Tras tres muertes y cinco contagios confirmados a la fecha en un buque que zarpó en Argentina y pasó por nuestro país, hay alerta internacional por la especie Andes del virus propio de nuestro contexto, de alta letalidad y el único que excepcionalmente puede transmitirse entre humanos, pero en circunstancias muy puntuales e infrecuentes, y por ello no podría causar una emergencia como la Covid-19 e influenza.
Alarma internacional ha causado el brote de hantavirus en un crucero que zarpó el 1 de abril desde Argentina y pasó por Chile, confirmándose hasta ahora tres fallecidos y cinco contagios con la cepa Andes; una que causa un síndrome de alta letalidad, es la única que excepcionalmente se puede transmitir entre humanos, y es endémica de Chile y Argentina.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) monitorea el caso y en conferencia este jueves 7 de mayo aseguró que no indica el inicio de una pandemia como la de Covid-19 e influenza como se podría temer, mientras el Ministerio de Salud (Minsal) emitió una declaración para descartar que el contagio ocurriera en territorio nacional e informar la actualidad de la situación en el país.
Es inevitable que el evento preocupe a la comunidad nacional por la complejidad del patógeno propio de nuestro contexto, y que en ciertos periodos causa más contagios y mortalidad como el último tiempo. El Minsal informó que en 2026 van 39 casos confirmados, con dos fallecimientos en Biobío y Ñuble, y mantiene una alerta epidemiológica desde noviembre de 2025 para fortalecer la vigilancia y detección precoz de casos sospechosos.
Ante este escenario es que acercar a las evidencias es clave para educar y concientizar y reducir riesgos y temores, lo que aborda el doctor Francisco Fuentes, académico del Departamento de Microbiología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción (UdeC), e investigador principal del Laboratorio de Inmunovirología.
“El mensaje principal es que hay que mantener la calma: ésta no es una situación de emergencia similar a la que vivimos con el Sars-CoV-2 y Covid-19, y no hay nadie en el mundo como Chile y Argentina que tenga más experiencia en lidiar con este virus”, manifiesta el científico que realizó sus estudios posdoctorales bajo el patrocinio de la doctora María Inés Barría, investigadora UdeC que descubrió y caracterizó anticuerpos monoclonales que sirven para prevenir y tratar la infección por virus hanta, lo que fue comprobado en modelos preclínicos (animales).
En Chile la cepa Andes es el único agente etiológico confirmado de hantavirus humano, y su reservorio es el ratón de cola larga, especie nativa que se distribuye entre Atacama y Magallanes. “Es un animal silvestre, propio de nuestros ecosistemas, no es el ratón de ciudad o la rata comúnmente llamada guarén”, releva Fuentes.
Al inhalar partículas del virus desde heces, orina o saliva del animal se transmite al humano, es enfermedad zoonótica. Aunque, a diferencia de otros hantavirus, Andes es el único que excepcionalmente puede transmitirse entre personas por contacto estrecho y prolongado. Y el Minsal aseguró que el último caso documentado de transmisión de este tipo en Chile fue en 2019.
Fuentes explica que el hantavirus tiene amplia distribución y existen más de una veintena de especies transmitidas por roedores silvestres. Aunque en distintas latitudes hay diferentes cepas que provocan distintas enfermedades. En Chile y Argentina está la Andes que causa un síndrome con síntomas iniciales similares a una infección respiratoria como influenza y termina en falla cardiopulmonar.
“Esta enfermedad tiene la particularidad de que sus síntomas comienzan a aparecer incluso tras 8 semanas desde la exposición. Lamentablemente tiene letalidad muy alta, cercana al 50%, y no tenemos estrategias probadas y disponibles para el tratamiento específico, la única opción es suplir la falla cardiopulmonar con oxigenación extracorpórea”, expone. Y asegura que con estas intervenciones se ha logrado incrementar la sobrevivencia.
Y desde las evidencias afirma que lo más frecuente es que el virus se transmita por vía zoonótica: “la transmisión entre personas es poco frecuente, porque requiere de un contacto directo y prolongado”.
Como hay distintas especies de hantavirus, las cepas tienen mutaciones y diferencias en su potencial. La secuenciación de genomas de la Andes ha identificado que hay algunas con características que explicarían que en circunstancias muy puntuales se pueda transmitir de persona a persona de forma eficiente, explica el especialista en inmunovirología Francisco Fuentes.
Sobre ello aclara que “los antecedentes que tenemos son limitados y sugieren que es principalmente a través de fluidos corporales y probablemente desde aerosoles, pero no estamos 100% seguros. Pero, sí requiere un contacto estrecho prolongado, pasar mucho tiempo con la persona infectada”.
Justamente por ello el brote registrado en el crucero, como otro que pudiera ocurrir en una situación particular, no deben asociarse al riesgo de inicio de una pandemia porque es muy compleja y excepcional la transmisión entre personas, a diferencia de otros agentes.
Además, en Chile es un patógeno endémico, está naturalmente siempre junto a los ratones de cola larga, así el riesgo de exponerse al acercarse a zonas donde estos animales están, como también es continua su vigilancia con periodos reforzados como el actual.
Zonas rurales y de recreación como campings y cabañas, bosques y parques o reservas nacionales, son sitios donde circula el roedor silvestre con el hantavirus. Además, puede acercarse más a la interfaz urbana-rural cada vez más en tanto la actividad humana perturbe o restringa su hábitat y dinámicas, aumentando el riesgo de zoonosis, como tristemente sucedió en el verano.
Ante todo ello son diversas las recomendaciones del investigador para reducir el riesgo de exposición e infección.
Un primer aspecto que releva es que este virus es extremadamente sensible y se inactiva frente a la luz ultravioleta y al aire seco, por lo que se concentra donde no se dan estas condiciones. Por ello, para prevenir el riesgo de contagio hay que evitar transitar en áreas silvestres sombrías o al acudir a sitios como cabañas ventilar al menos media hora.
También es crucial desinfectar las superficies que se van a ocupar y especialmente aquellas para preparar o consumir alimentos, y tener el máximo resguardo para desechar adecuadamente la basura en bolsas y basureros bien cerrados, y evitar dejar estos de alimentos que puedan atraer ratones.
Además advierte que “las frutas silvestres son alimento para el ratón de cola larga, por lo que hay evitar recolectarlas y si hay necesidad de hacerlo hay que usar elementos de protección personal, aunque utilizar guantes o mascarillas no asegura que no se transmita y podría dar sensación de falsa a seguridad”.
Además hay ciertos eventos naturales que se asocian a mayor disponibilidad de alimento para los ratones que aumentan su eficiencia reproductiva, población e incidencia de virus que circulan con estos como el hanta, como la floración de la quila. Por lo que en esta época hay que extremar cuidados también.
En este sentido, el académico UdeC destaca que “no podemos asegurar que con las medidas de protección vamos a estar del todo libres de la enfermedad, pero es posible prevenir si se siguen las recomendaciones”.
Y ante síntomas tras una probable exposición al patógeno, hay que atender la indicación de la autoridad de consultar rápidamente ante fiebre, dolor muscular o dificultad respiratoria. “Hoy existen instructivos súper claros para que las personas que tienen síntomas atribuibles a esta infección sean testeadas de forma adecuada y derivadas a un centro asistencial de la complejidad que requiera”, afirma Fuentes.