Un equipo del Centro de Energía de la Ucsc construyó una máquina de videojuegos funcional usando equipos que terminaron su primera vida útil.
Videojuegos clásicos pueden convivir con conceptos como almacenamiento energético, baterías de segunda vida y economía circular. Es la apuesta tras un arcade creado principalmente con piezas recuperadas y capaz de funcionar sin conexión a la red eléctrica, que construyó un equipo del Centro de Energía de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (Ucsc).
El objetivo fue tomar el diseño tradicional de las máquinas de videojuegos para transformarlo en una demostración práctica de cómo la economía circular puede aplicarse a tecnologías reales, usando equipos que han terminado su primera vida útil para crear un nuevo producto, explicó el doctor Ricardo Lizana, investigador del Centro de Energía.
“La idea original es mostrar un sistema de almacenamiento de energía con baterías recicladas, el monitoreo de esas baterías y la gestión de energía, además de utilizar elementos recuperados para crear un nuevo producto. La economía circular es la máxima que tiene esta iniciativa”, detalló.
El proyecto fue liderado por Franco Sandoval, y participaron distintos miembros del Centro de Energía para desarrollar diversas tareas que permitieron construir un arcade funcional, que permite jugar en distintas plataformas.
La pantalla proviene de un computador recuperado y su procesador se obtuvo de un notebook defectuoso. Se suman baterías recicladas o de segunda vida que almacenan la energía que permite mantener funcionando el sistema, pudiendo operar sin necesidad de estar permanentemente con conexión a la red eléctrica.
Si bien el arcade permite jugar, el principal objetivo del proyecto es transformar conceptos habitualmente técnicos en una experiencia práctica, fácil de observar y utilizar.
El arcade permite mostrar que una batería que ya cumplió una primera función puede continuar siendo aprovechada en determinadas aplicaciones, mientras sistemas de control y gestión permiten administrar la energía disponible.
Operar de manera aislada es otra de las características que el equipo busca mostrar. Al tener almacenamiento propio, puede usarse en lugares donde no necesariamente se dispone conexión a la red eléctrica.
“Todos los componentes, sobre todo los energéticos y de control del sistema, son equipos reciclados. Materializar todo esto en un arcade permite tener un juego entretenido, dinámico y didáctico para hacer difusión y, al mismo tiempo, demostrar la operación de estos equipos en puntos donde no necesariamente tenemos conexión a la red eléctrica”, cerró Lizana.