De alrededor de 87 especies de cetáceos, 43 han sido registradas en Chile
Los cetáceos son los únicos mamíferos que desarrollan toda su vida en el agua, una adaptación biológica lograda tras 50 millones de años de evolución en los océanos. Entre ellos destaca la ballena azul, el animal más grande del planeta. Sin embargo, estos asombrosos datos quedan opacados por una realidad cruenta: lo que a la naturaleza le tomó millones de años producir, al ser humano le bastó menos de un siglo para casi destruir. Se estima que 360.000 ballenas azules fueron cazadas solo en el hemisferio sur, reduciendo su población a menos del 1% durante el siglo XX.
Frente a esta crítica situación, el 23 de julio de 1986, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) instauró el Día Mundial de las Ballenas y los Delfines, marcando la fecha en el calendario global para exigir el fin de su caza comercial y proteger a estas especies del inminente peligro de extinción.
Nuestro país, con sus miles de kilómetros de costa bañados por el Océano Pacífico, se ha consolidado como un santuario fundamental. De las aproximadamente 87 especies de cetáceos conocidas en el mundo, 43 han sido registradas en el litoral chileno, lo que representa cerca del 50% de la diversidad global. De estas, cinco son residentes permanentes, otras cinco son migratorias y dos recorren constantemente nuestros mares de norte a sur.
Sin ir muy lejos, la región del Biobío cuenta con un lugar de tránsito privilegiado para algunas de estas especies: Caleta Chome. Este sector costero se vincula directamente con el Cañón submarino del Biobío, una importante formación geológica que alcanza los 2.000 metros de profundidad frente a las costas del Valle de la Mocha. Este espacio es, entre otras cosas, el hogar de variadas especies de cetáceos, convirtiéndose en una verdadera carretera de ballenas.
Esto ha fomentado el turismo de avistamiento en la zona y, por consiguiente, una mejora en la relación entre los humanos y la naturaleza; un avance significativo si consideramos que allí mismo, hasta el siglo pasado, existía una industria ballenera dedicada a su caza. Hoy, este polo turístico es el fiel retrato de nuestra evolución histórica con los cetáceos: del exterminio a su protección total.
Sin lugar a dudas, la restauración de estas poblaciones es un proceso de largo camino. Conmemoraciones como las de hoy resultan esenciales no solo para mantener en la palestra la prohibición de la caza, sino también para recordar la importancia vital de estos impresionantes, inteligentes y memoriosos animales que habitan nuestras costas y los océanos del mundo.
Hemos preparado un índice de las especies que habitan y/o transitan en Chile utilizando la información del Centro de Conservación Cetácea de Chile (CCC) para que la revises.