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Casi 40% de las heladerías fiscalizadas son sumariadas

Por: Ximena Valenzuela | 09 de Febrero 2018
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Advierten no consumir helados que goteen o hayan perdido consistencia, ya que podrían generar problemas gástricos e, incluso, poner en riesgo la vida.

“Me encanta tomar helados, pero nunca imaginé que tantos locales tenían sumarios por sus procesos. Da miedo enfermarse, así que hay que comprar sólo en lugares establecidos y con tradición”, dijo Rosa Mora, mientras compraba  helados en Rometsch para ella y su nieta Carlota.

Precisamente hasta la heladería, ubicada en el centro de Concepción, llegó la autoridad sanitaria para fiscalizar los procesos de creación del alimento y con ello, evitar  brotes de enfermedades entéricas que pueden ir desde alteraciones gastrointestinales leves, hasta cuadros de deshidratación y desequilibrio de electrolitos, que pueden poner en riesgo la vida de quienes los consumen.

La intendenta (s),  Andrea Muñoz, que supervisó en terreno la producción  junto a personal de la autoridad sanitaria, afirmó que las fiscalizaciones a heladerías se deben, principalmente, al aumento de consumo del producto en verano, buscando evitar el contagio de Etas, enfermedades de transmisión alimentarias. “En este caso hemos podido revisar todos los puntos críticos y ver cómo han ido incorporando normas internacionales al proceso de creación de helados (…) que les permite llegar a un nivel óptimo de calidad”, dijo y comentó que la inspección en Rometsch resultó satisfactoria.

Entre 2017 y lo que va de 2018 la autoridad sanitaria ha realizado 73 inspecciones a heladerías, de las cuales 27 derivaron en sumarios sanitarios, 14 de ellos en las provincias de Concepción y Arauco, 11 en Ñuble y  dos en la provincia del Bío Bío.

Ante dicha situación, la intendenta (s) hizo un llamado a las empresas a desarrollar sus productos con el mayor cuidado, cumplir con la norma y poner una mayor exigencia para cumplir con la calidad.

Astrid Reisenegger, dueña del Café Rometsch, se mostró satisfecha por los positivos resultados que arrojó la fiscalización a su local. “Nosotros llevamos 30 años en el mercado y lo que siempre nos ha preocupado es no enfermar a la población, mantener la calidad de nuestros productos. Por eso, nosotros tenemos implementado en nuestros procesos críticos un alto control e, incluso, contratamos a una empresa externa que nos fiscaliza constantemente que nuestro producto sea de alta calidad”.

Reisenegger destacó que la venta de helados en verano sobrepasa el 100% de la producción promedio del año, “vendemos entre 200 y 300 litros de helado diario, cada uno tiene 120 centímetros cúbicos”.

Hugo Rojas, jefe del departamento de Acción Sanitaria de la Seremi de Salud, manifestó que es vital la fiscalización a las fábricas de helados, pues en verano se transforman en un punto crítico debido al tipo de alimento, forma de elaboración y distribución del producto.

Causas de sumarios

Aseveró que el alto número de sumarios que se han cursado a fábricas del rubro, en general, se deben al almacenamiento de materias primas y que en la higienización de la sala de procesos es donde más deficiencias han detectado. “También hay todo un tema de control operacional, vale decir, de comportamiento de los manipuladores de alimentos dentro de la sala de procesos”.

Por ello, la autoridad sanitaria está trabajando con las fábricas de helados para que mejoren sus condiciones de infraestructura y la preparación de los helados, pues las materias primas que usan son de riesgo desde el punto de vista de cómo se manejan. “Tengo una base de sabor de helado, que se mezcla con leche y hay que pasarlo por una serie de equipos. Posteriormente, hay que hacer una muy buena sanitización de todo el equipamiento para no producir contaminación cruzada. Luego de fabricarlo hay que almacenarlo y cuidar las temperaturas, previo a la sala de ventas”.

Rojas afirmó que los consumidores deben poner especial atención en que el helado tenga características sólidas y aseveró que el hecho que gotee significa que sufrió un cambio de temperatura, lo que podría contaminar.

Por lo mismo, el llamado a la ciudadanía es a consumir sólo en lugares establecidos y no consumir los que expenden, en forma ilegal, los ambulantes porque se desconoce su procesamiento, materias primas y generan un riesgo para la población.

Las inspecciones de heladerías son parte de un trabajo de vigilancia sanitaria mayor, que durante el año 2017 implicó el desarrollo de 4.122 fiscalizaciones a instalaciones de alimentos, cifra superior a las 3.926 inspecciones realizadas durante el 2016.

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