Terminar la reconstrucción del estadio Ester Roa Rebolledo era un sueño de años y su concreción a ratos se transformó en pesadilla. El recinto penquista estuvo listo justo para recibir la Copa América en junio del 2015. Hoy es uno de los más modernos del país, con capacidad para 30 mil personas y, además, albergó importantes espectáculos artísticos.
Originalmente, el Estadio Municipal de Concepción o “Regional de Collao” fue levantado en 1962, pensando en el Mundial de Fútbol, pero la ciudad no fue designada como sede. El 2010 fue rebautizado como “Ester Roa Rebolledo” en homenaje a la exalcaldesa penquista y su apoyo al deporte.
Pero pasaron muchos años y el estadio seguía teniendo tablero marcador manual, tablones en mal estado y los baños e instalaciones necesitaban algo más que una “manito de gato”. El 2013 se decidió hacer una reconstrucción y, a través de trato directo, las obras fueron encargadas a la empresa Copasa, que también estaba a cargo del puente Chacabuco.

Archivo | Diario Concepción
Los trabajos avanzaron apenas en un 11 por ciento y, en mayo de 2014, la ministra del Deporte, Natalia Riffo, anunció que Copasa estaba fuera. El relevo fue tomado por Claro Vicuña Valenzuela, en septiembre del mismo año, aumentando considerablemente los presupuestos para terminar el proyecto.
Hubo huelga de tres días, trabajadores alegando incumplimientos y empleadores respondiendo que se trataba solo de “un grupo alzado”. Con muchas dudas, tensión y plazos que ponían la soga al cuello, el recinto estuvo justo a tiempo para recibir a Brasil contra Paraguay en cuartos de final.
Avanzaron los guaraníes por penales y en cuartos chocaron en el Ester Roa contra Argentina. Los penquistas disfrutaron del 6-1 con show de Messi, Pastore y compañía. Un lujo. Luego llegaría Perú para ganar el tercer lugar con Paolo Guerrero a la cabeza.
El estadio recibió un Mundial Sub-17 y multitudinarios conciertos como Los Tres (2024) , Los Bunkers (2024) y Chayanne (2025). Una joyita que costó pulir, pero valió cada esfuerzo.