Por $9.600 millones se busca extender en diez años la vida útil del más antiguo enlace vial sobre el río Biobío. El proyecto contempla refuerzos estructurales y nuevos anclajes antisísmicos.
Las faenas de conservación del Puente Juan Pablo II ya están en marcha. Se trata de una intervención cercana a los $9 mil 600 millones que busca extender en al menos diez años la vida útil del principal enlace entre Concepción y San Pedro de la Paz, mientras el Ministerio de Obras Públicas (MOP) avanza en los estudios para su futura reposición.
Los trabajos comenzaron durante el pasado fin de semana y forman parte de un contrato de aproximadamente 600 días que contempla intervenciones estructurales, mejoras de seguridad vial y nuevos sistemas de fiscalización sobre una infraestructura inaugurada en 1974, afectada por el terremoto de 2010 y sometida desde entonces a restricciones de carga.
Para Diario Concepción, el seremi de Obras Públicas del Biobío, José Piña, explicó que las primeras jornadas han estado enfocadas en labores preliminares, mientras que durante las próximas semanas se desplegarán las faenas de mayor envergadura sobre la estructura.
“La conservación busca extender la vida útil del puente en al menos 10 años mientras se desarrollan los estudios definitivos para su futura reposición”, indicó la autoridad.

Obras en el Puente Juan Pablo II / Foto: MOP Biobío.
Entre las principales intervenciones se encuentran la instalación de nuevos anclajes y fijaciones antisísmicas, el mejoramiento de los apoyos donde la superestructura descansa sobre pilares y cepas, además de la reparación de la carpeta de rodadura para evitar filtraciones que puedan afectar elementos internos de la estructura.
También se contempla la reposición integral de pasillos peatonales, barandas metálicas e iluminación, junto con la instalación de pórticos equipados con cámaras para reforzar la fiscalización del tránsito.
Según los antecedentes de la licitación, las obras consideran además una extensa intervención sobre apoyos estructurales y la instalación de más de 1.500 anclajes antisísmicos, componentes considerados clave para prolongar la operación del viaducto durante la próxima década.
Piña explicó que estas obras buscan asegurar que los distintos componentes estructurales trabajen de manera integrada y reducir los efectos del desgaste acumulado tras más de cinco décadas de servicio.
Sin embargo, enfatizó que la conservación no modificará las actuales restricciones de carga. “Estos trabajos solamente alargan la vida útil del puente. En ningún caso mejoran su capacidad soportante”, afirmó, reiterando que la prohibición para el tránsito de camiones continuará vigente una vez finalizadas las obras.

Preparativos de obras en el Puente Juan Pablo II / Foto: MOP Biobío.
La conservación se ejecutará sobre una estructura que ya superó medio siglo de operación y cuya historia reciente está estrechamente vinculada a los efectos del terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010.
Tras ese evento, el puente debió permanecer cerrado durante varios meses y fue sometido a reparaciones para recuperar su operatividad. Desde entonces, la Dirección de Vialidad ha mantenido monitoreos permanentes sobre su comportamiento estructural.
Recientemente para TVU, el doctor en Ingeniería Civil y académico de la Universidad de Concepción (UdeC), Víctor Aguilar, recordó que el Juan Pablo II no sólo enfrentó las consecuencias del terremoto, sino también fenómenos de licuefacción del suelo, uno de los procesos más complejos que puede afectar a infraestructuras emplazadas sobre terrenos aluviales.
“50 años es lo que uno espera de vida útil de un puente”, señaló al analizar el estado del viaducto, que —según explicó— ha logrado mantenerse operativo pese a enfrentar terremotos, crecidas y procesos de licuefacción desde su inauguración.
Uno de los aspectos que más preocupa a especialistas y autoridades es el tránsito de vehículos de alto tonelaje sobre una estructura que mantiene restricciones desde hace 15 años.
La prohibición de circulación para camiones fue establecida tras el terremoto de 2010 debido a las condiciones estructurales del viaducto. Pese a ello, las fiscalizaciones continúan detectando incumplimientos.
El mismo Aguilar señaló que investigaciones desarrolladas en la UdeC detectaron miles de vehículos mensuales superando el límite permitido de 10 toneladas mediante sistemas de pesaje dinámico utilizados con fines de estudio, pese a que la restricción se mantiene vigente desde 2010.
A juicio del académico, el cumplimiento de estas restricciones resulta fundamental para evitar un deterioro acelerado de la infraestructura y preservar su vida útil remanente.
Precisamente uno de los componentes del proyecto será la instalación de sistemas de televigilancia destinados a reforzar el control sobre el puente. “Vamos a mejorar la iluminación y también se van a instalar pórticos con cámaras que permitirán identificar a quienes no cumplan con esta normativa”, señaló Piña.
Respecto del impacto para los usuarios, el MOP aseguró que el puente permanecerá operativo durante toda la ejecución de las obras. Sin embargo, habrá ciertas intervenciones que requerirán una mayor coordinación vial, principalmente aquellas asociadas a la renovación de la carpeta de rodadura y otros trabajos sobre la superestructura.
“El puente va a seguir funcionando. No se cierra durante la ejecución de estos trabajos, para dar tranquilidad a las familias y que puedan programar correctamente sus viajes”, reafirmó el seremi.
Si bien podrían existir reducciones temporales de pistas y algunos desvíos, estos serán informados oportunamente una vez que la Dirección de Vialidad apruebe los respectivos planes de trabajo.
Paralelamente, el MOP prepara la licitación de estudios destinados a evaluar la construcción de un nuevo puente sobre el río Biobío, proceso que deberá analizar aspectos técnicos, económicos, sociales y ambientales antes de avanzar hacia etapas posteriores de diseño. De esta manera, la actual conservación busca mantener operativo uno de los principales enlaces del Gran Concepción mientras se define el futuro reemplazo de una estructura que ya superó medio siglo de servicio.

Estructura baja del Puente Juan Pablo II / Foto: MOP Biobío.