Cuando se manifiesta, lo que se produce es la pérdida de la tolerancia inmunológica, y esto se observa porque los pacientes generan anticuerpos contra proteínas que son propias del organismo, definió la académica del Departamento de Bioquímica clínica e inmunología de la Facultad de Farmacia Universidad de Concepción, Dra. Karina Oyarce Merino.
Esta enfermedad tiene varios tipos, siendo el más frecuente el Lupus eritematoso sistémico, que es el que puede afectar a todo el organismo, explicó la Reumatóloga e Inmunóloga Clínica, Dra. Irene Castro Esparza. La docente de la Facultad de Medicina UdeC sumó a este el lupus cutáneo, que tiene solo compromiso de piel, pero se manifiesta con distintos tipos de lesiones; el llamado lupus inducido por medicamentos; y el lupus neonatal, que afecta a recién nacidos de algunas madres con lupus, pero que solo suele durar unos meses y desaparece.
“Sabemos que debe haber factores hormonales involucrados porque el lupus es más frecuente en mujeres, por lo tanto, los estrógenos deben cumplir un rol en la activación del sistema inmune” detalló la Dra. Castro, contando que cada 10 casos, solo 1 se manifiesta en hombres.
Existe una predisposición genética de riesgo de tener lupus, pero no se hereda. Es más frecuente si la persona tiene parientes con lupus y/o enfermedades reumáticas. De acuerdo a la Agrupación Lupus Chile, cerca de 5 millones de personas en el mundo tienen este diagnóstico.
Síntomas y diagnóstico del lupus
Durante 2026, las campañas internacionales del Día mundial del Lupus, conmemorado cada 10 de mayo, se han centrado en el lema “Visualizar el Lupus”, iniciativa que busca relevar síntomas muchas veces invisibles, como el cansancio extremo, el dolor crónico y las consecuencias emocionales asociadas a la enfermedad.
Si bien no hay un síntoma específico que lleve a especialistas al diagnóstico del lupus, las manifestaciones clínicas son muy variadas y van desde lesiones diversas de piel, caída del pelo, úlceras en la boca, dolores articulares y/o artritis, compromiso de los riñones, pulmones, corazón, sistema nervioso y otros.
Esto es lo que le pasó a Macarena Peralta Saavedra, quien tenía tanto dolor en las rodillas que no podía caminar. El dolor articular la dejó en cama “y por eso llegué a hacerme muchos exámenes hasta que llegué al diagnóstico de lupus, después de mucho tiempo”. Macarena no cumplía con todos los parámetros que establecen el diagnóstico, así que este tomó casi 4 años.
Para la Dra. Oyarce “los signos clínicos pueden ser muy distintos de un paciente a otro, y por eso siempre se tiene que confirmar el diagnóstico desde el punto de vista inmunológico”. Esta opinión es compartida por la Dra. Castro, quien aseguró que “el cuadro clínico orienta el diagnostico, aunque a veces por su multiplicidad de síntomas y signos puede ser difícil de sospechar y diagnosticar”.
El hemograma y los marcadores de inflamación, junto a exámenes de orina y función renal y hepática serán clave en la búsqueda de la enfermedad. “Además, demostrar autoinmunidad, para esto se solicitan diferentes tipos de autoanticuerpos, que nos ayudan a confirmar el diagnóstico”, sumó.
¿Cómo es el tratamiento del lupus?
Hay diversos tipos de terapias que ayudan a controlar la inflamación y el daño de órganos y/o sistemas, por lo que el tratamiento es crónico. Desde el año 2013 es una patología GES, lo que garantiza el acceso al diagnóstico, el tratamiento farmacológico, el seguimiento y, si se requiriera, la hospitalización. Además, desde julio del año 2019 cubre esta enfermedad la ley Ricarte Soto, para terapias de alto costo.
Sentirse cansada, ser sensible al frío y tener dolor en las articulaciones, son síntomas comunes para Peralta: “si de repente hago mucho ajetreo al otro día amanezco adolorida, a veces se me inflaman cuando me dan brotes”.
“Hay períodos en que la enfermedad se manifiesta con una exacerbación de la sintomatología propia. Y eso se debe a que hay momentos en que hay una reactivación del sistema inmune y las personas denominan a esto como brotes”, explicó la docente de la Facultad de Farmacia UdeC.
Además de eso, Macarena tiene anemia producto del lupus, requiriendo transfusiones y dos infusiones de hierro intravenoso, llegando al punto en que, en conjunto con el equipo médico tratante, decidieron extraer su útero para evitar la pérdida de sangre en la menstruación abundante que tenía.
Precauciones y estilo de vida
¿De qué debo preocuparme si tengo lupus? La reumatóloga fue enfática en que es primordial el seguir las indicaciones y tratamientos que son indicados con rigurosidad, tener control rutinario, no automedicarse, cuidarse de la exposición solar, mantener una nutrición adecuada, controlar la presión arterial y los niveles de lípidos en la sangre y aprender sobre la enfermedad “en canales confiables y científicos, y si presento algún síntoma siempre consultar a un médico”. Además, todo embarazo en una persona con el diagnóstico de lupus se considera de alto riesgo.
En caso de no seguir las indicaciones profesionales, “el sistema inmunológico va a seguir reaccionando contra estas proteínas propias y va a seguir montando una respuesta inflamatoria y produciendo daño. Por lo tanto, se va a comprometer la función de diversos tejidos», describió la Dra. Oyarce. En los casos más graves, si no se sigue el tratamiento, la persona puede sufrir la falla de los órganos afectados, con riesgo de llegar a la muerte.
“Antes de los años 1950 la expectativa de vida era baja, pero actualmente con el diagnóstico precoz, los tratamientos y el seguimiento estrecho, podemos decir que el paciente con lupus sistémico tiene una expectativa de vida muy similar al resto de la población”, aseguró la Dra. Castro.
Macarena recomendó a las personas recién diagnosticadas a realizar sus exámenes periódicamente, “escuchar a tu doctor y hacer todos los tratamientos que te indiquen, porque es la única forma de vivir bien”.
