Ciudad

Pensiones y jubilados: cómo (sobre) viven los adultos mayores de la Región del Bío Bío

Cuatro pensionados abrieron sus puertas para contarnos cómo manejan sus gastos con lo que reciben de jubilación. El promedio de ingreso regional es de poco más de $134 mil.

Por: César Herrera | 11 de Marzo 2019
Fotografía: Pexels

No es de extrañar que las personas que estén próximas a jubilar se encuentren preocupadas de sus futuras finanzas. La razón son los bajos montos que reciben en la actualidad por concepto de pensiones.

Según un informe de la Superintendencia de Pensiones, en julio de 2018 el promedio que recibían los jubilados de la Región del Bío Bío alcanzaba poco más de $134 mil (4,89 UF).

Esta realidad mantiene en una constante incertidumbre a quienes trabajaron durante toda su vida, obteniendo, en muchos casos, menos de la mitad de lo que percibieron previo a pensionar. Además, los costos de vida tienden a aumentar debido a complicaciones de salud, nuevas deudas adquiridas por la falta de recursos y, en otros casos, el tener que pagar el techo familiar.

Para conocer la realidad del cómo viven algunas personas pensionadas del Gran Concepción, conversamos con cuatro jubilados, quienes abrieron las puertas de su hogar para entregar sus experiencias y revelar cómo (sobre) viven con sus pensiones.

Testimonios

Orden ante todo

Marta Poblete vive en Chiguayante junto a su marido José Luis Soto, con quien lleva más de 40 años casada. Ella, madre de tres hijos, recibe cerca de $300 mil mensuales, dinero que obtiene bajo el sistema del INP y que destina para pagar asuntos domésticos.

Según relató, en lo que más gastan en casa es en alimentos y en los gastos básicos, como luz y agua. Sin embargo, si bien reconoce que recibe más que algunas de sus excompañeras que se pensionaron bajo la AFP, asegura que solo alcanza para subsistir. “El problema es que uno vive demasiado apretado. O sea, uno no puede darse gustos. Lo que se recibe es solo para vivir el día a día”, explicó.

Por su parte, su esposo José Luis, de 73 años, indicó que al mes le dan cerca de $260 mil en la AFP, monto que destina en gran parte, al igual que su pareja,a los gastos del hogar. “El agua $22 mil, la luz $23 mil, para nosotros eso es caro, pero ¿qué nos queda? hay que aceptarlo no más”, expresó.

José Luis cree que “con lo que recibe una persona jubilada no puede vivir bien, solo alcanza para mantenerse. Porque uno no tiene grandes gastos pero cuando hay que pagar en remedio, que nos sale caro, no rinde la plata”, confesó. En esta línea, el pensionado afirmó que antes debía pagar mensualmente cerca de $70 mil en remedios para tratar su hipertensión y diabetes. Para su suerte, ahora es atendido bajo el servicio público de salud, por lo que no debe gastar ni en consultas o medicamentos.

“La otra vez mi señora se enfermó y un solo escáner salía como $120 mil que hay que pagar al tiro”, confesó José Luis, quien a la fecha continúa trabajando para costear este tipo de situaciones.

Cuando estamos los dos está bien. Pero si estuviera uno solo ya no nos alcanzaría para vivir. En este caso, como los dos trabajamos cada uno tiene su jubilación. Con esto vivimos un poco más cómodos”, aseguró Soto.

Respecto a cómo llevan las finanzas del hogar, Marta y José Luis coinciden en que hay que ser “muy ordenados” para que alcance el dinero. “No es ser ‘apretado’, pero lo que pasa es que si yo dijera voy a salir con mis amigos simplemente no alcanzaría para la casa”, contó el hombre que trabajó durante más de 40 años en el sistema de educación pública del país.

Por su parte, Marta, de 72 años, indicó que optaron por no tener tarjetas de crédito para evitar deudas en casas comerciales.

No es justo

“Considero que cada pensionado recibe una jubilación injusta. Que no está de acuerdo a lo que uno gasta. Porque yo digo, gracias a Dios nosotros somos sanos, pero hay personas que deben pagar remedios y tantas cosas que de dónde van a sacar el dinero”, lamentó Marta, quien agregó: “Las pensiones son indignas para una persona que ha trabajo toda la vida”.

Ambos coinciden en que el gobierno realmente no se preocupa de la tercera edad, siendo personas que dieron todo para surgir y hacer crecer a la comunidad.

Vida en el mercado

Con 86 años, Lidia Andrade saca $101 mil mensuales tras trabajar toda su vida en el antiguo Mercado de Talcahuano, lugar donde comenzó ayudando a su madre para luego, con los años, heredar el local.

Según Lidia, las pensiones que entrega el gobierno son “malitas” y que “no alcanzan para una persona”. “Le puedo decir que esta plata que recibo compro el gas, pago algunos problemas y pregúntame si me queda algún centavo”, confesó la mujer que hace solo un año dejó de trabajar.

A su vez, Lidia sinceró que lo que recibe “no alcanza para una persona, menos para dos”. “Médicos, recetas y una quiere vivir más años de los que ya tiene”, comentó.

A modo de anécdota, Andrade aseguró que desde hace siete meses que su reloj no funciona por no tener dinero para comprar una pila nueva. “Hay que gastar $3 mil que me sirven”, aseguró.

Sobre sus amigas y conocidas, Lidia manifestó que “hay algunas que no le alcanzan ni para 10 días la jubilación, porque están endeudadas en almacenes, cositas que se compran, no alcanza”.

Si bien Lidia debe pagar arriendo con su jubilación, aseguró que es “poco”. “No me quejo”, sentenció la mujer del histórico mercado.

Educación y ahorro

La profesora retirada, Olga Paredes, reveló que “hasta el año pasado, en diciembre, estaba sacando $180 y tantos mil, después de 50 años de trabajo”. “Ahora subió, pero tuve la suerte de tener otro trabajo que va compensando y ayudando en este problema, no así todas las colegas”, detalló.

La educadora que se pensionó a través del sistema de AFP se describe como una persona que siempre se preocupó de administrar bien su dinero. “Siempre pensé en el futuro, por ese motivo, gracias a Dios, no tengo grandes problemas económicos, soy modesta en mi casa, no soy ambiciosa en eso”, confesó.

Según relató, con la ayuda de su esposo que trabajó en Asmar logran llevar bien el hogar. “Una cosa que deberían hacer siempre los colegas, antes de jubilar, es hacer desaparecer todas las tarjetas de crédito y aprender durante un año a sobrevivir con la renta que una iba a tener. Eso a mi me ha ayudado”, sugirió Olga.

Para evitar mayores gastos, la profesora propone en casa el ponen topes en ítem en los que mes a mes se va a invertir. “En mi vida siempre he sido ahorrativa (…) Mi hijo una vez me dijo, el que gasta dos veces en algo es el que se va a la quiebra. Porque a veces dos veces lo mismo es innecesario. La parte material no va conmigo. Ahorro para viajar”, develó la profesional.

Un punto importante para su actual estabilidad económica, fue el adquirir la propiedad donde reside en San Pedro de la Paz, la cual compraron con una indemnización que recibió durante su carrera. “Siempre pensando en poder vivir tranquila y eso significa ahorros y sacrificios”, expresó.

Finalmente aseguró que aún tiene contacto con colegas que temen jubilar por el miedo a tener que vivir con $130 mil al mes. “Es difícil, muy difícil, sobre todo cuando tienen que pagar arriendo, la educación de sus hijos y a veces de los nietos, entonces es muy difícil”, sentenció.

Etiquetas