Angustia ha pasado Félix Muñoz, radicado en Estados Unidos, quien hoy lucha por la educación de sus alumnos oriundos de diferentes países.
En enero de este año se desató una tensa situación en Minneapolis, Estados Unidos. Tras la muerte de dos ciudadanos a manos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) la ciudad se transformó en el centro neurálgico de protestas contra la actuación federal.
En medio de ese contexto, Félix Pablo Muñoz, educador asociado de las escuelas públicas de Minneapolis, originario de Hualpén, trabaja por mantener su rol: ayuda a los niños hispanohablantes con el inglés en su proceso formativo.
Este martes, Muñoz se presentó ante el distrito de las escuelas públicas de ese estado, que es el símil de la Seremi de Educación, para defender la disponibilidad de presupuestos para el apoyo de los estudiantes bilingües de todas las escuelas que pertenecen a la zona.
Oriundo de la Región del Biobío conversó con Diario Concepción sobre la situación de las escuelas y el fenómeno de la solidaridad con la población migrante en ese punto de EE.UU.
-Tuve dos minutos para presentar los descargos de todos mis compañeros que han sido cesados en sus funciones por cuestiones de presupuesto. Especialmente después de la crisis migratoria que vivimos acá en Minneapolis.
– Me tocó ver a papás que trataban de llevar a los niños a las paradas de los buses (escolares), y agentes de inmigración esperaban para poder llevarse a los padres, así un montón de diferentes casos. Por eso se tuvieron que hacer clases online hasta abril.
-Ahora está un poco más calmado. La verdad es que los agentes de inmigración se han ido como a los suburbios de la ciudad, que son las ciudades que están a las afueras de Minneapolis y a otros estados, pero llegaron aquí más de tres mil agentes en las calles de Minneapolis, en algún punto.
Yo tengo pasaporte norteamericano, soy nacionalizado norteamericano. Yo andaba con mi pasaporte en todos lados, pero ni al supermercado iba. Porque no tenía ninguna seguridad de que no me fueran a romper el pasaporte de enfrente de mis ojos o me fueran a llevar detenido por nada, porque le pasó a mucha gente. Eso fue muy traumático para toda nuestra comunidad acá, obviamente, nuestros estudiantes y sus padres.
-Los estudiantes volvieron en persona a las clases, pero nos encontramos con otra crisis de presupuesto, donde algunos cargos, con presupuestos externos, empiezan a ser descartados.
Lamentablemente, en mi escuela todas las personas bilingües han sido cesadas de sus funciones para el próximo año. Sin embargo, la matrícula de la escuela para el próximo año va a tener, básicamente, la misma cantidad de niños con necesidades del lenguaje.
-La lucha por este momento está enfocada con el sindicato unificado de los profesores y de las personas que trabajan como asistentes en las clases, que es el trabajo que hago yo. Estamos en negociaciones, pero puede que esto llegue mucho más allá a nivel gubernamental. Aquí esas entidades están separadas. El gobierno de Minnesota al cual pertenece Minneapolis, es diferente del gobierno federal, estamos tratando de llamar la atención del gobernador para poder continuar con esto.
-Represión. En la época de Augusto Pinochet yo era un niño, sé que mi familia me ocultó muchas cosas que estaban pasando. Pero, recuerdo los toques de queda, la sensación de no poder salir a la calle seguro, y ahora eso me afectó más de lo que yo pensaba, me dio como un ataque de ansiedad bien grande y no entendía lo que me estaba pasando. Esa sensación de inseguridad, de tampoco poder dar mucho tu opinión. Todos esos recuerdos se me vinieron a la mente. Ahora yo tengo dos hijas, y como padre a uno le afecta mucho más y trataba de explicarles, pero no sabía cómo. Como que de alguna forma el trauma volvió y me afectó bastante.
-Ha habido más de tres mil detenciones, muy pocas personas tenían antecedentes judiciales o tenían pedidos de deportación. Llegaban y se los llevaban. Pero con el sistema que en Minneapolis los vecinos organizaron, yo quedé sorprendidisimo. Porque no dejaban a los agentes hacer su trabajo, o sea, un día aparecieron al frente de mi casa, estaban buscando un vecino que era ecuatoriano. Y aparecían todos haciendo ruido, gritando. Y no lo dejaban hacer su trabajo. Ellos se tenían que ir, porque los abrumaban.
Si se les rompía un neumático, la gente de Minneapolis les decían que “no, no te vamos a arreglar el neumático, no te vamos a dejar usar el baño, váyanse de aquí”. Les hicieron la vida imposible. Y eso, bueno, costó la vida de dos personas. O sea, Alex Pretti y Renee Good los mataron cerca de aquí, yo vivo muy cerca de todas las barbaridades que han pasado acá en Minneapolis.
-El Estado de Minnesota tiene esa fama, es un Estado Demócrata, primero que nada, no es Republicano. Es una ciudad muy progresista, es una ciudad con una vibra especial. A mí, la verdad, me recuerda mucho a Concepción. Es algo que siempre me ha llamado la atención.
Hay mucho arte acá, la gente es muy solidaria, auténticamente solidaria. Y eso viene de cientos de años, el clima acá es muy crudo, la gente que llegaba a establecerse, y si no tenías dónde quedarte, era cosa de vida o muerte. Entonces, las relaciones eran mucho más estrechas entre los inmigrantes en ese tiempo, hablando del 1800. Entonces, como que de esos tiempos, me explicaron, que viene un poco este sentimiento de solidaridad con la gente. Y eso hace que Minnesota, Minneapolis, sea algo bastante especial dentro de Estados Unidos.