Con el invierno instalado en la cordillera de la Región, la seguridad de quienes suben a volcanes como el Antuco, el Callaqui o recorren senderos como el de Laguna Cañicura vuelve a ser tema.
Por Constanza Santander
El invierno de este año ha puesto a prueba a la cordillera. Durante julio la región ha presenciado continuamente sistemas frontales con ráfagas de viento que oscilan en los 100 km/h y temperaturas mínimas que se aproximan a los 4 °C bajo cero. Bajo ese escenario, ir a la cordillera puede tener riesgos y terminar activando protocolos.
Jonathan Moraga López, guía e instructor profesional de montañismo, fundador de Travesía Expediciones y encargado de Operaciones del Área de Conservación Laguna Cañicura, detalló que su trabajo se concentra en la zona centro-sur del país. “Nuestro foco operativo está en la Región del Biobío, liderando ascensos a cumbres emblemáticas como los volcanes Antuco y Callaqui, además de realizar rutas de trekking por todo el territorio cordillerano regional”, señaló.
Sobre el procedimiento ante un sistema frontal, “la prioridad absoluta es la seguridad, por lo que la actividad se suspende preventivamente de inmediato”. Pero el análisis no termina ahí. “El peligro no se limita únicamente al momento en que se registran las precipitaciones o el viento. Analizamos las consecuencias posteriores en el terreno, como la desestabilización del manto nevoso, la crecida de cauces, la caída de árboles o el deterioro de los caminos de acceso”, explicó.
Para Moraga, la responsabilidad final de suspender o modificar una actividad recae siempre en el guía a cargo en terreno, aunque reconoce que en expediciones complejas lo óptimo es el trabajo en equipo con un coordinador en base, apoyado en tecnología satelital como InReach o Starlink.
El monitoreo del clima comienza con al menos diez días de anticipación, cruzando modelos como GFS, ECMWF, NOAA, Meteoblue y DWD, además de las alertas de Senapred y la Dirección Meteorológica. “En la montaña, fiarse de un solo pronóstico o de la app del teléfono es un error grave; la clave está en el cruce de datos”, advirtió.
Todas las expediciones se informan previamente en la unidad de Carabineros más cercana y activan, ante cualquier eventualidad, un Plan de Respuesta a Emergencias con escala del 1 al 5. Según la gravedad, coordinan con Bomberos locales o el GOPE, ya que en el Biobío el Cuerpo de Socorro Andino “no cuenta con un grupo de intervención activo”.
Moraga manifestó que su empresa nunca ha debido activar un rescate para sus clientes, aunque sí ha colaborado en emergencias de terceros. De esa experiencia extrae una reflexión: “En Chile todavía tenemos un gran vacío en cultura de montaña y caemos frecuentemente en lo que la psicología define como el Efecto Dunning-Kruger”, fenómeno en el que quien acumula salidas exitosas “sobreestima de manera desproporcionada sus capacidades y subestima los peligros”.
Sobre quién paga los rescates, explicó que cuando intervienen organismos del Estado como el GOPE, el Ejército o Bomberos, se trata de “un servicio público de emergencia que no se cobra de forma directa a la persona afectada”. Por otro lado, las evacuaciones helitransportadas privadas corren por cuenta del visitante, un escenario que hoy mantiene un debate legislativo por los altos costos que generan las conductas imprudentes.
Como encargado del Área de Conservación Laguna Cañicura, distingue entre la zona de uso público autorizada, con mantención constante de senderos y señalética, y el entorno agreste no delimitado, donde “las condiciones de seguridad se vuelven totalmente impredecibles” para quien se sale de la ruta habilitada. Esta temporada, indicó, solo debieron realizar una evacuación menor con recursos propios, “sin necesidad de activar a Bomberos u otros organismos externos”.

Desde Senapred (Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres) explican que su función no es ejecutar rescates, sino coordinar. “El rol de Senapred consiste en coordinar y articular interinstitucionalmente las capacidades del Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Sinapred) cuando la magnitud o complejidad de la emergencia supera las capacidades del nivel local”, señaló el organismo, precisando que Carabineros mantiene el mando técnico.
La activación formal de un Plan Regional de Emergencia por búsqueda de personas corresponde al director regional de Senapred, aunque municipios y Carabineros pueden solicitar apoyo cuando la situación lo amerita. Asimismo, la institución detalló que existe un Plan Específico de Emergencia por Variable de Riesgo de Búsqueda y Rescate de Personas, “instrumento complementario al Plan Regional de Emergencia”, aunque aclaran que no hay un protocolo exclusivo para zonas de montaña.
Respecto de las alertas, Senapred distingue tres instrumentos: el aviso meteorológico de la Dirección Meteorológica, que “no constituye por sí mismo una restricción de actividades”. En segundo lugar, la Alerta Temprana Preventiva, orientada a reforzar el monitoreo y la coordinación. Por último, la Alerta Roja, que exige “el máximo grado de movilización y preparación de los recursos necesarios frente a una amenaza severa”. Ninguna implica, por sí sola, la prohibición automática de acceso, aunque el delegado presidencial regional puede fijar un perímetro de seguridad ante un riesgo grave, fiscalizado por Carabineros.
Sobre el número de operativos realizados esta temporada, Senapred indicó que las cifras “corresponden a registros administrativos internos de cada institución” y que no existe un costo consolidado de recursos humanos, helicópteros o logística, ya que cada organismo administra sus propios recursos. Además, señaló que sus instrumentos se someten a evaluaciones periódicas, con foco en la coordinación interinstitucional y las comunicaciones en sectores aislados.
Ante quienes ingresan de forma imprudente a zonas no habilitadas por las condiciones climáticas, Senapred recomendó informarse previamente sobre el estado de las rutas, respetar los cierres preventivos, evitar ingresar durante sistemas frontales o nevadas intensas, avisar a familiares la ruta y el horario de regreso, no salir en solitario y llevar equipamiento adecuado. “La mejor emergencia es la que puede evitarse”, resumió el organismo.
Finalmente, desde Conaf (Corporación Nacional Forestal) entregaron recomendaciones para quienes visitan el Parque Nacional Laguna del Laja. “Se recomienda planificar el recorrido con anticipación y revisar el pronóstico meteorológico antes de ingresar”, señalaron, e insisten en acceder únicamente por los ingresos habilitados, respetar la señalización e indicaciones del personal, y permanecer en los senderos autorizados. La institución recuerda que, “cuando las condiciones meteorológicas representan un riesgo para la seguridad de las personas, el Parque Nacional Laguna del Laja puede disponer el cierre preventivo de sus accesos”, medida orientada a resguardar la integridad de los visitantes.