Primer estudio en el país enfocado en las empresas de distribución o hacia clientes finales, pretende mejorar la capacidad de anticipación a riesgo de cortes.
Un trabajo que combina ingeniería eléctrica, ciencias forestales y análisis espacial para elaborar mapas de riesgo que permiten detectar puntos críticos, definir franjas de seguridad y priorizar acciones preventivas en torno al tendido eléctrico, despertó el interés en la Seremi de Agricultura al considerar valiosa la información para la gestión de riesgos y considerando que uno de sus servicios es la Corporación Nacional Forestal (Conaf).
Sobre la importancia de la metodología desarrollada para ser transmitida a diferentes estamentos del Estado y a la empresa privada, el docente del Departamento de Manejo de Bosques y Medioambiente de la Facultad de Ciencias Forestales (FCF) UdeC, David González Lanteri, miembro del equipo, indicó que “es replicable y escalable, ya que se basa en insumos ampliamente disponibles, como imágenes satelitales y sistemas de información geográfica. Esto permite que el modelo pueda ser aplicado tanto por otras empresas distribuidoras o transmisoras de energía, como también por organismos del Estado”.
Algunos de los ejemplos de aplicación son: para tareas de prevención de incendios, planificación territorial o gestión del riesgo. “Desde el punto de vista académico, el equipo se encuentra abierto a la transferencia de conocimiento y colaboración interinstitucional, adaptando el enfoque según las necesidades y características de cada territorio”, estableció.
“Estos resultados constituyen un insumo directo para la toma de decisiones, especialmente en la priorización de labores de mantención, poda y despeje de vegetación, fortaleciendo las estrategias de prevención de fallas y siniestros asociados a la red eléctrica”, detalló el académico.
Luis García Santander, David González Lanteri y Bastián Rivas Maldonado integran el equipo de la Universidad de Concepción que desarrolló una metodología para identificar zonas de riesgo de incendios forestales, daños y cortes de suministro en áreas donde la vegetación entra en contacto con el tendido eléctrico.
Respecto de que esta información sea de utilidad también para el Gobierno, García Santander, profesor de la Facultad de Ingeniería de la UdeC, comentó que “más que el Gobierno, creo que son las empresas las que tienen que tomar estas acciones”. Al ente fiscalizador, puede serle útil el tener estos datos como contraparte a la hora de evaluar el cumplimiento, consideró.
La experiencia se ha centrado en la comuna de Florida en la Región del Biobío. En marzo se entregará un informe y luego la empresa Coelcha, que es la que está asesorando el equipo, debería implementar su plan de poda en base a aquella información.
El objetivo principal es evitar los daños en infraestructura, sobre todo en temporales durante el invierno. “Por el peso, cortan los conductores, y también se llevan muchos postes, entonces la afectación también es grave”, apuntó.
Lo que están haciendo con este proyecto piloto es validar que la información le reporta una utilidad a la empresa y es el primero en el país enfocado en las empresas con líneas de distribución de los clientes finales. “Ya que se hacen estudios o que han hecho centrados más en transmisión, las torres de alta tensión”, comentó el académico.
Más adelante, tal como mencionó García Santander la intención es avanzar y poder identificar la especie de árbol con una cámara más potente. “Porque si nosotros vemos un pino, en realidad crece un centímetro al año, entonces no nos preocupemos en cinco años más, porque no va a tomar una altura de riesgo. Pero si otro tipo de árbol que crece 10 centímetros al año, o 20 centímetros, es otra la planificación”, expuso.
Desde la Secretaría Regional Ministerial de Agricultura, la seremi Pamela Gatti, comentó sobre el valor de este tipo de estudios que “es que permite anticiparse al riesgo. Contar con mapas de alta precisión y diagnósticos territoriales específicos facilita una planificación preventiva mucho más eficiente, focalizando recursos, priorizando zonas críticas y reduciendo la probabilidad de ocurrencia o propagación de incendios forestales”.
Además, la autoridad regional en Agricultura comentó que “entrega evidencia técnica que respalda las acciones de manejo de vegetación y ordenamiento territorial, contribuyendo a una prevención más estratégica y menos reactiva frente a las emergencias”.
En cuanto a quién debería hacerse cargo de acceder a la información otorgada por este tipo de estudios comentó que, si bien la empresa privada tiene una responsabilidad en la gestión de riesgos ligados a sus operaciones, igualmente el Gobierno es fundamental contar con este conocimiento.
“Desde el Ministerio de Agricultura, necesitamos contar con estos antecedentes para diseñar políticas públicas, fortalecer la gestión del riesgo y articular el trabajo de servicios como la Conaf, el SAG y el INDAP, siempre en diálogo con la academia y el sector privado. Sólo así es posible avanzar hacia una prevención integral y sostenible en el tiempo”, estableció Gatti.
A través de asesorías técnicas, cuyos resultados fueron presentados el 3 de diciembre de 2025 en el Congreso Bioenergía que se desarrolló en la Universidad de Concepción, estos científicos de la casa de estudios dieron a conocer sus proyectos. Y al finalizar esta instancia, el profesor García Santander, reveló que CGE se les acercó con interés y posteriormente tuvieron una reunión con representantes del Coordinador Eléctrico Nacional.
El primero, reportaba información que entregó la compañía eléctrica a través de su sistema georreferenciado normado, dónde cruzaron la información con datos satelitales aplicando un software QGIS el que reportaba la presencia de vegetación cerca de línea del tendido eléctrico.
En ese estudio participaron cinco cooperativas eléctricas, desde el norte con la Cooperativa Eléctrica Curicó hasta el sur llegando a Llanquihue. “Ese método solamente nos permitía identificar si teníamos vegetación dentro de la franja de servidumbre, lo que está bajo el tendido eléctrico y unos metros más hacia afuera”, explicó el docente del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Facultad de Ingeniería y especialista en eficiencia energética y redes eléctricas inteligentes, Luis García Santander.
Esa información es útil en la medida que las empresas tienen que generar programas de podas, de roces o de talas de árboles que están en esas franjas para disminuir los riesgos del tendido eléctrico con vegetación. Además, detalló que tienen que valorizar esos trabajos.
“Lo que estamos haciendo este año es aumentar la tecnología, incorporando datos de LiDAR que envía señales, funciona por un drone que vuela sobre la línea eléctrica, sobre el tendido que nos interesa y levanta un plano en tres dimensiones. Ahora podemos estimar además la altura de los árboles”, especificó.
En ese sentido, el estudio es más específico en determinar qué árboles, o vegetación en general, es de una altura que representa riesgo y eso disminuye los costos de las podas.
“Puede que tú tengas árboles con una altura superior que están fuera de esa franja, pero que han crecido tanto que, si se cae, su proyección de caída también va a la línea eléctrica”, comentó Luis García Santander.
Actualmente están trabajando con Coelcha en particular, con este proyecto piloto con la tecnología LiDAR.