Esto según un estudio realizado por el Senda. En la misma arista, la percepción de riesgo subió a un 50%. Foco seguirá estando en la población estudiantil y escolar que consume alcohol y marihuana.
El director regional del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda), Bayron Martínez, junto al Seremi de Educación (S), Alex Silva, presentaron los resultados regionales del Tercer Estudio de Drogas en la Educación Superior desarrollado entre los meses de mayo y julio de 2025, que contó con la participación de 14 casas de estudios y 26 sedes en la Región.
La exposición de los resultados se realizó en el marco de la reunión de la red regional de educación superior, instancia de coordinación que convoca a representantes de las universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica del Biobío, a los cuales se les entregó un reporte individualizado por institución.
De las cerca de 4 mil encuestas realizadas en la Región, un 57.7% de las entrevistados son mujeres y un 40,3% son hombres; en tanto 2,0% prefirieron no responder. Respecto al rango etario de los estudiantes consultados, 37,1% tiene entre 17 y 20 años, 19,2% entre 21 y 22 años, un 12,4% entre 23 y 24 años, y 31,3% de 25 años o más.
Los resultados del estudio confirman que los consumos de sustancias tradicionales, como el alcohol y la marihuana, muestran señales de contracción, en línea con lo observado en los estudios nacionales en población general y escolar. Sin embargo, se revela que menos estudiantes están consumiendo, pero quienes lo hacen tienden a hacerlo con mayor intensidad.
En la instancia, el Seremi (s) de Educación de Biobío, Alex Silva, señaló que para el Ministerio de Educación en la Región “la actualización de datos respecto de la prevalencia, la caracterización de las sustancias que se están consumiendo en el nivel de Educación Superior, pero especialmente, aquellas percepciones de riesgo, constituyen, también, una contribución porque son insumados desde un organismo técnico que es Senda para la toma de decisiones y la actualización de los protocolos que también tienen las universidades”.
“Otro análisis que vale la pena destacar, tiene que ver con el mantenimiento del consumo de sustancias que son tranquilizantes, en circunstancias que eso también genera un desafío para los equipos técnicos de las universidades respecto de analizar la trayectoria educativa en el marco de considerar cuál es la relación que existe entre el consumo de tranquilizantes y las altas exigencias académicas, por ejemplo, y aquellas situaciones de salud mental que afectan a los estudiantes de ese nivel educativo”, agregó Silva.
Sobre las conclusiones más relevantes del estudio, el representante del Ministerio de Educación en la Región (s) apuntó a que tienen que ver, primero, con comprender que hay factores protectores a luz de estas percepciones de riesgo que están generando los propios estudiantes, en circunstancias que, “si bien se mantienen las cifras en la intensidad del consumo, sigue siendo un factor preocupante respecto de la embriaguez y también el incremento o el mantenimiento, mejor dicho, del consumo de sustancias que son tranquilizantes que, evidentemente, consisten en un acceso a psicofármacos sin receta médica, que es uno de los aspectos más preocupantes”.
En cuanto a la cifra más destacable, para el seremi (s) de Educación dijo que es sobre el consumo de sustancias tranquilizantes que “están en torno al 6% y, en ese sentido, creemos que sigue siendo dentro de los parámetros de los años anteriores, no obstante, es preocupante”.
Por su parte, Bayron Martínez, director regional de Senda Biobío, respecto de lo que más resalta del estudio presentado, planteó que principalmente es el observar una disminución importante del consumo de alcohol en los estudiantes. “Pasamos de estar sobre el 60% a un 35,1% de consumo de alcohol en el último mes, que es una muestra muy fresca con 3.899 estudiantes que contaron entre el 15 de mayo y el 15 de abril de este año, que nos muestra una disminución importante del consumo general de alcohol, no obstante, de los que consumen, se sostiene un promedio de un 64% de consumo intenso, a lo menos, una vez en el mes, es decir, se embriagan todos los meses, a lo menos, una vez”.
En relación al consumo de Marihuana, el director regional del Senda dijo que “observamos una sostenida disminución que se refrenda con los estudios de población de población escolar y también que, en el caso de los estudiantes, es un 18% y en la población escolar es un 19%. Por último, como lo decía el seremi subrogante, se mantiene el consumo de tranquilizantes que es de un 5% y en ofrecimientos, la única sustancia que aumenta, están, en promedio, entre un 6% y 7%, en que se observa un aumento de los ofrecimientos, pero que no es estadísticamente significativo, aunque se sostiene”.
Desde el Senda detallaron además que, aumentaron las percepciones de riesgo de los estudiantes por sobre el 50% en todas las sustancias y, “dentro de los elementos más relevantes, es que es una disminución sostenida, pero la preocupación específica y particular, es por quienes consumen porque lo hacen de una manera intensa, a lo menos, una vez al mes, tanto en alcohol como en Marihuana”.
Sobre cómo se pueden explicar los resultados, el director regional del Senda expresó que dentro de los elementos más relevantes está que hemos trabajado principalmente en la percepción de riesgo y se ha hecho un trabajo intenso también con las universidades.
“Estamos presentes en cada feria y actividad y hemos construido una estrategia territorial con las instituciones de educación superior. Y, por otro lado, también, dentro de los jóvenes, el consumo de alcohol hoy no es algo que les llama tanto la atención. Quizás, por eso, hoy tenemos un consumo de marihuana que tampoco es tan intenso porque, la verdad, es que nos encontramos con una realidad social de los estudiantes que, quizás, tampoco es un elemento de adicción”.
Bayron Martínez recordó que en 2013 la percepción de riesgo del consumo de marihuana había bajado inferior al 30% y hoy día aumenta esa percepción de riesgo por sobre 50%. “Es directamente proporcional, entre más percepción de riesgo, menor es el consumo y, los consumos, en general, están con una alta percepción de riesgo, en todas las sustancias.
“El problema que podemos observar y que es parte de la asesoría que le haremos a las casas de educación superior, en que le hemos entregado un reporte a todas, es que la preocupación está en quienes consumen, porque quienes lo hacen lo realizan de manera habitual y, algunos casos, de manera abusiva…(). Por eso los equipos de bienestar y salud de los institutos y de las casas de estudio, en general, hemos estado trabajando en protocolos de acción, derivación y otros” acotó el director regional del Senda.
UdeC
Gabriela Neira, es trabajadora social de la Unidad de Bienestar Estudiantil del Campus Concepción de la Universidad de Concepción y participó de la actividad de entrega de los resultados. “Para nosotros es muy importante contar con datos actualizados de cómo en nuestra población de estudiantes se va moviendo el tema del consumo y con eso podemos actualizar nuestras estrategias de cómo abordar estas temáticas que es una realidad constante no solo en nuestra casa de estudios, sino que a nivel nacional”, sostuvo.
Consultada sobre el actuar de la unidad ante la detección de un caso específico, la trabajadora social explicó que, en estos casos, “entra la Unidad de Salud que es la parte más médica, por decirlo así, de nuestra Dirección de Servicios Estudiantiles que ellos con enfermeras y médicos, ante una detección, son ellos los que van derivando a la red pública porque como universidad no tenemos la capacidad de abordar esta problemática, pero sí es importante que ellos se van derivando a la red donde se deben realizar los seguimientos correspondientes respecto de si ingresaron o no”.