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Con juramento de dos nuevas ministras, Corte logra paridad entre hombres y mujeres

Con ambos nombramientos, hoy hay 9 ministras y 11 ministros, lo que fue destacado por su presidente, César Panés.

Por: Carolina Abello | 12 de Julio 2018
Fotografía: Raphael Sierra P.

La llegada a uno de los altos más cargos en el Poder Judicial vivieron ayer las magistradas Viviana Iza Miranda y Yolanda Méndez Mardones, quienes juraron como nuevas ministras de la Corte de Apelaciones de Concepción.

Ambas fueron fundadoras de sus tribunales de Garantía en Concepción, con el inicio de la Reforma Procesal Penal.

Con su nombramiento, la Corte penquista logra la paridad entre hombres y mujeres, ya que hay 10 hombres y 9 mujeres con lo que se completan los cupos en el tribunal de alzada.

Así, las hoy ministras Iza y Méndez se suman a Matilde Esquerré, Patricia Mackay, Carola Rivas, María Elvira Verdugo, Vivian Toloza, Valentina Salvo y María Leonor Sanhueza.

El presidente del tribunal, César Panés, destacó el hecho, “que se enmarca en las políticas de Estado de igualdad de género. Sin embargo, hay que recordar que para ser ministro de Corte hay que tener una trayectoria y ciertos méritos, y en este caso, las dos colegas sobradamente los cumplen”.

A juicio del ministro, “lo ideal es que estén igualados el número de integrantes, pero eso no significa que un varón no pueda asumir con perspectiva de género alguna causa”.

Tras la ceremonia, la ministra Viviana Iza aseguró que “ser miembro del Poder Judicial es una tremenda responsabilidad y espero ser un aporte”.

En cuanto a la paridad de género, agregó que “creo que los tiempos han ido variando y está todo el tema de la importancia de la mujer en la vida pública, y creo que desde ese punto de vista es bueno para la comunidad. Lo cierto es que siempre ha habido mujeres muy valiosas en el Poder Judicial, por lo que hay que seguir esa línea”.

Muy emocionada, tras 32 años de carrera en el Poder Judicial, la ministra Méndez calificó su nombramiento como “un honor” y comentó las diferencias entre el sistema judicial antiguo y la Reforma Procesal Penal.

“Los jueces estamos destinados a cumplir una función del servicio público y todos tratamos de hacerlo de la mejor manera. Hacemos nuestro trabajo con responsabilidad y rigurosidad, y ése siempre ha sido mi lema, tanto en el antiguo como en el nuevo sistema. Creo que la experiencia que una ha recogido sirven como base para seguir realizando este trabajo”.

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