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Tras 8 años de espera, Edificio Plaza del Río será reconstruido

No fue fácil ni rápido lograr acuerdos entre la inmobiliaria Levante y los vecinos, pero finalmente ya se trabaja en el anteproyecto que debe ser presentado a la municipalidad.

Por: Carolina Abello | 13 de Mayo 2018
Fotografía: Carolina Abello R.

A ocho años del terremoto de 2010, esta semana se comenzó el trabajo para reparar la torre B del edificio Plaza del Río.

Luego de que se decidiera la demolición de la torre A, lo que se concretó en el año 2012 , y que en 2014 hubiera un acuerdo alcanzado por un grupo de 99  ex residentes del edificio, que contempló el pago de  mil 500 millones de pesos para los afectados, a cambio de sus derechos en los departamentos.

Ese mismo año se firmó el compromiso de reconstruir la torre B  de la estructura  ubicada en calle Salas 1343, ya que un grupo de 23 ex vecinos del edificio decidió no demandar  o se restaron del acuerdo judicial, y  optaron por no ceder sus derechos de propiedad y esperar que la inmobiliaria reparara sus departamentos, por lo que debían llegar a acuerdos con la  Inmobiliaria Levante, propietaria del 83%  de los derechos de la estructura.

Pero en abril de este año se logró el acuerdo definitivo entre ambas  partes, por lo que el pasado viernes se realizó una visita inspectiva a la torre B, donde arquitectos e ingenieros evaluaron el actual estado de la estructura.

El abogado Juan Fernando Silva fue contratado por la inmobiliaria  para acercar posiciones entre la comunidad y la empresa y así fue escogido como  presidente del comité de administración de la comunidad del edificio Plaza del Río.

“El objetivo de la visita es evaluar en terreno los daños que hasta hoy  tiene la torre B, lo que se hace con especialistas. Hay gente que tiene que ver con el tema sanitario, arquitectos e ingenieros. Ésta no será la  única visita, pero para nosotros es un hito importante”, dijo el profesional, quien agregó que ahora se debe realizar el anteproyecto de reparación, el que debe ser presentado a la Dirección de Obras Municipales (DOM) de la municipalidad de Concepción.

Otra tarea que enfrentan es la subdivisión y desafectación del terreno donde estaba ubicada la torre A, para poder ser vendido y con ese dinero financiar en parte los costos de la reparación de la torre B.  Otra parte saldrá de los créditos que conseguirán los mismos vecinos, ya que el presupuesto estimativo es de $1.500 millones.

Carlos Belmar, arquitecto de la oficina BGL Concepción, fue el escogido para reparar la dañada estructura.  El viernes pasado fue la primera vez que visitó el edificio y, a su juicio, la reparación “requiere trabajo. Hay que revisar las condiciones estructurales, las instalaciones y las terminaciones, y ese periodo de diagnóstico requiere un par de meses y luego se desarrollará el proyecto definitivo”.

El profesional precisó que, a primera vista, la estructura de la torre se ve sana, “en relación a que no tiene inclinaciones, no se ven fisuras y es posible reparar sin tanto costo en relación a ese ítem, pero en relación a las terminaciones, falta mucho para que sea habitable”.

En cuanto a los plazos, agregó que el anteproyecto puede tardar dos meses, una vez que esté listo el diagnóstico. Tras la aprobación por parte de la DOM, comienza el trabajo de las especialidades y luego la etapa constructiva. “La aspiración es empezar a construir este año y para eso vamos a trabajar”.

“No quedó nada”

Gustavo Fuentes, gerente de inmobiliaria Levante, indicó que lo primero es hacer un levantamiento del estado real del edificio, “porque no sabemos cosas que no se ven a simple vista,  como el estado de las cañerías. De todas maneras es más barato que construirlo nuevo”.  Agregó, en su calidad de ingeniero civil, que el edificio es “perfectamente reparable”.

Mauricio Sepúlveda, ingeniero civil y uno de los copropietarios del edificio, llevaba años sin entrar al lugar tras el terremoto y quedó sorprendido de lo que vio. Esto, porque tras la tragedia, el lugar fue ocupado por indigentes y presa de los delincuentes, quienes robaron cañerías, fierros, ventanas, cables  y todo lo que pudieron del lugar. Por eso, cuando en 2014 la inmobiliaria Levante asumió la custodia del lugar, contrató guardias de seguridad, lo que evitó los robos y las ocupaciones.

“No quedó nada, se robaron todo. Yo acá veo sólo estructura, no hay terminaciones, ni tema eléctrico, cañerías, nada”.

A su juicio, todo es reparable, por lo que ahora se hará parte del equipo que participará en el anteproyecto de reconstrucción del edificio.

Sepúlveda recordó que llevó años en llegar a los acuerdos definitivos, “pero en la asamblea votamos por la opción de reparación. Estamos todos alineados en un frente común, que es recuperar el edificio, aunque fuimos bastante críticos en la forma en que la empresa administró al edificio. Lo bueno es que nos pudimos decir las cosas a la cara y ahora esto por fin ya está avanzando”.

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