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Tras terremoto en México: arquitectos aconsejan chequear estructuras de colegios viejos locales

Por: Ximena Valenzuela | 22 de Septiembre 2017
Fotografía: Gentileza ADN40 MX

Si bien consideran que, gracias a la norma de edificaciones, la infraestructura escolar local es “la mejor de Latinoamérica”, recomiendan que se revisen los establecimientos antiguos, por eventuales daños que pudiera haber causado el 27/F.

En un  símbolo de la tragedia mexicana se convirtió la Escuela Enrique Rébsamen, inmueble que colapsó cuando los estudiantes evacuaban, dejando como saldo 37 fallecidos, 32 niños y cinco docentes, sumado a cientos de atrapados. Ayer rescataron a 11 menores con vida.

La catástrofe, que afectó al colegio que tiene 347 alumnos y 27 profesores, estaría, según especialistas en arquitectura, muy lejos de la realidad chilena, pues luego de cada terremoto que ha sacudido la zona se han mejorado las normas de construcción, especialmente, luego de 2010, lo que, a juicio de Bernardo Suazo, decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Concepción, dejó a la Región y al país en uno de los más altos sitiales en la materia.

“Hace un mes participé en un diplomado de Reducción de Riesgos de Desastres en Guatemala, allá se nos reconoce como los mejores en construcción, evacuación, manejo de emergencias, incluso, nuestra Onemi es vista como la mejor de Latinoamérica y el Caribe”, dijo.

El decano destacó que en Chile la normativa es muy exhaustiva, tanto que impide que, por ejemplo, colegios y hospitales estén instalados en lugares de riesgo para evitar situaciones como las que ocurrieron en Dichato y Talcahuano.

“Si nos comparamos con México, la primera diferencia es la ubicación de las construcciones,  luego el terreno y la norma estructural que impide que los edificios colapsen. Los municipios exigen mecánica de suelo para toda obra. Hay toda una normativa que impide que se construya mal. En caso de un terremoto muy grande puede que un edificio colapse, pero no se cae. Con nuestra normativa caídas como los edificios de México es imposible”, dijo Suazo.

La presidenta del Colegio de Arquitectos, Claudia Hempel, sostuvo que los ajustes normativos que se están aplicando dan mayor confianza en las edificaciones nuevas, pero que debido a los nuevos movimientos sísmicos se debe hacer un seguimiento a las estructuras que fueron recuperadas y una mantención mayor. “Lo ideal sería hacer una especie de chequeo para que las estructuras antiguas para cuenten con un sello de seguridad. Las nuevas se rigen por una nueva norma”, dijo y agregó que se debe insistir en planes de evacuación de forma integrada.

 

Exigencias

Patricio Escobar, director (s) de Obras del municipio penquista, afirmó que si bien es difícil predecir los efectos que tendrá un terremoto, tanto por su magnitud como por su profundidad, el cambio en las normativas de construcción da más seguridad, especialmente, el de 2010 que generó exigencias especiales para edificios de uso público, “por ejemplo,  la incorporación de elementos que permitan autonomía: agua, equipo electrógeno que cubren 100%”.

En materia de establecimientos educacionales, según Escobar, los daños fueron pocos, pues contaban con sistemas constructivos bastante buenos para la época, sólo fallaron algunos anteriores a 1960. Sostuvo que “todo proyecto debe pasar por revisores independientes que aseguren la buena construcción y, sólo  con dicho certificado se puede solicitar el permiso de construcción a la dirección de Obras”.

El seremi de Educación, Sergio Camus, explica que si bien su cartera no construye establecimientos educacionales, se encarga de aplicar aplican los más altos estándares a las empresas que se adjudican las licitaciones,  y las que luego deben obtener el permiso de la Dirección de Obras. “Esa certificación debería darnos la seguridad que los establecimientos no tendrán problemas”.

Un ejemplo de renovación de un inmueble escolar es el Liceo Experimental de Concepción. Su directora, María Francisca Henríquez recordó que luego del terremoto del 2010, el actual edificio del colegio, ubicado en Rengo 55, fue reconstruido.

“En ese momento estaba el Colegio Brasil ocupando el establecimiento y fue trasladado al ex Alemán durante más de un año. Hubo refacción completa y se repararon las estructuras que sucumbieron en 2010, no hay fallas de estructura, ni que cruja ni caiga polvo”, dijo y agregó que  siente que la comunidad escolar de 248 alumnos está segura.

En materia de emergencias, a la cartera que dirige Camus, le corresponde reglamentar la convivencia y Planes Integrales de Seguridad Escolar, Pise, que incluyen todas las normas  y políticas de autocuidado ante una catástrofe. “Ahora bien, a quien le corresponde verificar su cumplimiento, aplicación y adecuación de la normativa es a la Superintendencia de Educación”.

Diario Concepción se comunicó con Superintendencia de Educación, pero el organismo no se pronunció al respecto.

El ex presidente del Colegio de Arquitectos, Claudio Arce, recalcó que si bien la normativa en Chile es buena, con inspecciones rigurosas, siempre puede haber personas inescrupulosas que no cumplan con lo que se espera. Por lo tanto, dijo que la revisión independiente, tanto de arquitectura como de ingeniería, debería ser contratada por el mandante. “Aún se puede mejorar más. El tipo de sismos ha ido cambiando por eso siempre se puede mejorar, pero ante uno como el de 2010 estamos bastante mejor preparados”, recalca.

 Sólo uno

Sergio Baeriswyl, Premio Nacional de Arquitectura, que estuvo a cargo de supervisar la reconstrucción de la zona tras el 27/F, afirmó que la realidad de México es distinta a la de la Región, principalmente, por su deficiente calidad de suelo.

“En Chile casi todos los edificios después del terremoto de 2010 pasaron la prueba, no hubo colegios ni hospitales dañados, salvo algunos cuarteles de Bomberos, pero la mayoría de la edificación pública cumple un alto estándar y más aún tras la normativa de 2010. De hecho, en Concepción de los 990 edificios que tenían una altura de cuatro pisos o más, sólo siete tuvieron que ser demolidos, seis de ellos se mantuvieron en pie y sólo uno se desplomó y eso habla muy bien de los protocolos de construcción”.

Explicó que si bien los mexicanos tienen una norma de edificación muy buena, el problema es el protocolo de construcción, es decir, que levantan inmuebles sin permisos, o bien, con constructoras no especializadas. “No creo que ese haya sido el problema de la escuela en México, habrá que investigar, pero acá después de 2010 podemos tener tranquilidad que lo que pasó en México no debería pasar en Chile”.

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