los registros de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) dan cuenta de ese comportamiento. En la estación Carriel Sur, en Talcahuano, julio acumuló 287,6 milímetros de lluvia, muy por sobre el promedio histórico del mes, mientras que en María Dolores, en Los Ángeles, se registraron 220,4 milímetros.

Aunque ambas estaciones representan realidades geográficas distintas —la costa y el valle central—, los registros muestran una evolución similar durante el año: un marzo particularmente lluvioso, un período con precipitaciones más acotadas entre abril y junio y un marcado repunte durante julio. Sin embargo, lejos de marcar el cierre de la temporada, el escenario meteorológico continuará intensificándose durante los próximos días.

En ese contexto, la Dirección Regional de Senapred mantiene vigente la Alerta Amarilla por el evento meteorológico que afecta al Biobío, así como también la Alerta Amarilla por riesgo de crecidas de cursos de agua.

El director regional del organismo, Alejandro Sandoval, explicó que el sistema frontal ya ingresó por el sur de la provincia de Arauco y que entre este jueves y la mañana del viernes se esperan cerca de 60 milímetros de precipitaciones en el litoral regional, con montos incluso superiores en sectores precordilleranos.

Añadió que el viernes las lluvias disminuirán temporalmente, con acumulados cercanos a los 10 milímetros, pero un nuevo pulso frontal ingresará durante el sábado, dejando nuevamente alrededor de 60 milímetros en gran parte de la región, acompañado de vientos de entre 40 y 60 kilómetros por hora y rachas que podrían alcanzar los 70 km/h.

El climatólogo y académico de la Universidad de Concepción, Martín Jacques, detalló que este primer evento está asociado a un río atmosférico categoría 3, considerado fuerte.

El especialista indicó que las precipitaciones previstas hasta la tarde del viernes podrían permitir que julio cierre con cerca de 350 milímetros en Concepción, aproximadamente el doble de lo esperado para un mes normal.

Asimismo, explicó que la elevada isoterma cero durante el inicio del evento puede favorecer episodios de lluvia sobre nieve en sectores cordilleranos, mientras que la saturación de los suelos producto de los sistemas frontales anteriores aumenta el riesgo de crecidas de caudales e inundaciones.

A ello se suma la posibilidad de fenómenos severos. Jacques llamó a mantenerse atentos a los avisos oficiales ante la eventual formación de nubes capaces de generar tornados durante la tarde del viernes entre Ñuble y La Araucanía.

Además, adelantó que el sábado ingresará un segundo sistema frontal, asociado a un río atmosférico categoría 1, que podría dejar hasta 70 milímetros adicionales de lluvia hasta el domingo, junto con rachas de viento cercanas a los 90 kilómetros por hora.

Balsadero de Santa Juana

Las consecuencias del aumento del caudal del río Biobío ya comenzaron a sentirse en distintos puntos de la región. Uno de ellos es Balseadero, en la comuna de Santa Juana, donde la suspensión del servicio de cruce fluvial volvió a aislar temporalmente a una comunidad que depende diariamente de esa conexión con San Rosendo.

El balseadero constituye mucho más que un medio de transporte. Para decenas de familias representa la vía más rápida para acceder a centros de salud, adquirir alimentos, vender productos agrícolas e incluso desplazarse por motivos laborales.

Consultada por Diario Concepción, Ivonne Beltrán, vecina del sector, explicó que la mayoría de los habitantes mantiene su vida cotidiana vinculada a la ribera opuesta del Biobío.

“Nosotros tenemos varias limitantes porque el río está subiendo y no podemos cruzar al otro lado. La mayoría somos adultos mayores y nos atendemos al frente, donde retiramos medicamentos. También compramos nuestros alimentos allá y muchas personas venden los productos de sus huertas en San Rosendo o Laja”, relató.

Beltrán recordó que hace dos años debió evacuar debido a una crecida del río y, aunque aclaró que el agua aún no representa un peligro directo para su vivienda, afirmó que las alertas obligan a mantenerse preparados.

Entre las medidas adoptadas por los vecinos figura la tala preventiva de árboles que podrían caer sobre las viviendas producto de las fuertes rachas de viento o del aumento del caudal.

Ahora bien, la interrupción del balsadero también repercute en la economía local. Rociel Rubilar, presidente del Comité de Agua Potable del sector, señaló que el aislamiento afecta tanto a quienes trabajan fuera de la comuna como a quienes dependen del comercio para generar ingresos.

“Ha sido complicado porque hemos estado aislados. Hay personas que trabajan fuera, otras que salen a vender y no han podido realizar sus actividades habituales”, sostuvo.

El dirigente agregó que el sistema de agua potable abastece actualmente a solo 13 viviendas, por lo que cualquier contingencia representa un desafío mayor para una organización con recursos limitados.

La suspensión del servicio fue confirmada además por Carlos Hidalgo, propietario de una de las embarcaciones del balsadero, quien indicó que desde comienzos de semana recibieron la instrucción de detener completamente los cruces debido a las condiciones del río.

Riesgos en el terreno

La preocupación en Balseadero, sin embargo, no responde únicamente a la suspensión del cruce fluvial. El sector convive desde hace años con una serie de amenazas naturales que han sido estudiadas y documentadas.

En septiembre de 2025, Diario Concepción dio a conocer una investigación desarrollada por estudiantes de Ingeniería Civil Geológica de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), la cual identificó a Balseadero como una zona con alta susceptibilidad a remociones en masa e inundaciones.

El estudio concluyó que la combinación de laderas con fuertes pendientes, procesos de erosión, características del suelo y la cercanía al río Biobío generan condiciones propicias para la ocurrencia de deslizamientos e inundaciones durante eventos de precipitaciones persistentes.

A ello se suma un factor crítico: la comunidad dispone de un único acceso terrestre. En caso de derrumbes o crecidas importantes, ese camino puede quedar bloqueado, dejando aislados a sus habitantes y dificultando tanto la evacuación como el ingreso de servicios de emergencia.

Precisamente esa condición fue advertida por la investigación de la UCSC, que también alertó sobre la vulnerabilidad de un sector donde convergen la exposición a fenómenos naturales y una limitada conectividad.

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