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Más de un 30% de los diabéticos tienen riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular

Especialistas llaman a tener una vida sana, hacer ejercicio y alimentarse balanceadamente. Adultos mayores deben tener una terapia personalizada.

Por: Ximena Valenzuela | 04 de Junio 2018
Fotografía: ConSalud.es

La enfermedad cardiovascular unido a una diabetes mellitus tipo dos conforma una peligrosa combinación para la salud que, lamentablemente, no es extraña. De hecho, a nivel mundial el 50% de los pacientes con diabetes en el mundo muere producto de una enfermedad cardiovascular.

En Chile, según la Encuesta Nacional de Salud 2016 – 2017, el 12,3% de las personas tiene diabetes, y en la Región, según el último informe de 2014, 320 mil 840 personas en la Región están en control en establecimientos públicos en el programa de Salud Vascular y de ellos, 108 mil 426 padecen diabetes, siendo el grupo más afectado por problemas vasculares, las personas entre 50 a 54 años (35.921) y por diabetes los entre 60 y 64 años (15.484).

La diabetes no controlada, sumado a signos de hipertensión arterial, aumenta el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular como: angina, infarto agudo de miocardio y muerte súbita, lo que puede suceder, incluso, en pacientes que controlan sus niveles de glucosa.

El riesgo sube aún más si existe obesidad cifrándose en 18,78 por cada cien mil habitantes la tasa ajustada de mortalidad. Los accidentes cardiovasculares se instalan como la primera causa de muerte en diabéticos, tal como fue recientemente la muerte del transformista Katiuslka Molotov por un ataque cardiaco en pleno show, padecía diabetes e hipertensión.

De ahí la importancia de contar con un tratamiento integral que evite el riesgo, bajo esa lógica obesidad y sobrepeso son el mayor factor de desarrollo de diabetes por lo que expertos instan a fomentar la actividad física y llevar una dieta balanceada.

“Si no adoptamos un enfoque holístico, donde consideremos al paciente en su totalidad y no sólo en su glucemia de laboratorio, seguiremos perdiendo esta batalla”, dijo el diabetólogo, Carlos Grant, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Regional.

El especialista aseveró que se deben atender todos los factores de riesgo, enfocarse a programas que ayuden a adoptar estilos de vida saludable y usar estrategias para eliminar el consumo de tabaco. “Sumado a nuevas drogas, que además del beneficio sobre la glucemia, ayuden al descenso del peso, de la presión arterial y del ácido úrico entre otros beneficios”, comentó.

La OMS detalla que existen varios tipos de diabetes como: tipo 1 (antes denominada diabetes insulinodependiente o juvenil) se caracteriza por la ausencia de síntesis de insulina; tipo dos (antes indicada como no insulinodependiente o del adulto) que tiene su origen en la incapacidad del cuerpo para utilizar eficazmente la insulina, lo que a menudo es consecuencia del exceso de peso o la inactividad física, y la gestacional corresponde a una hiperglicemia que se detecta por primera vez durante el embarazo.

Entre los síntomas, que sugieren tomar una hora con el médico están: mayor frecuencia y cantidad de orina, tanto de día como de noche; sed excesiva; baja de peso rápida en 7 a 15 días a pesar de comer más o igual que antes; deterioro de la visión; infecciones difíciles de controlar en dientes, vías urinarias y lesiones en la piel.

También, un posible signo de que puedes estar en riesgo de tener diabetes tipo 2 es el oscurecimiento de la piel en ciertas partes del cuerpo. Las áreas afectadas pueden incluir el cuello, las axilas, los codos, las rodillas y los nudillos.

Adultos mayores

Carmen Gloria Aylwin, presidenta de la Sociedad Chilena de Endocrinología y Diabetes, Soched, afirmó que los adultos mayores son los pacientes antes de determinar la terapia se debe considerar la fragilidad. “Los objetivos de control, los fármacos a usar y el cuidado general del paciente, deben ser personalizados. No todos los pacientes tienen la misma edad o están en la misma situación clínica. Muchas veces nos encontramos con personas de 90 años que están en mejores condiciones de salud que alguien de 65 años que presenta patologías serias que se deben considerar al planificar una terapia”.

Explicó que se considera adulto mayor frágil si tiene más de 75 años, si padece comorbilidades crónicas como cardiopatías, enfermedad renal y otras patologías, si son dependientes, tienen deterioro cognitivo, tendencia a caídas o expectativa de vida menor a cinco años. Todo ello condiciona su salud y puede traer consecuencias. Por ello, los tratamientos a usar son distintos.

“Antes de indicar el tratamiento farmacológico se debe conocer muy bien las características del paciente y las del fármaco, tratando siempre de usar aquellos que den mayor seguridad o tengan beneficios adicionales para un paciente en particular. Por ejemplo, en los adultos mayores se deben privilegiar el uso de fármacos con bajo riesgo de hipoglicemias”, manifestó.

Nuevos tratamientos

El facultativo hizo un llamado a consultar a un especialista y considerar el mejor tratamiento para manejar la enfermedad, considerando las condiciones y avance de la misma.

De hecho, la industria farmacéutica está permanentemente innovando para entregar soluciones que aborden no sólo el control de la glucosa en diabéticos tipo dos, sino que también contemplen el riesgo cardiaco. En el mercado local ya se encuentra disponible la empagliflozina, un inhibidor altamente selectivo del cotransporte de glucosa y sodio tipo dos, droga que ha demostrado rebajar el riesgo de muerte cardiovascular en un 38%, resultado que, según especialistas, nunca había tenido otro medicamento oral para la diabetes acreditado hasta ahora.

La innovación probó reducir la mortalidad total, es decir, por cualquier causa en 32% y las hospitalizaciones por falla cardiaca en diabéticos tipo dos en 35%, y riesgo elevado de padecer una enfermedad cardiovascular.

Recientemente, se lanzó al mercado una nueva molécula que combina dosis fijas de empagliflozina con lanagliptina, que simplifica el manejo de la diabetes en pacientes que han logrado un correcto control de sus índices glicémicos. Tratamiento que ya está aprobado para adultos con diabetes mellitus dos en la Unión Europea.

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