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Mariano Montenegro, ex consultor de OEA: “Hay políticos que hablan de la marihuana como si fuera menta”

Por: Carolina Abello | 05 de Enero 2018
Fotografía: Carolina Echagüe M.

El médico siquiatra calificó de “brutales” las cifras del estudio realizado por estudiantes en las universidades de la zona, dado a conocer ayer por Diario Concepción, y aseguró que quienes quieren legalizarla “son ignorantes”.

“Son cifras brutales”. Fue la primera reacción del médico psiquiatra y ex director de Senda, Mariano Montenegro, al comentar el estudio realizado por universitarios, en siete casas de estudio de la zona, que detectó altísimos niveles de consumo de alcohol y drogas en los jóvenes.

El informe encuestó a 7 mil 356 alumnos y sus conclusiones arrojaron que el 87% consumió alcohol, y un 60%, marihuana. Incluyó a las Universidades de Concepción, Católica de la Santísima Concepción, San Sebastián, del Desarrollo, Andrés Bello, Santo Tomás y del Bío Bío.

El médico, ex consultor de la OEA y miembro de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía de Chile, conocía ese informe, ya que fue presentado en 2017 en México en un congreso sobre el tema en el que él estuvo presente.

– ¿Qué opinión tiene sobre las conclusiones de este documento?

– Acá se hizo un estudio similar en la Universidad Católica de Santiago, que tiene cifras similares. Pero lo más tremendo es ver que hay un 25% de consumo problemático de marihuana en el estudio de Concepción. Hay que recordar que en último estudio de Senda se había estabilizado el consumo en los mayores de edad, pero en los jóvenes hasta 25 años creció de una forma brutal, de 24% a 34%, y eso fue la subida más grande que tuvo cualquier segmento etario en Chile, y no ha parado de subir. Y estamos poniendo en riesgo los cerebros de los universitarios, que están consumiendo marihuana en forma altísima, y esto debería ser un problema de salud pública. Debería ser una alarma para sus padres, para sus profesores, jefes de carrera, decanos  y rectores. No se puede seguir permitiendo el consumo en las casas, campus y calles, tiene que haber una oposición enorme, porque la percepción de riesgo está en el suelo. Por eso hay que bajar el acceso a esta sustancia, aumentar la percepción de riesgo, porque hay que recordar que la marihuana hace mal.

–  Si es dañina, ¿por qué entonces la percepción de riesgo es tan baja?

– La percepción de riesgo, según el Senda, ya va en un 30%. Ha habido una banalización de los daños que causa, insuficiente información hacia la sociedad de que la marihuana es muy dañina, que altera los cerebros de los adolescentes, y la misma ONU lo ratificó en 2015: la marihuana es una sustancia cada vez más dañina, que  tiene siete veces más THC (tetrahidrocannabinol) que la de los 70, porque hay una selección de las semillas, lo que genera alteración de la memoria, baja concentración y motivación, es decir, reduce todas las herramientas del aprendizaje.

– Si los universitarios usan eso, sus niveles de aprendizaje están más bajo, la deserción está relacionada con este uso, y hay altas probabilidades de transformarse en consumidor problemático en las universidades. Es decir, es un tema serio, que profundiza inequidades, que arruina a los que menos tienen. Tenemos que tener más seriedad y más responsabilidad en la política, antes de hablar de una forma banal, sin argumento científico, por algunos que les gusta mucho la marihuana y que les importa poco los efectos nocivos a los que la usan. Y hay que saber que detrás de esto está el gran mercado y hay gente que quiere hacerse de dinero dañando a otros.

– ¿Cuándo se inicia esta baja percepción de riesgo?

– En la administración anterior, pero lo que empeoró en este periodo es el muy escaso compromiso de las autoridades políticas en el discurso serio de hablar de lo dañina que es la marihuana. Creo que nunca escuché a la Presidenta hablar en contra de esta sustancia y ha habido algunos políticos que la trivializan, lo que ha sido muy irresponsable, porque es como si se estuviera hablando de cedrón, de menta o de ruda y no de una sustancia que produce graves daños a la salud. Al ser director de Senda comprobé que la principal droga de tratamiento de adolescentes es la marihuana. Los centros están llenos de chiquillos tratándose por su consumo problemático. Esta no es una droga inocua, produce pacientes, y  desestructura familias y comunidades. No ha habido un discurso preventivo de que la marihuana hace mal, y por supuesto que hay grupos de interés que quieren transformarla en algo medicinal primero y luego caminar al uso recreacional y legal, sin consideración de lo mal que hace a la gente, con un solo interés de hacer dinero o con una profunda irresponsabilidad.

 – Pero hay voces políticas que hablan de que bajaría el consumo si se legaliza.

– Eso es falso y muestra aún más la ignorancia, porque si fueran capaces de ver los estudios de Colorado, Oregon y Washington, los primeros estados que la legalizaron, no tienen ningún indicador positivo. Son los estados de mayor alto consumo de marihuana en Estados Unidos. Aumentó el tráfico, porque solo el 30% le compra al comercio establecido y el resto a los dealers, que les venden a los adolescentes ilegalmente. Se producen chocolates y dulces con marihuana, que tienen un componente de THC de hasta un 60%, por lo que han llegado niños de 8 meses hasta 5 años intoxicados a los servicios de Pediatría. Los delitos aumentaron en un 18% y los accidentes de tránsito por embriaguez cannábica aumentaron en un 20%. Por eso yo no soy amigo de que hagamos ese experimento con nuestro pueblo, sino de que hagamos las cosas bien, como la hacen los países escandinavos, con cifras bajas y descendentes, con unas posición firme de alejamiento de la sustancia; alta percepción de riesgo y muchas herramientas para criar bien a los hijos y muchas actividades, como el deporte, cultura, arte, ciencia, cine y teatro, que llene de oportunidades a los hicos y que no tengan necesidad de pensar en droga. En Chile ya estamos trabajando en un proyecto para incorporar este modelo, basado en Islandia, en 7 municipios de O’Higgins y la Región Metropolitana.

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