Señor Director:
A través de un importante medio radial nos hemos enterado de la profunda crisis que se vive en el Teatro Biobío y, en paralelo, por cartas en otros medios regionales, se ha sabido de despidos dentro de la Corporación Cultural UdeC. Curiosamente, en ambos casos se alude a la contratación de funcionarios o amigos con cierta afinidad, en desmedro del currículum. Es una pena que dos pilares fundamentales de la actividad cultural penquista estén hoy tomadas por los llamados operadores políticos.
Lisandro Romero